El americano



Anton Corbijn, conocido fotógrafo de U2 y director de la millonaria Control (2007) aparece de nuevo en el panorama cinematográfico con un film muy particular, un thriller con estructura de western, en el que vuelve el calcetín del revés: El americano. Con un planteamiento al menos diferente, muestra la soledad de un peligroso asesino de una banda criminal que, descubierto en Suecia y obligado a actuar asesinando a una mujer inocente, debe escapar. Con la articulación de una mafia del crimen internacional y globalizada, como la economía, cuando una mariposa mueve un ala en cualquier país del mundo, sus consecuencias llegan a las antípodas; el enfrentamiento armado se produce con bandas mafiosas nórdicas; en Italia le buscan holandeses...



Fotografía de la banda U2 realixzada por Anton Corbijn.


Hay otras interpretaciones sobre el significado de esta mariposa que lleva tatuada en su espalda y que tiene una presencia notable en el film en momentos decisivos, pero ya sabemos que la diégesis se contruye con las experiencias extradiegéticas del espectador, con las que cuenta el realizador. A nadie se le escapa que un americano no puede pasar desapercibido en un pequeño pueblo de Italia, se llame Castelnovo o Castelvecchio, en la zona de L'Aquila , y que debe haber un propósito escondido. Su último encargo hace aumentar las sospechas, que evitaremos para no facilitar un spoiler.

Lo que si ha conseguido Corbijn es transmitirnos el sentimiento de soledad de un extranjero en pequeñas poblaciones muy cerradas, donde impera la omertá; sólo en las calles, sólo en las carreteras, filmado generalmente de espaldas y con abundancia de planos cenitales que nos muestran los tejados de las casas, nunca sus habitantes, o el coche circulando de un pueblo al vecino y al revés, por carreteras de segunda categoría por las que sólo transita el protagonista. Este aislamiento y encarcelamiento al 'aire libre' le lleva a cometer algún error, cuya trascendencia desconocemos:establece relaciones con un cura, de hábitos poco ortodoxos, y con una prostituta, en un momento en el que las camorras están asesinando a mujeres que viven de la venta de su cuerpo, hecho que les obliga a llevar armas.

Gonzalo de Pedro Amatria, en el número de octubre de 2010, escribe un artículo sobre este film, que titula El copista samurái, título que según él podría llegar a tener sentido en la era del twitter: ideas rápidas, comentarios de 140 caracteres, hipervínculos y copias digitales. El film de Corbijn funciona como una wikipedia audiovisual de referencias arty y cinematográficas: El silencio de un hombre Le Samuräi) de Jean-Pierre Melville. Yo veo otros claros referentes como Cuando le llegó su hora de Sergio Leone (televisión de una cafetería) , o Solo ante el peligro (enfrentamiento en la estación).

Para este crítico pretende ser un film deconstruido y austero, pero incapaz de esconder cierta impostura autoral carente de glamour; es un claro ejemplo de antithriller a la europea de paradójica producción americana (Manu Yañez), con un eficaz empleo del tiempo suspendido y una sorpredente labor de limpieza.

Cada espectador o crítico no puede escapar de sus propias experiencias vitales, sus lecturas y sus informaciones; yo pienso que en este número los de Cahiers no han estado muy finos, y comparto el criterio de otros críticos de que a pesar de los referentes, Corbijn sí crea un estilo propio y hace una película sólida que te encoje el corazón; el peligro lo es más cuando te acecha por la espalda y no son necesarias demasiadas expliaciones para entender que un frío y peligroso asesino tiene sobrados motivos para temer y guardar silencio; la relación con el protagonista de Centauros del desierto de John Ford, una de las mejores películas de mi videoteca, yo no la veo.

Me parece un buen film, que hay que ver, y luego sacar conclusiones.





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