La revalorización del cine-documental en los últimos tiempos.


 

Hoy está en alza el valor del cine-documental. Revistas como Cahiers du Cinema llevan a cabo una gran tarea de difusión con argumentos que unas veces compartimos y otras no. En su número de Octubre de 2010 reproducen un artículo de Joris Ivens, publicado en la La Revue de Vivants numero 10, de octubre de 1931, que nos ayudará a comprender sus razones.

"El documental es la expresión de la realidad en su aspecto causal e inevitable. En primer lugar, constato que el cine documental es el único medio que le queda al cineasta de vanguardia para luchar contra la Gran Industria, ya que el documental revela la realidad tal cual es, mientras que la Gran Industria equivale, generalmente, a la expresión de una mala producción.Además fomenta el mal gusto del público porque no busca generar en él ningún tipo de reacción o actividad, adaptándose a sus necesidades e incluso utilizándolo como fuente de inspiración". Sin practicar un relativismo, en el que no creo, lo cierto es que cada una interpreta la 'verdad' de acuerdo con su propia experiencia, y con la expansión de los medios de comunicación vemos que ni mucho menos es unidireccional.

"El cine de vanguardia es un cine que tiene que provocar el interés y la reacción del espectador. Y llamo cine de vanguardia a aquel que coge la iniciativa del progreso y la mantiene, convirtiéndose en abanderado de la sinceridad cinematográfica. Mientras el cine independiente mantiene una autocrítica que lo empuja hacia el progreso, el cine industrial está abocado al éxito quizás porque se rige por el criterio de un público mal educado".
"El cine industrial sólo aporta avances técnicos.
El cine de vanguardia contribuye al progreso espiritual".También hemos podido comprobar que desde una perspectiva de la dialectíca negativa o un critisimo liberal exacerbado tambien se puede faltar a la 'verdad', mostranto unos aspectos y escondiendo otros. De manera un tanto ingenua afirma que para el director de un documental resulta imposible alejarse de la realidad, mientras que el director de cine escoge sólo una parcela de la realidad para interpretarla. Si hubiera podido conocer la realidad actual quizás cambiaría el criterio; baste recordar algunos reportajes como Callejeros, que si es visto fuera de este país y lo interpretan como una totalidad, España sería un país de miserables, prostitutas, delincuentes, etc. Realizadores como Menshov son una prueba de que un director de cine puede hacer una crónica bastante ajustada de la realidad, aunque sólo se haya centrado en la clase obrera.
Suite Habana hace una crónica de Cuba, basándose en los sueños y esperanzas de unos personajes, cuyas casas son muy modestas, pero cuyos hobbies son muy exquisitos. Fernando Pérez quiere mostrar, no La Habana, sino su gente, sin pronunciar una sola palabra. Pero no todos los cineastas funcionan con tan buenas intenciones ¿ es toda la gente como la que nos muestran? ¿Ha seleccionado la gente que quiere que aparezca en su documental, sus casas, sus gustos, sus aficiones ? Agustí Villaronga en Pan Negro nos muestra un clima mucho más enrarecido, una sociedad más pobre, material y espiritualmente.Muchos españoles afirman, desde una posición ideológica contraria, que exagera. ¿Cuál es la verdad?

Herzog, desde una perspectiva de la dialéctica negativa y la denuncia, nos muestra aquello que se esconde cuando se quiere presentar una sociedad próspera y triunfalista. Pero eso lo tenemos todos claro y entendemos el mensaje. Otros son más
ambiguos, y su interés no es tan pristino.




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