Casablanca. Michael Curtiz.


Casablanca es un lugar en el mapa y un film que permanece en la memoria colectiva no sólo por su buena realización y la interpretación de los actores, sino por la música que une a unos amantes y los sitúa en Paris antes de la contienda a la que se llamó Segunda Guerra Mundial, porque afectó a nuestro mundo occidental. Dentro de la ciudad un lugar, Rick's Café, regentado por Rick Blaine (Humprey Bogart), hombre misántropo que esconde un alter ego que se desvelará al final del film. Casablanca, perteneciente al protectorado francés, era un lugar idóneo para la resistencia al régimen de Vichy, pues se podía volar facilmente a Lisboa y de allí a Estados Unidos. Pero en el bar de Rick pocos son lo que parecen, infiltrados en un ambiente en el que se confunden oficiales alemanes y franceses, miembros de la resistencia, ladronzuelos, y una amalgama de los más diversos tipos huidos de la guerra , como el propio Rick.

La llegada de un importante Jefe de la Resistencia desmontará el falso equilibrio emocional de Rick, enamorado de esa mujer que conoció en Francia y que llega del brazo de Victor Laszlo como su esposa Ilsa (Ingrid Bergman) y que abrirá de nuevo una herida que no había cicatrizado. De donde uno no puede huir es de sí mismo; pierde todo menos sus recuerdos. Siempre le quedará París.

Su dignidad le obligará a tomar partido por la democracia, ejercicio en el que le acompaña el jefe de los gendarmes de Casablanca. Un hombre y una ciudad cosmopolitas darán acogida, a pesar de su vocación de independencia aparente, a la resistencia aliada.



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