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martes, 20 de junio de 2017

The Hollow. (TV)




A VUELTAS CON LA CAZA DE BRUJAS, UNA MANCHA EN LA CONCIENCIA AMERICANA QUE PLASMÓ HANS HARTUNG EN SUS TELAS.



Ficha técnica:


Título original: The Hollow (TV)
País: Estados Unidos.
Año: 2015.
Duración: 85 minutos.

Dirección: Sheldon Wilson.
Guión: Rick  Suvalle, Sheldon Wilson.
Música: Hal Beckett.
Edición: Tony Dean Smith.
Departamento de arte: Dylan Dowd y Donna Smith.

Diseño de Vestuario: Shana Mair.
Jefe de Departamento de maquillaje: Joanne Kincella.
Jefe de Departamento de peluquería: Richard Kohlen.

Productores: Jamie Goering.
Productores ejecutivos: Christina O'Shea Daly, Gene Stein, Shawn Williamson, Sheldon Williamson.
Diseño de producción: Rick Whitfield.
Compañías: Lighthouse Pictures, Sonar Entertainment; distribución: Eurovideo.


Intérpretes:



Stephanie Hunt: Sarah,
Sarah Dugdale: Harley,
Alisa Newton: Emma,
Hilary Jardine: Nicole,
Richard Harmon: Seth,
Jonathan Whitesell: Alex,
Debora Kara Unger; Tía Cara,
Dylan Plyfair: Toby,
Michael Adamtwaite: Eddy.


Sinopsis:



La víspera de Halloween y en la pequeña ciudad de Shelter Island se prepara algo terrible: un monstruo de fuego y pastos es invocado por una antigua maldición. Tres hermanas harán frente al peligro, con diferente fortuna, durante toda esta noche siniestra.


Comentario:


Dos hechos suelen indicar claramente la calidad del film que se ofrece en cada momento: el silencio de los popes analógicos de la prensa, anclados en los años 40 y 50 del siglo pasado, y la reacción indignada de los fans  del género, que escriben en plataformas como la que les ofrece Filmaffinity con titulares muy sugerentes: "Mala mala mala de querer sacarte los ojos antes de seguir viéndola" (Charleslaughton); "Nos jodió el domingo" (Aleixdako); "Nota real:0" (John KramerI)...

De las dos circunstancias señaladas sorprende la de que los 'top critics' se mantengan callados. ¿Qué nota se puede poner a una película como ésta (el haber sido concebida para ser vista en la TV no es un argumento, ya que es usual en los últimos tiempos denostar las producciones cinematográficas y ensalzar lo que se hace para la pequeña pantalla). El argumento es otro: si le pongo un 1 o un 2 ¿Cómo podre justificar darle la misma nota a Alejandro Amenábar en su última película, 'Regresión'? Es preferible mirar hacia otro lado y hacer como que esta película no existe, Sin embargo hay páginas en la red, como Imdb que sí pulsa la opinión de sus lectores, y el resultado es una puntuación de 3,6, consultados 1353 usuarios. También se encarga de valorar 'The Hollow' Filmaffinity (una página que sólo da su opinión de títulos que impactaron a sus creadores) y el resultado es más bajo: 2,4, la media de 239 puntuaciones. El Tomatometer de la página Rotten Tomatoes sólo ofrece la opinión del público, y este la valora con un índice de aceptación del 7%. 

Más que cualquier película asusta lo nuevo, lo que no se entiende: ayer le tocó a Amenábar y hoy le toca a Ewan McGregor y su American Pastoral, que recibe una aceptación de la prensa norteamericana del 21%, con el argumento de que es una mala adaptación del libro de Philip Roth. Aconsejo a los interesados leer  el libro y buscar diferencias inasumibles, al menos si se es capaz de leer las imágenes, los silencios, las elipsis, los retoques fotográficos y todos los recursos de que se sirve el lenguaje cinematográfico utilizado por el actor británico que se pone delante de las cámaras.

Esta película nos ha producido una profunda indignación, por una serie de razones que vamos a ir desgranando. La primera es que el tema no es nuevo. Es tan añejo que Hans Hartung (1909-1989) se sintió impulsado a manchar sus cuadros, telas blancas inmaculadas, con toscos brochazos negros, que simbolizaban el sentimiento de culpa de los americanos, constituido, entre otros crímenes contra la humanidad (limpieza étnica de los indios, esclavitud de los negros...), por este asesinato de mujeres en nombre de un dios que, según ellos, legitimaba una 'caza de brujas', un crimen que se arrastra hasta la actualidad y que muchos norteamericanos prefieren ignorar. Quien osa señalarlo acaba también en la hoguera.

