Robert Redford. Leones por corderos







Desde que se produjeron las invasiones de Afganistán e Irak, los cineastas americanos no han dejado de hacer autocrítica de aquellos acontecimientos, laguna que observamos en nuestro país, que formó parte del Trío de las Azores, que se deja para los historiadores.

Robert Redford, Leones y Corderos (2007), Cameron, Avatar , Kathrin Bigelow, En tierra hostil , Paul Greengrass, Green Zone, Doug Liman, Caza a la espía ...
reflexionan sobre las diferentes caras del prisma que contribuyeron a la gran mentira para justificar la primera guerra ilegal del siglo XXI en el mundo occidental y 'civilizado'.Las reflexiones del profesor Melley son profundas. Está en contra de la guerra y su participación en las manifestaciones anti-bélicas le han dejado la huella de una cicatriz de varios centímetros. Tiene la costumbre de mantener conversaciones filosóficas con alumnos aventajados. En una de ella dos jóvenes, que pertenecen a minorías raciales, le informan de su alistamiento para intervenir en el conflicto, una de las cuales es la falta de recursos económicos para ir a la Universidad. Una vez licenciados podrán acceder a ella sin problemas. Estos jóvenes creen,además que deben defender el mundo en el que viven, seriamente amenazado por la escasa implicación de la sociedad, que se ata y se endeuda, y como consecuencia se esclaviza. El profesor denuncia a las clases altas, que se quedan en sus sillones, y cuenta la anécdota de que los alemanes pensaban que los ejércitos aliados estaban compuestos por 'leones' dirigidos por 'corderos'. No puede estar más claro.
Paralelamente una periodista de prestigio se entrevista con un senador que planea nuevas estrategias ofensivas y busca la complicidad de la prensa, de la que gozaron en la invasión, cosa que le echa en cara y la hace tan responsable como él. Ciertamente la prensa está jugando un papel demasiado sometido a intereses económicos partidarios y dejando a la población desamparada. En esta ocasión la periodista no está dispuesta a repetir el engaño, que como afirma, todos conocían, y decide cargar con las consecuencias que le reporte esta actitud.

Mientras estos diálogos, entre profesor y alumno y periodista y senador, se producen, se van alternando secuencias de la agonía y muerte de los jóvenes extranjeros, que morían por una patria que sólo ellos parecían defender, desvaneciéndose con ellos sus espectativas futuras de desarrollo personal. Reciben a la Parca de pie. En la última secuencia la periodista observa desde su coche las numerosas tumbas ocupadas por jóvenes caídos.

Pero ésto no sólo sucedía en EE.UU.; en otros países implicados, mientras a sus jóvenes marginales les tocaba hacer el papel de leones, y muchas madres sufrían ante una generalización potencial del conflicto, los corderos corrían con sus coches de lujo en busca de paraísos vacacionales. Como advierte el profesor, es precisamente lo que interesa a los que están dispuestos a inmolarse para conseguir el paraíso. El silencio es la respuesta.

Anna Polikovskaia denuncia el escaso valor que los estados dan al individuo y a la persona, y ofrece una cara al extereior y otra muy distinta al interior, lavada por la prensa. Después ha llegado la crisis económica global y los periódicos siguen en la misma posición. La Historia revisará la hemeroteca.



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