Picnic. Crítica.




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Crítica: 


En 2015  salió al mercado una copia remasterizada en formato Blu-ray del film que dirige Joshua Logan, una nueva oportunidad de ver en acción a dos mitos del cine, William Holden y Kim Novak,  cuando apenas contaban 37 y 22 años, y representaban el imán más poderoso para arrastrar al cine a un público ávido de experimentar unas pasiones que la vida cotidiana les negaba.  Logan, un  escritor y director de teatro y de cine, de la generación de James Stewart y Henry Fonda, con quienes fundó la  sociedad University players, apenas significaba nada para los espectadores.

La película fue polémica en su tiempo porque aportaba una mirada cínica y demoledora sobre la clase media americana, que se reunía en fiestas campestres para celebrar el día del trabajo, unas jornadas de convivencia marcadas por la inocencia y el buenismo, que el realizador pone de relieve hasta llegar a rozar el ridículo con imágenes de anuncio de madres con niños, perritos que se introducen en las cestas del picnic, llegada de la reina por el río,  que pretendían atraer la simpatía del ciudadano que acudía al cine para disfrutar de la proyección y reafirmar su espíritu patriotero. Pero, la irrupción de un extraño a la comunidad, un hombre joven y atractivo, un pobre infeliz, un robagallinas, que había ingresado en una Universidad y había sido compañero del hijo del cacique de la comunidad, gracias a su dotes como deportista, desata el deseo de las mujeres del lugar cuando lo ven por primera vez trabajando para una venerable anciana con el torso desnudo. Entre las féminas afectadas por este amor fu se encuentra Madge, interpretada por una espectacular Kim Novak de 22 años, elegida reina de la fiesta en una de las secuencias más grotesca y vulgares de la historia del cine.

La historia tiene lugar en un espacio temporal de tan solo 24 horas, en las que quedarán fijados los roles sociales de cada uno de los protagonistas, tanto principales como secundarios. Alan (William Holden') se erige en el hombre-objeto, deseado por su cuerpo, su atractivo físico, que oscurece cualquier consideración en torno a su poca cultura, su desparpajo y bonhomía, impropia del que está en el centro de un nido de serpientes y es incapaz de darse cuenta de ello. La bella Kim Novak es tan solo el premio que merece un hombre tan seductor, del que incluso queda prendada la adolescente Millie (Susan Strasberg) hermana de Madge, a la que el hombre trata como lo que es, casi una niña, y la madura profesora interpretada por Rosalind Russell, que en un gesto de desesperación se aferrará a Alan, mientras le reprocha que no le preste atención, desgarrándole la camisa y produciendo esa imagen seductora del torso de Holden  apenas cubierto por harapos. Pocas veces vemos imágenes de un hombre tan sexualizado en el cine, con la excepción de Marlon Brando en 'Un tranvía llamado deseo', arrebatando a su partner femenina un icono que generalmente se reserva para la mujer, despertando lo que las teóricas del feminismo americano llaman to be looked at ness, según terminología de Laura Mulvey. Esta imagen se ha convertido en un icono de la pasión en la que el hombre provoca la pulsión scópica, la fuerte atracción de las miradas femeninas, en las que prevalece el lado oscuro del deseo.

Estos sentimientos que se arraigan con fuerza conducen a un final un tanto abrupto, si tenemos en cuenta que la historia no dura ni 24 horas (dándose la unidad de acción,  tiempo y lugar aristotélicas, que revelan la formación dramática del  director), un periodo de tiempo muy breve en el que surgirá el amor acompañado del desencanto de una madre que aspiraba a casar a su hija con el rico del lugar,, se destruirán amistadas mantenidas a lo largo de mucho tiempo y hombres y mujeres mostrarán lo peor de si mismos. Los sentimientos, las  pasiones más destructivas, sepultadas por la abrumadora cotidianidad de unas cuantas casas modestas dispersas en el campo, una localidad en la que los vecinos tienen muy pocas cosas en que distraerse, salvo la escuela o la parroquia, y en la que el más rico convive con los lugareños, evitando profundizar en la relación con ellos, a pesar de la apariencia de cercanía, estallarán cuando un solo hombre introduzca la semilla de la discordia.

Un film mucho más moderno y  actual  que fue polémico en su tiempo, pero lo podría ser ahora, por mucho que hayan avanzado los hombres y  las mujeres hacia la igualdad de sexos, y que, con una sencillez narrativa que muestra la claridad de las ideas de Logan, convierte a William Holden en un icono sexual masculino, que no estaría de más comparar con otros coetáneos, lo que quizá demostraría la fuerza simbólica de una ropa desgarrada sobre un cuerpo, con independencia de su sexo. Interesante.

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