Colin y Greg Strause. Skyline

Colin y Greg Strause, han realizado un film, Skyline, que en el pressbook que la productora entrega a la prensa especializada se define como la desaparición de 'nuestro' mundo por la invasión de alienígenas que disponen de una luz misteriosa que atrae a los hombres y los abduce. El hecho se produce en la coste oeste de EE.UU. donde los protagonistas han acudido para visitar a un amigo que ha triunfado profesionalmente y vive en un rascacielos con piscina y pista de aterrizaje de helicópteros.¿Tendrá algo que ver ?

El film no es nada original ni en la forma y en el fondo: naves zoomórficas, en forma de pulpo con luces, un ciborg, mitad máquina, mitad materia orgánica, cuyas patas se abren en forma de flor y salen unos tentáculos que atrapan a los hombres; del vientre de la nave matriz salen miles de transformers y naves que combatirán con los ejércitos convencionales, ganando la batalla final.

Todo esto, sin las luces, lo hemos visto miles de veces en películas del género, pero aquí no sabemos dónde nos conduce el discurso. Los alienigenas absorben el cerebro de los humanos y los introducen en cuerpos creados por ellos, formando un híbrido, una simbiosis de un hombre nuevo; curiosamente a la protagonista no la metamorfosean, de momento, porque está embarazada. Los hombres atraidos por la luz comienzan a mostrar marcas en cara y cuerpo, una especie de varices, y los ojos se les ponen en blanco. Patético.

El último gesto humano, antes de partir es fumarse un pitillo. Con la que está cayendo, la mujer se preocupa por el humo del tabaco y cómo afectará a su feto; además espera que venga 'alguien' a salvarles. ¿Quién y cómo ? Concluimos pues que el nuevo hombre no fuma, no aborta, y es un superhéroe con un cuerpo todopoderoso y un cerebro humano. Este superación se produce después de ver la deslumbrante luz. Alguien se pregunta si somos conejillos de indias para ver como ellos practican su ilusión de ser grandes directores de cine.



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