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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

sábado, 9 de diciembre de 2017

El cuchillo. Andy Goddard.


LAS PRUEBAS NO SON LA CLAVE, ES LA DUDA



Ficha técnica:


Título original: A Kind of Murder.
País: Estados Unidos.
Año: 2016.
Duración: 95 minutos.

Dirección: Andy Goddard.
Guión: Susan Boyd, basado en la novela  " The Blunderer" de Patricia Highsmith.
Casting: Jenny Jue, CSA.
Dirección de Fotografía: Chris Seager, BSC
Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans; supervisor: Jim Black.
Edición: Jane Rizzo, Elisabet Ronalds.
Decorador del set:Jim Warren.
Coordinador Departamento de Arte: Jenn McLaren.

Diseño de Vestuario: Sarah Mae Burton.
Jefe de Departamento de Peluquería: Tanya Tieman.
Jefe de Departamento de Maquillaje: Jodi Byrne.

Productores: Christine Vachon y Ted Hope, Kelly Mccormick, Susan Boyd.
Co-productor: Andy Goddard.
Productores ejecutivos: David Hinojosa, Darren Demetre, David Hinojosa, Darren Demetre, Nick Meyer, Marc Schaberg, Stephen Hays, Peter Grahan, John Jencks, Alexa Seligman, Joe Simpson, Jay Taylor.
Diseño de producción: Pete Zumba.
Compañías productoras: Sierra Pictures, Electric Shadow, 120 dB Films, Killer Films, Blue PM Productions.


Intérpretes:

Patrick Wilson: Walter Stackhouse,
Jessica Biel: Clara Stackhouse,
Vincent Kartheiser: Detective Laurence Corby,
Haley Bennett: Ellie Briess,
Eddie Marsan; Marty Kimmel,
...

Sinopsis:



En el Nueva York de los años sesenta, Walter Stackhouse (Patrick Wilson) es un arquitecto de éxito, casado con la hermosa Clara (Jessica Biel)  con quien lleva una vida aparentemente perfecta. Pero su fascinación por un asesinato lo sumerge en el caos cuando se ve obligado a jugar al gato y al ratón con un inteligente asesino y un ambicioso inspector, mientras comienza a sentirse atraído por otra mujer.


Lo que se dice:



La crítica no ha sido muy positiva,  e incluso se podría calificar de un poco injusta, con el film de Andy Goddard. El film apenas ha levantado interés en Estados Unidos y ha pasado totalmente desapercibido en nuestro país. La página Rotten Tomatoes ofrece unos datos catastróficos: sólo 14 publicaciones han emitido una valoración y ésta ha sido absolutamente negativa, 36% de aceptación. Pero la acogida del público ha sido aún más demoledora:  14%, resultado de la media de las puntuaciones de 458 usuarios.

En cuanto a los argumentos no aparecen tan claros. John DeFore (The Hollywood Reporter) echa a faltar un poco de tensión; Nick Schager (Variety) achaca esta falta de tensión a lo retorcido de la trama, mientras alaba la ruptura de ciertas convenciones del género; para Indiewire, si bien es una cinta con estilo, deja mucho que desear la construcción del relato; Sheri Linden (Los Angeles Times) acusa la misma falta de emoción que funciona como un debate académico.


Crítica:


En efecto Andy Goddard acierta en la construcción de un discurso audiovisual que remite a la década de los 60, ubicado temporalmente mediante un film que protagonizó Elizabeth Taylor en 1960, Butterfild 8, que se proyecta en el cine al que acude Marty Kimmel, la noche en que matan a su esposa, y que en el fondo redunda en el carácter referencial y el puro ejercicio de estilo. Pero, al optar por el metadiscurso como forma del relato, e incidir en que Walter Stackhouse es un arquitecto que quiere ser escritor y se interesa por la investigación de los crímenes que se producen en su localidad, y al intelectualizar tanto a los dos sospechosos (Kimmel y Stackhouse), haciendo representar a uno el deseo de matar y al otro la capacidad de asesinar, construye una narración con tantas pretensiones, que si bien llega con facilidad al espectador, resulta difícil de asimilar intelectualmente. Cuando al fin Walter repite este background  de forma sencilla y esquemática, para asegurarse de que el espectador lo ha entendido, resulta un poco ridículo.

El detective y su fijación que forma el tercer lado del triángulo junto con sus dos asesinos, fabricados en su propia imaginación, más novelera que la del propio Walter, es un personaje que se adapta muy poco a la convención del inspector obsesionado con cazar a su sospechoso, al que persigue con pertinacia ante la perplejidad e incredulidad de sus compañeros. Esta imaginación desbordada y sus procedimientos poco reglamentarios le jugarán una mala pasada en una de las secuencias del thriller más bizarra de las que se han podido contemplar en los títulos del género de todos los  tiempos. No obstante parece como si Andy Goddard, consciente de que ha perdido el tiempo y no ha controlado bien el timing con el objetivo de generar la tensión que se le exige, al final del trayecto hubiera decidido tomar carrerilla y sujetar al espectador a su butaca, para que permanezca en ella hasta que el arquitecto de éxito que escribe libros en su ruidosa máquina ponga fin a esta historia, tecleando The End.

No obstante estos datos tan catastróficos pueden espantar a un público, que, en demasiadas ocasiones, huyendo del desastre cae en otro peor. El film se puede ver bien, acierta en la representación de la época en que se ubica temporalmente la historia y goza de otros alicientes que la hacen aceptable. Así lo pone de manifiesto  la media de  4,8 que le adjudican los lectores de Filmaffinity. De nuevo lo más irrisorio de este film,  un honor del que no goza en exclusiva, es el título que le han atribuido en castellano: 'El cuchillo'. Ignoramos de qué cuchillo hablan y qué significado le dan a este instrumento, porque si ambos hombres son el haz y el envés de una moneda, el deseo y la capacidad ejecutoria, que tampoco recoge demasiado bien 'A kind of murder'  (un tipo de asesinato), al menos no desbarra tanto, porque si ambas mujeres no mueren de la misma forma, si lo hacen en el mismo lugar. Hay dos mujeres muertas, pero no hay asesino en serie, porque no hay un solo motivo ni una forma única de actuar. Con frecuencia, como afirma Noël Simsolo, prima la ceguera de quien juzga y decide por los demás, dirigiendo su mirada de forma equivocada.




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