Irwin Winkler. De-Lovely





En De Lovely >Cole Porter, muerta su esposa, evoca sus fantasmas como en un musical, y va repasando su vida, recuperando su tiempo perdido, en el que fue feliz, gozó de todos los placeres de la vida y fue recompensado por ofrecer su buena música, con una de las mujeres más comprensiva, elegante...que alguien pueda jamás soñar. Y no era fácil: Cole Porter era gay y siempre compatibilizó el amor leal y sincero a su esposa Linda con sus grandes pasiones amorosas, de las que ella era plenamente consciente. Esto no es nada aceptable para gran parte de la gente.




Pero este camino, que no siempre estuvo lleno de rosas, como le dice Linda, estuvo sembrado de la música inmortal del compositor, que acabó
como muchos otros trabajando para Hollywood, el gran 'mecenas' de nuestro tiempo. Eran los tiempos del glamour y la elegancia, la palabra dicha en tono bajo y discreta, las grandes pasiones controvertidas...

Este ha sido hasta ahora ell gran papel de Kevin Kline. El film se publicita por la Metro como divertidísimo; yo no lo veo así, sino más bien triste y nostálgico. Una pitillera, que Linda regala a su marido en cada estreno, irá marcando los cambios espirituales y emocionales de Porter.


Si algo nos deja ver esta ventana abierta al mundo que es el cine, es un ejemplo de tolerancia y racionalidad; Porter compartió con su esposa su vida amorosa, pero le dio los días de vino y rosas de los que pocas mujeres pueden hacer gala.

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