Desayuno con diamantes. Blake Edwards.





Audrey Hepburn será para siempre Holly Golightly, el personaje surgido de la imaginación de Truman Capote y que Blake Edwards llevó al cine para regalarnos un prodigio de sensibilidad, glamour y elegancia. (Qué leer).Truman Capote vendió en 1958 los derechos de Desayuno en Tiffanys a la Paramount; en 1961 Blake Edwards la adaptó al cine con el nombre de Desayuno con diamantes.


A pesar de ser un film que tiene ya cincuenta años, la inmortalización de la imagen de la actriz por Andy Warhol, ha hecho que su imagen haya entrado a formar parte del imaginario colectivo. Por otra parte su imagen es la de mujer contradictoria, que vive con su gata en un apartamento de Manhattan, mientras mantiene dudosas relaciones de dependencia con varios hombres y padece un notable desorden emocional.

Es la imagen de la mujer moderna, frívola y aparentemente superficial que sin embargo esconde un drama que tiene su origen en la pobreza. Pero ella en realidad es la película, su rostro, su gracia, su encanto, su capacidad de sobrevivir con dignidad, aunque sin demasiados escrúpulos.

Su vida licenciosa y sus relaciones con el sexo contrario, plagadas de medias palabras y sobreentendidos parecen incluso abonar la teoría de la prostitución de lujo (Truman Capote es mucho más claro en este sentido)

Se ha afirmado con exageración que es la primera película del cine moderno.

"Quien no haya tenido alguna vez un bajón miserable que levantela mano.Uno de esos momentos depresivos, teñidos degris, en los que nada apetece y todo te pesa...poco después de amanecer te compras un cruasán y un vaso de café, coges un taxi y te vas a desayunar frente al escaparate de Tiffany's. Mano de santo.Allí nada malo puede sucederte" (Truman Capote)



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