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viernes, 24 de marzo de 2017

La Bella y la Bestia. Comentario.




Ficha técnica, sinopsis, críticas, cartel, fotografías y trailer (Pinchad aquí).


Comentario.



Cuando escribimos sobre el film que dirige Bill Condon señalamos el éxito de público, que superaba con mucho al de los críticos  a los que se llama profesionales, decíamos que : " A pesar de la campaña que se ha realizado contra el film la reacción de la prensa y el público norteamericano ha sido más que aceptable. El Tomatometer de la página Rotten Tomatoes ofrece un índice de aceptación de la prensa del 71%, consultadas 203 reseñas; y un 85% del público, tras pulsar la opinión de 52-995 usuarios. Son muy raras las excepciones de quienes la han destruido, como Jordi Costa, un crítico de 'El País' para el que la lealtad al texto ha perjudicado su película, y las novedades que ha introducido, (suponemos que se refiere al bufón homosexual), restan más que suman.

No cabe la menor duda de la intención discursiva de los guionistas  Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos. y el director Bill Condon: llevar a la pantalla el cuento, nada inocente, de Jean-Marie Leprince de Beaumont, con la estética y la magia de Disney, dirigida a los niños y a aquellos que no quieren dejar de serlo, adaptándolo al contexto socio-cultural actual tanto en la forma como en el fondo,. Un proyecto en el que han colaborado poniendo su rostro y su voz actores de la talla de Kevin Kline, Ewan McGregor, Stanley Tucci, Emma Thompson, Ian McKellen y algunos más. La animación basada en dibujos ha sido sustituída por la que se produce con las nuevas tecnologías audiovisuales, que cumpen muy bien su misión.

Se ha cuestionado el film por su lealtad al original (suponemos que se refieren a la primera adaptación que hizo  Disney), si bien esta fidelidad sirve de elemento de extrañamiento cuando se contrasta con una representación absolutamente actual de la moral ( en el sentido primigenio del vocablo latino, mos-moris- que significa costumbre), que contempla no sólo la orientación sexual de sus personajes,(que choca con campañas que realizan ciertos sectores conservadores de la sociedad ), que cuestiona no sólo al militar narcisista y su compañero homosexual, epatado por su encantos, a pesar de todo ambiguos, el amenazarte mosquetero transexual, la joven que se enamora de la bestia y le encanta que, recuperada su apariencia de bello príncipe, le gruña cuando le hace un guiño amoroso, un gesto cargado de significado, tampoco no se escapa a ningún espectador avisado; cómo se llevan a la pantalla arquetipos de familias monoparentales, en las que, a tras la muerte de sus esposas a causa de las enfermedades incurables de la época, generalmente la peste, (tanto la madre de Bella como la de de Bestia) convierte a los padres en cuidadores y educadores de sus hijos, en solitario, unos niños que crecen rebeldes e independientes, haciendo responsables, a falta de mujeres 'que paguen el pato' a los patres familias. Pero hay algo más: Bella rechaza al militar pagado de sí mismo, por gañán, pero se siente atraída por una bestia que, como Grey, no es un sujeto cualquiera, sino un príncipe, cuyos caprichos lo han conducido a mostrar su horrible 'interior', pero que mantiene congelados su castillo, su biblioteca y su servidumbre, algo que rinde a sus pies a una joven, hija de un artista de la época, una fanática de la lectura que no puede resistir el encanto de una inmensa biblioteca, aumentada a lo largo de los siglos de permanencia de una nobleza ilustrada, algo, por otra parte, poco habitual.

El castillo, está inspirado en el logo  de Disney, que lo convirtió en el centro de otra adaptación de cuentos tradicionales, 'La Cenicienta' de Charles Perrault, ambos una réplica del de Fussen, construido por el llamado popularmente ' rey loco', el gran idealista Luis II de Baviera, ubicado en la cumbre de una altísima colina que lo convierte en inexpugnable.  Una osadía que lo ha conformado como el prototipo  de los castillos de cuento, recubierto, en el film, de adornos de un gran barroquismo, más acorde con el rococó que con la construcción bávara, la materialización de la fantasía de un monarca soberbio y altivo, un predecesor del fascismo, que se construyó en la segunda mitad del siglo XIX. La animación de muebles, lámparas y vajillas dotan de encanto, magia y fantasía la ficción, cualidades que busca el consumidor de este tipo de cine, que queda mayoritariamente satisfecho, como lo pone de relieve el aplauso generalizado de los espectadores al término de la película. Cámaras circulares, grúas que se mueven con rapidez para poder seguir de cerca el movimiento enloquecido de estos objetos animados, y coreografías musicales que abarcan tanto el género clásico como las realizaciones de Baz Luhrman, con una gran número de bailarines tomados en pianos cenitales que evocan la época dorada de Hollywood, contribuyen a embelesar a un público entregado. Una buena forma de pasar una tarde que se anunciaba deprimida, dejando volar la imaginación y contribuyendo a reorganizar nuestros esquemas sociales, éticos y morales, adaptándolos a los nuevos parámetros de una sociedad que ya no acepta que hombres y mujeres , jóvenes y viejos, heterosexuales, homosexuales o transexuales, o aquellos que deben educar a sus hijos sin pareja, permanezcan atrapados en el fondo de un armario, sino que todos puedan vivir en paz respetando al diferente y tratándolo como igual. El baile en el castillo, que sirve de prolegómeno a la historia, es igual que el que le sirve de broche final, pero en el desarrollo de ésta hago ha cambiado de forma radical gracias a la magia de una bruja o un hada dispuesta a intervenir en la Historia con mayúscula de una sociedad dividida en compartimentos estancos que provoca la infelicidad de sus integrantes.





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