Páginas vistas en total

martes, 1 de agosto de 2017

La noche de los muertos vivientes. George A.Romero





Ficha técnica:


Título original: Night of the Living Dead.
País: Estados Unidos.
Año: 1968.
Duración: 96 minutos.


Dirección: George A.Romero.
Guión: Johanna Russo, George A.Romero.
Dirección de Fotografía: George A.Romero.
Música: Varios.
Edición:George A.Romero.
Departamento artístico: Carles O'Dato.
Sonido: Marshall Boot y Gary Striner.
Efectos especiales: Tony Pantanella y Regis Survinky.
Coordinador de especialistas: Jacqueline Streiner.

Maquillaje: Bruce Capristo.

Productores: Karl Hardman, Russell Streiner.
Compañías: Image Ten, Laurel Group, Market Square Productions, Off Colors Films.


Intérpretes:



Duane Jones: Ben,
Judith O'Dea: Barbara,
Karl Hardman: Harry,
Marilyn Eastman: Helen,
Keith  Wayne: Tom,
Judith Ridley: Judy,
Kyra Schon: Karen Cooper,
Charles Craig: Zombie,
Charles Craig: Zombie,
...

Sinopsis:


La radiación de un satélite causa  el despertar de los muertos, que salen de sus tumbas y atacan a los seres vivos para alimentarse. La acción se sitúa en el campo de Pennsylvania, donde Barbara es inicialmente atacada en el cementerio por un muerto viviente y huye hacia una granja. Allí se encuentra con Ben y ambos construyen barricadas para sobrevivir en la tormentosa noche, ya que fuera hay una multitud de peligrosos zombis, que sólo pueden ser vencidos con un golpe en la cabeza.


COMENTARIO:


'La noche de los muertos vivientes', que por un error de producción no está protegida por derechos de autor, la sexta película del creador del zombi como hoy lo conocemos, no sólo es una obra maestra, auténtico cine como dirían algunos, sino que en esta película el cineasta muestra a su criatura dotada ya de todas las características que lo definirán en el futuro, en la que algún que otro guionista o director introdujeron discretas innovaciones  como hicieron en 'Muertos y enterrados' Danny O'Bannon y Gary Sherman, cuando quisieron rendir un homenaje a los cineastas del género, considerado menor por ciertos críticos que no aceptan la  combinación de la denuncia y el divertimento, cuando una y otra función constituyen la esencia del cine, algo que entendieron grandes maestros como Orson Welles, el realizador de 'Ciudadano Kane', quien al llegar a Hollywood a comienzos de los años 40 confesó que el cine era el tren eléctrico más fabuloso con el que le habían dejado jugar.

Tras la muerte de Romero decidimos revisar todo su cine, en la medida de lo posible, y dejamos la obra más emblemática del director para el último momento, seleccionando entre las diferentes ediciones de que disponemos la copia remasterizada, supervisada por el propio cineasta, que incorpora un cuadernillo del crítico español que mejor ha conectado con el espíritu de la Nouvelle Vague, Antonio José Navarro, al que recurriremos constantemente en nuestro post. Cuenta el crítico que, cuando el film se estrenó en Estados Unidos en enero de 1968, relegado a los matinées de los sábados, a los que acudían niños entre 11 y 19 años, en un momento en el que todavía no existía el sistema de calificación por edades, Roger Ebert, escribió en su comentario del 'Chicago Sun Times' de 5 de enero de 1968 que "Los chicos estaban conmocionados. Todo estaba en silencio; la película había dejado de ser deliciosamente inquietante  y se había convertido en algo espeluznante..." El éxito fue rotundo y sólo en Norteamérica recaudó 12 millones de dólares, una cantidad abrumadora en aquella época, que no sabemos si a causa de esta realidad, unida a la presencia de criaturas monstruosas e irreales, invita a ciertos creadores de opinión a incluir el film entre los blockbuster, con el sentido más peyorativo. De verdad que lo ignoramos.

