Don Jon. Crítica.






Ficha técnica, sinopsis, comentario, cartel y trailer (Pinchad aquí).


Crítica.



Durante este verano podéis ver en algunas plataformas digitales este film, dirigido por Joseph Gordon-Levitt en 2013. Joseph Gordon-Levitt realiza un retrato bastante fiel de un de los miles de jóvenes que pueblan las discotecas los fines de semana, un chico de clase trabajadora, de origen italiano, que se reúne con su familia en torno a la mesa con camiseta interior, mirando el fútbol en el televisor, acude a la Iglesia  los domingos y se confiesa, y se preocupa sólo por su cuerpo, su 'buga', sus chicas,  su familia y...su ordenador para disfrutar del porno a través de la red. Su experiencia le ha llevado a la conclusión de que no hace falta ya ir al cine para ver 'tías buenas',  invaden la intimidad de cualquier hogar a través, no solo de internet, sino de la propia televisión, que te vende sexo con cualquier producto. Las imágenes de las páginas porno asaltan de diferentes formas la pantalla, bien precedidas por la flecha del cursor que les va a dar entrada o por medio de flashes que llegan a los espectadores a través de las emotivas comparaciones de Jon entre el sexo real y el virtual, cuando comparte su cama con una mujer. Se han querido establecer comparaciones con Shame de Steve McQueen (2011), pero Jon no presenta ningún aspecto patológico, ni necesidades imperiosas como Brandon, y sus fantasías se producen en un ámbito restringido: su propia habitación.

Tras ver el film de Gordon-Levitt la primera sensación que nos  invade  es la perplejidad, derivada de no saber qué discurso nos quiere meter el actor/director, ni de qué nos está hablando en realidad. El retrato de Jon  es real como la vida misma, y sólo hay que apostarse a la entrada de una discoteca un viernes por la noche para comprobarlo; los personajes femeninos también son prototipos, como el que representa Scarlette Johanson, la mujer que 'calienta pero no quema', una burguesita que lo quiere domesticar para casarse con él  y que es la máxima expresión del universo sexista y retrógrado  que el joven realizador satiriza de forma descarnada. El personaje que encarna Julianne Moore abre una vía tocada de humor negro, un sustituto, un auténtico 'fetiche' de la adicción al porno en la red, de la que disfruta, más que padece, el joven Jon, que se siente el más afortunado de su grupo de amigos, el triunfador de la noche.

En realidad asistimos a una deconstrucción del amor romántico, un constructo de genero  creado por la sociedad patriarcal para conseguir mujeres obedientes al hombre y que soportan la sinrazón sin quejarse (Emile, Jean-Jacques Rousseau); las máximas exponentes de esta mentalidad y de cómo ha calado también en las mujeres  son Barbara (Scarlette Johanson) y la madre de Jon , Angela (Glenne Headly), conservadoras, fijadoras de roles masculinos y femeninos, y el cura que le impone siempre la misma penitencia y que, como un funcionario, escucha las confesiones de un Jon, que defraudado dejará de creer. Acostumbrado a autosatisfacerse sexualmente, apoyándose en las imágenes que le proporciona internet, decide buscarse una pareja establecida en libertad, sin exigencias, -él porque no quiere y ella porque sentimentalmente no puede-, en las que ambos entienden que  el verdadero amor es el contacto que se establece entre ellos  cada vez que practican el sexo. Este vínculo con Esther (Julianne Moore) le proporcionará la estabilidad que necesita y acabará con su adicción; los últimos primeros planos de la mujer nos avisan de que no es precisamente la belleza de las formas en todo su esplendor la que puede provocar una atracción y el deseo sexual en la pareja.

Joseph Gordon-Levitt ha conseguido el respeto de la crítica y del público en su ópera primas. José Arce le da la bienvenida en la entradilla de su post : "Joseph Gordon-Levitt dirige, firma y protagoniza una comedia en la que el romance toma las formas más diversas, sin que a priori se decida entre lo carnal y lo digital. Una estupenda película con un enfoque tan honesto como cachondo y sorprendente. A celebrar. ("Don Jon": Abandónate, muchacho. La Butaca.net).

Luis Martínez cree que " la habilidad consiste en dar la vuelta a estructuras que habitualmente creemos tranquilizadoras para enseñar las tripas de la bestia: de repente, el esquema de la comedia romántica habitual se descubre sencillamente repulsivo. La genialidad (pues algo de esto hay) del director debutante reside en su buena mano para transformar cada lugar común, y hay muchos, sobre la materia en un fino retrato irónico de lo que somos." (El sexo triste también es triste. Diario 'El Mundo').

Gordon-Levitt consigue que su público se divierta al tiempo que se ve reflejado en un joven muy corriente, que acercándose a la trintena o habiéndola superado por poco, ha podido disfrutar hasta ahora de un trabajo de barman, que le permitía tener un apartamento bien diseñado, su buga, su gimnasio y su dinero para las fiestas, además de acudir a la casa paterna para que le den de comer, sirviéndose de una narración visual fluida, divertida, sin más sal gruesa que la que implican ciertas formas de ser propias de las chonis y los canis, pero sin abusar. Dispone de ordenador al que da el mismo uso que la mayor parte de los jóvenes: conectarse con sus amigos a través de faceboock, y disfrutar con sus páginas sexuales sin límite ni contrapartidas. A la fluidez de la narración, el desenfado  y  el devenir de una  historia  que no pesa contribuye especialmente el trabajo de los actores protagonistas, que han dado al nuevo y joven cineasta lo mejor de sí mismos. Como dice José Arce, algo a celebrar.

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