La película hace gala involuntaria de la opinión de George Lucas, -otro cineasta ninguneado porque osó mostrarnos el camino que nos conduce al lado oscuro-,  acerca de la decepción que suelen sentir los espectadores cuando sus máximos terrores toman forma. Tres hermanas, Sarah, Harley y Emma, cuyos nombres van a constituir la parte más importante de lo diálogos, se embarcan, contra viento y marea y desoyendo las advertencias rumbo a una isla en la que reside su tía Cora, que protagoniza la secuencia preliminar. En este preámbulo vemos las miradas cómplices de los tenderos de la ciudad costera, que exhiben en las puertas de sus comercios enormes calabazas vaciadas, en las que se han abierto unos ojos y una boca, que parecen indicar que temen algo. Incluso el perro de la tía parece sufrir ataques de pánico a causa de visiones anticipatorias , Las tres chicas que buscan refugio en la isla, el único hogar que les queda, hacen caso omiso de las advertencias de un joven listo, que lleva un programa de terror en internet (¿un podcast?) y tiene un aspecto muy particular, aunque más tarde veremos que 'perro que ladra no muerde'.

Ya en el siniestro lugar (aunque la verdad es que se trata  de unos parajes muy bonitos, a los que el filtrado en azul intenso los prepara para la catástrofe) y, una vez desatadas las furias, se hace más frecuente la aparición del monstruo (que ya se había manifestado en la secuencia en la que se inscriben los créditos), y vemos que es exactamente igual al que un año después llevará a la gran pantalla Juan Antonio Bayona (Un monstruo viene a verme, 2016), privado de la bondad de la criatura del español, un  film que fue sobrevalorado. Aquí tiene todo el sentido el amasijo de leña que contiene fuego en su interior, unos elementos que sirvieron para quemar a cientos de mujeres que quieren devolver el mal que se les hizo. Intención hecha explícita por un personaje secundario, un joven del lugar (no hay spoiler posible, ya que sin este dato no se entiende nada.

Pero, si hay algo que molesta en exceso es la actuación de tres niñatas escandalosas gritándose unas a otras y llamándose por su nombres. Como ocurre en demasiadas películas del género, siempre hay un miembro del grupo amenazado que se considera más listo que los demás (no es fallo de guión es guión standard) y genera tensión obligando a los demás, estén como estén, asustados, medio-muertos...,a esperar donde se les ordena; cuando el jefe o la jefa del grupo tarda mucho más de lo que es prudente, se desatan las reacciones de quienes no saben o no pueden o no quieren esperar, que empiezan a llamar a los ausentes, a pesar de que las pocas víctimas que han sobrevivido les aconsejan callar. No importa nada ni nadie, sólo los miembros de su familia, que no gozan de patente de corso. Cuando se lleva un buen rato viendo a las tres hermanas llamándose en cualquier lugar y el amasijo de ramas ardientes persiguiéndolas no es terror lo que se siente, sino absoluta desesperación: ¿Por qué no se callan? Hay quien ha salido en defensa de estas monstruas comparándolas con Katherine Hepburn o Bette Davis actuando histriónicamente en las screwballs comedy de finales de los 40 del siglo pasado. Nadie ignora que estas comedias eran muy locas, a la par que muy liberales y buscaban la risa fácil del público, no asustarlo.

Estas malas producciones digitales para la televisión tienen como destino final aterrizar en plataformas de pago, y, aunque resulte doloroso decirlo, porque somos partidarios de la crítica constructiva, cuando ciertas páginas no recogen una sola crítica de quienes pretenden crear opinión, con frecuencia estamos ante una película fallida. Esta tiene al menos un mérito: crear un monstruo que hizo fortuna en el cine de J.A.Bayona; 'Un monstruo viene a verme' es un film bienintencionado, lacrimógeno, protagonizado por un niño solitario al que visita un amasijo de ramas con fuego dentro, que mereció un 87% de aceptación de la crítica norteamericana, una media que en España se rebajo al 67%. Una película que prefiere poner el acento en la bondad que reside incluso en los demonios y no sacar a relucir la maldad de ciudadanos corrientes, como hizo en su día Amenábar y hoy Ewan McGregor, que no ha conseguido aprobar ni de lejos, lo que augura una  debacle económica de su proyecto, al menos en las salas de proyección.



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