Originariamente fue considerada una comedia, que debía salir al mercado (todo sale al mercado: libros, discos, películas...) con el título de Monster Flick, pero el asunto no satisfacía a Romero, que convenció a su co-gionista John Russo para transformar una historia originaria de unos alienígenas que llegaban a la Tierra y contactaban con unos adolescentes en un relato de horror inspirado en la novela de Richard Matheson, 'Soy leyenda' (I Am Legend, 1954). Antonio José Navarro da la clave del giro copernicano de Romero que fue más allá del texto de referencia "al transformar una simple película de terror en un barómetro cultural válido para tomar la medida al tumultuoso momento histórico que vivía entonces Estados Unidos", cuando la Guerra de Vietnam arruinó la utopía de Lyndon B. Johnson de construir La Gran Sociedad donde la igualdad de oportunidades y una alta calidad de vida fueran patrimonio de todos.  La Guerra sucia y desquiciada  atrapó a jóvenes soldados y acabó con sus vidas y las de la población civil envuelta en gases incendiarios como el napalm, mucho más destructores que los muertos vivientes de Romero. Un sueño que, como el de Martin Luther King fue aniquilado, cuando un sureño racista, muy similar a los cazadores de zombis del film, acabó con el líder negro, asesinando también a un senador que impulsó leyes contra la discriminación racial, Robert F.Kennedy, acribillado a tiros  el 5 de junio de 1968 en el Ambassador Hotel  de Los Angeles, tras ganar las primarias demócratas de California.

La noche de los muertos vivientes es un producto contracultural y una severa denuncia de una sociedad  que margina al diferente, al otro, entre los que se encuentran esos zombis que  el caos ha sacado de sus tumbas, muy vulnerables porque temen al fuego que todo lo destruye y son aniquilados si se les dispara en la cabeza. A los pocos minutos de iniciarse el relato, que sacrifica al hermano de Barbara, esta se encuentra dentro de un espacio cerrado, limitado, teniendo que compartir la estancia con un hombre negro; la actitud de la mujer, sometida a un terror incapacitante es confusa, difícil de interpretar: ¿Teme por su hermano o teme por ella misma? Más tarde se descubrirá que no están solos en la casa, sino que hay cinco personas más; una pareja de novios y una niña a la que ha mordido un zombi, escondidos en el sótano, una situación que reproduce M.Night Shyamalan  en 'Señales'. El desarrollo de los acontecimientos que hacen avanzar la narración, muy ricos en significado, irán mostrando la diferencia entre estos personajes recluidos y obligados a una convivencia en la que entran en conflicto los intereses y el egoísmo de uno de ellos que tendrá que enfrentarse, paradójicamente , a la decisión más grave e importante de todas las que deben tomar sus compañeros atrapados en esta especie de 'zulo'. Cuando finalmente se resuelva el conflicto y lleguen hombres armados, con apariencia de pertenecer a la sociedad americana del rifle, a los que la cámara de Romero no mira con simpatía, se entenderá por qué razón el director ha convertido a un negro en el protagonista principal de su historia y el líder del pequeño grupo. Y nadie podrá mirar hacia otra parte porque su insistencia en mostrar que algunos vivos son peores que los zombis no lo permite. Romero no solo presenta su criatura bien definida, sino el background ideológico que subyace en sus películas.

Antonio José Romero concluye su pequeño relato afirmando que George A.Romero demostró "que el género podía ser un marco inmejorable para hablar, con voz alta  y clara (como hace el crítico), en clave de metáfora fantástica y truculenta a la vez, de temas sociales y metafísicos, filosóficos y políticos, sin dejar de estremecer y divertir al público." Una función del cine que Romero compartió con Orson Welles y que los amantes del llamado séptimo arte, que disfrutan con cualquier película, incluso alguna discutible, entienden muy bien. 

El fil,, en versión coloreada se puede ver en Youtube


No hay comentarios:

Publicar un comentario