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La Revelación: Nuevo Nuncajamás

sábado, 9 de diciembre de 2017

Free Fire. Ben Wheatley.




Ficha técnica:


Título original: Free Fire.
País: Reino Unido.
Año: 2016.
Duración: 87 minutos.

Dirección: Ben Wheatley.
Guión: Amy Jump,  Ben Wheatley.
Casting. Shaheen Baig.
Dirección de Fotografía: Laurie Rose.
Música: Ben Salisbury y Geoff Barrow.
Edición: Amy Jump, Ben Wheatley.
Diseño de sonido: Martin Pavey.
Colorista digital: Rob Pizzey.
Coordinador de especialistas: Peter Pedrero.
Dirección artística: Paul Frost.
Decorador del set: Liz Griffiths.

Diseño de Vestuario: Emma Fryer.
Diseño de maquillaje y peluquería: Emma Scott.

Productor: Andy Starke.
Productores ejecutivos: Martin Scorsese, Emma Tillinger Koskoff, Reno Antoniades, David Kosse, Sam Lavender, Ben Roberts, Lizzie Francke, Danny Perkins, Dan Macrae.
Diseño de producción: Paki Smith.
Compañías productoras: Film 4, BFI, Rook Films, .



Intérpretes:


Sharlto Copley: Vernon,
Armie Hammer: Ord,
Brie Larson: Justine,
Cillian Murphy: Chris,
Jack Reynor: Harry,
Babou Ceesay: Martin,
Enzo Cilenti: Bernie,
Sam Riley: Stevo,
Michael Smiley: Frank,
Noah Taylor: Gordon,
Tom Davis: Leary,
Mark Monero: Jimmy,
Patrick Bergin: Howie.


Sinopsis:


Free Fire es un thriller atrevido intendo y tremendamente divertido sobre una operación de compra-venta de armas que acaba explosivamente mal. El reconocido director  Ben Wheatley. (Kill List, High Rise) mete de lleno al público en el tiroteo más épico que se ha visto en pantalla mientras ofrece una parodia espectacular y una crítica mordaz del sinsentido de las armas.Todo el mundo tiene pistola y nadie tiene sentido común.


Premios:



2016: Festival de Toronto: Premio del Público (Locura de medianoche)
2016: Festival de Mar del Plata: Selección oficial largometrajes a concurso
2016: British Independent Film Awards (BIFA): 2 nominaciones, incl. mejor director.


Lo que se dice:

El film ha sido muy bien valorado por quien busca algo nuevo, diferente, 'una locura de medianoche' como la que pueden protagonizar un grupo de amigos entre treinta y cuarenta años, que no quieren crecer y que sacan las reverberaciones más proustianas de la infancia masculina, que siempre acepta una chica en el grupo, una fémina que participa de su modo de disfrutar más irreflexivo, y que los sitúa en un solar o unas edificaciones abandonadas con los suficientes restos para jugar a pegarse tiros y esconderse tras las improvisadas trincheras.

Se han dicho muchas cosas del film que dirige Ben Wheatley. Stephen Dalton ( The Hollywood Reporter) la tilda de ruidosa carta de amor a las viejas películas de acción, aunque acabe errando el blanco, según el crítico que, sin embargo, no justifica su pronóstico. Un tiroteo de todos contra todos, según  Horacio Bernades  (Diario Página 12): cómicamente excesiva por sus diálogos y tiroteos indiscriminados, mezcla, según Peter Debruge, (Variety)'  el descaro irreverente de 'Resevoir Dogs' con el espíritu despiadado de la serie B de los años 70...



Crítica:


Viendo esta película llegas a entender por qué se ha acabado considerando a Quentin Tarantino un genio. Free Fire no es un film que contiene el tiroteo más épico de la historia del cine, sino un tiroteo filmado que toma el nombre de película. Ahora bien, si se trata de entrar en el  Libro Guinness por ser una cinta única, desde luego que lo consigue. Un irlandés, interpretado, -cómo no -, por Cillian Murphy, se encuentra con unos traficantes de armas, para comprarles fusiles y por un asunto, no menor, pero en absoluto relacionado con la compra-venta de armas se lía un tiroteo.

Ben Wheatley. ha decidido privar de ornamentos a lo que los espectadores del género de acción buscan en sus producciones: la representación de la violencia pura y dura, sin poéticas transversales, estructuras complicadas y músicas con músculo; las únicas  sintonías que se escuchan son diegéticas y salen de la furgoneta que lleva la mercancía y que conduce unode uno de estos jóvenes peterpanescos  situados entre la treintena y la cuarentena, que han decidido no crecer y se lían a golpes y a tiros porque mola, y, aunque parezcan zombies que renacen de sus propias heridas, acaban sucumbiendo a la brutalidad de golpes de todo tipo que reciben. Sólo hay una mujer, interpretada por Brie Larson, Justine, que llega un poquito más lejos que ellos, pero que acaba superándolos.

Es un hecho indiscutible el que muchos espectadores hayan disfrutado con un film en el que más allá de la acción no hay nada, como el cuadro que pintó David en honor de su amigo Marat, aparentemente contenido, y nadie puede dudar de que es cine puro, escrito con imágenes y con unos diálogos escasos pero perfectamente adaptados a la situación, (no se pueden hacer elucubraciones filosóficas cuando uno está matando o está recibiendo golpes que se traducen en heridas mortales. Al final, los egos, como en una tragedia clásica, pueden más que el origen de la afrenta, que pronto olvidan aquellos que sólo quieren supervivir.  Escasos recursos materiales (un aparcamiento abandonado) y un puñado de buenos actores es todo lo que ha necesitado  Ben Wheatley. para construir su historia, que se aparta del complejo burgués de Tarantino y Guy Ritchie que esperan el aprobado de quienes se instalan en el canon y reparten bendiciones.



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