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domingo, 9 de abril de 2017

Batalla en Seattle. Stuart Townsend.





EL NACIMIENTO DE ZONAS DE EXCLUSIÓN Y SU 

VERDADERO SIGNIFICADO


Ficha técnica:


Título original: Battle in Seattle.
País: coproducción USA/Canadá, Alemania.
Año: 2007.
Duración: 99 minutos.

Dirección: Stuart Townsend.
Guión: Stuart Townsend.
Casting: Randi Hiller, CSA. y Sarah Halley Finn, C.S.A.
Casting en Canadá: LauraBrooke Toplass.
Dirección de Fotografía: Barry Ackroyd.
Música: Robert del Naja y Neil Davidge. Música adicional: BT.
Edición: Fernando Villena.
Dirección artística: Kirsten Franson.
Decorador del set: Shannon Murphy.
Coordinador de efectos especiales: Tom Blacklock.

Diseño de Vestuario: Andrea Des Roches.
Responsable de maquillaje: Monica Huppert.
Estilista de peluquería: Robert Pandini.

Productores: Kirk Shaw, Maxime Remillard. Mary Aloe, Stuart Townsend.Christian Arnold-Beutel, Michael Dimanno. Scott Reid, Sam Frankel, Vanessa Pereira.
Productores ejecutivos: Ashok Amritraj, Julien Remillard, Christian Arnold-Beutel, Michael Dimanno, Gavin Wilding.
Diseño de producción: Chris August.
Compañías: Wide Pictures, Insight Films Studios & Remstar (Vancouver), asociada con Proud Mary Entertainment y Grosvenor Park Media Ltd. Hyde Park International


Intérpretes:


Andrew Benjamin: Django,
Jennifer Carpenter: Sam,
Isaak de Bankole: Abasi,
Woody Harrelson: Dale,
Martin Henderson: Jay,
Joshua Jackson: Randall,
Ray Liotta: Alcalde Jim Tobin,
Tzi Ma : Gobernador,
Ivana Milicevic: Carla,
Connie Nielsen: Jean,
Michelle Rodriguez: Lou,
Rade Sherbedzija:  Dr. Maric,
Channing Tatum: Johnson,
Charlize Theron: Ella.


Sinopsis:


La película narra los cinco días que hicieron tambalear el mundo en 1999, cuando decenas de miles de manifestantes tomaron por asalto la calle en protesta contra la Organización Mundial de Comercio (OMC). Lo que comenzó como una gran protesta antiglobalización tranquila, se convirtió en un motín que finalmente obligó a proclamar el estado de excepción. Esto desembocó en un combate directo por parte de una gran masa de manifestantes pacíficos, sin armas, contra el Departamento de Policía de Seattle y la Guardia Nacional.


Comentario:




Stuart Townsend, con un presupuesto de 10 millones de dólares, y un elenco de eficacia contrastada, realiza un film, que si bien no fue mal valorado por los espectadores (un 6,1, obtenido de la media otorgada por 3073 usuarios de la página Filmaffinity), apenas tuvo repercusiones en la prensa y el público, convirtiéndose en la primera y última película del cineasta irlandés. a la sazón compañero sentimental de Charlize Theron. Cuando se pre-estrenó en el Festival de Toronto, recibió una ovación del público, puesto en pie, durante más de 8 minutos. ¿Por qué después tuvo dificultades de distribución?  Según la página Rotten Tomatoes, sólo 62 publicaciones se interesaron por la película y le dieron un aprobado justo, un 55% de aceptación; el público elevó la nota a un 64 %, pulsada la opinión de algo más de 9000 usuarios. La película permite al espectador, que ha tenido la suerte de poder acceder a ella, distinguir la distancia que separa a un político de un activista, (corrían tiempos de mayoría demócrata en Estados Unidos con Clinton en el poder, y el alcalde de Seattle tenía reparos en emplear la fuerza contra los manifestantes y detenerlos y, al fin, se vio obligado por los poderes fácticos a hacer una cosa y la otra). Cine documental, que intercala imágenes de la batalla real, y que tiene el mérito de hacer entender con bastante claridad qué son y por qué se establecieron para siempre las zonas de exclusión en las grandes cumbres económicas. Tres kilómetros de distancia entre el lugar en el que se produce el evento y los potenciales manifestantes, hacen imposible la interrupción de estas conferencias económicas que reúnen a los más poderosos  de la Tierra. El film comienza con una leyenda que advierte que los hechos son reales, pero los personajes ficticios.

Jordi Costa dijo en su momento que Batalla en Seattle era un film de catástrofes. -quizá la primera en su género con apariencia de conciencia social.-, aunque su naturaleza (¿?) y estructura  son tan conservadoras que resultaría ideal para animar una adormecida sobremesa televisiva.  Federico Marín Bellón veía algo más y afirmaba que la película tenía "ese puntito de utopía que el buen cine es capaz de diluir." (extractos en Filmaffinity). Entonces una se pregunta ¿Qué hacían en 1999 los españoles cuando se estaban deslocalizando las empresas, extendiendo la miseria por el orbe, para mostrarnos en 2008 tan displicentes y despectivos?  Votar a los neocom y facilitarles una tarea que ha permitido que 'alguno de los nuestros' figure en la lista, que publica Forbes, de los más ricos del mundo. En 2017 el diario 'La Razón', -ignoramos quién decide qué películas deben ser editadas para el gran público, generalmente con muy buen criterio -, decide informar a los españoles de lo que ocurrió en esta ciudad cuando el siglo XX llegaba a su fin, en un momento en el que la economía ya estába totalmente globalizada, y, como dice el protagonista de 'El otro lado de la esperanza', Aki Kaurismäki, los sirios ya no son capaces de distinguir de dónde les caen los misiles.

Las primeras imágenes nos muestran a unos jóvenes cuyo equipamiento no los caracteriza como miembros de la clase trabajadora a la que defienden (la imagen es poderosa e invita a amplios sectores de los más pobres a adquirir conciencia y no dejarse manipular a cambio de unos días de playa y un móvil caro). No son anarquistas, dicen los policías, sino hijos de empresarios, ecologistas, estudiantes universitarios, pero también sindicalistas y profesionales liberales, algunos, por supuesto, desclasados, víctimas de excesos policiales..., dispuesto a ir a la cárcel si hace falta. La policía está preparada para hacer frente a 10.000 manifestantes contra la presencia de la OMC en Seattle; al final fueron más de 100.000. 'La Ciudad Esmeralda', controlada por unos políticos dispuestos a sacar provecho del evento, una música que suena a la mayor parte de la población mundial, es la protagonista de una historia que Stuart Townsend ha decido contar con un género que se acerca mucho al documental y que busca el efecto realidad.






Stuart Towsend y Charlize Theron



La Real Academia de la Lengua Española define catástrofe como un 'suceso que produce gran destrucción o daño', una descripción que difícilmente se puede aplicar a las movilizaciones de activistas de todo tipo, que se produjo en Seattle entre el 29 de Noviembre y el 3 de diciembre de 1999, con 600 detenidos y repercusiones en 30 ciudades de occidente; el delegado de un país, un hombre negro cuya nacionalidad se esconde, un representante honesto, afirma en la Asamblea de la OMC que llegó allí con la esperanza de encontrar soluciones para sus país y se había sentido tratado como  un animal, al tiempo que observaban el nacimiento de una nueva forma de colonialismo; su discurso es interceptado con tácticas que consisten en que no se oigan voces críticas, especialmente liderados por los representantes de Estados Unidos, jaleados por sus socios, (fuertes palmadas en su atril) que provocan la ira de los países del tercer mundo y hacen fracasar la cumbre. Si hay una catástrofe esta es la que sufrieron  durante unos días los activistas, que consiguieron sus propósitos: hacer avanzar un milímetro el derecho de la humanidad a vivir en un ambiente sano con dignidad. Algunos periodistas se la jugaron frente a las grandes corporaciones propietarias de los medios.

Un epílogo recuerda que en adelante no será tan fácil como muchos puedan pensar: "Los gobiernos no volvieron a ser cogidos desprevenidos. Se crearon zonas de exclusión de 3 Km en las cumbres internacionales, como las de la OMC o el G8 que restringen el derecho del pueblo a disentir. Un largo epílogo, ilustrado con imágenes de movilizaciones reales en todo el mundo concluye afirmando que:  " A pesar de esto no todo se perdió, en 2001 la OMC reconoció en Qatar que el acceso a medicinas esenciales debe primar sobre los intereses comerciales; en Doha la OMC accedió a tratar las necesidades de los países pobres. Pero en 2003, en Cancun (México), los países en vías de desarrollo abandonan la cumbre al comprobar que sólo les interesa a sus miembros expandir el modelo fracasado de la OMC. Lee Hyung Kae, líder de la Asociación de Agricultores de Corea, se sacrificó en Cancun como protesta de la globalización neoliberal; A medida que la OMC invade los mercados locales con sus productos, 40.000 agricultores indios se suicidan para evitar sus deudas.( podéis encontrar noticias como ésta en la red). Más de seis millones de personas de todo el mundo toman parte en la mayor manifestación de la historia contra la Guerra de Irak...Los intereses comerciales de los países pobres todavía no han sido abordados; millones de empleos en Estados Unidos han sido externalizados, bajan los salarios y se dispara el comercio de comida adulterada, pero eso no ha impedido que la gente siga intentando cambiar el mundo. La batalla continúa..."

Es una catástrofe pero ¿para quién y por qué? En principio y, al parecer, para el propio director, que nos informa de algo que ni los más informados conocían, al menos con detalle, acostumbrados a las protestas de cualquier cumbre económica. No volvió a realizar otro largometraje.




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