Los Gavilanes del estrecho.. Raoul Walsh



Raoul Walhs pertenece a una generación de cineastas de origen europeo (irlandés), aunque nacido en Nueva York; en esta época fueron llamados muchos cineastas del viejo continente por las Compañías Cinematográficas norteamericanas, como la MGM, tras comprobar el éxito de taquilla de los estilos extranjeros, en especial alemanes, con la promesa de glamur, riqueza y estabilidad social. Esto explica la poderosa posición que ostentaba Hollywood cuando estalló la segunda guerra mundial. Muchos actores y actrices fueron encasillados en géneros concretos, como Yvonne de Carlo, que interpretó con frecuencia películas de aventuras.




Raoul Walsh y un león que simboliza a la Metro Goldwyn Mayer



Los Gavilanes del estrecho es la adaptación de una novela de Victor Hugo, Los trabajadores del mar, de cuyo relato sólo le interesa al director la parte romántica de amor-desamor de la narración: el romance Guillatt (Rock Hudson)/Droucette (Yvonne De Carlo) que es lo menos relevante de la obra del francés, que se explaya con disgresiones sobre el paisaje, el mar, la tempestad...entre las que destaca la embarcación de Rantien, La Duranda, nueva nave de vapor, que simboliza los nuevos tiempos. y por ella temida y odiada por las antiguas de vela.

Walhs se pierde en una historia de espías británicos anti-napoleónicos, de condesas y contrabandistas, en la que no se sabe cuál es el motivo por el que estos personajes se mueven. De pasada y sin incidir demasiado se cita la guillotina. Una crónica del gran Victor Hugo se convierte en un folletín sin interés. Del hombre se muestra el pecho de macho y de la mujer sus atributos femeninos, pero no logra despertar ninguna moción; mucho primer plano embellecedor y creador del mito y poco más. Este escapismo puede quizás entenderse en un cineasta cuya familía huía de la vieja Irlanda por motivos políticos.

A lo sumo sirve para documentar aquellos tiempos en que el público era atraído a las salas, no por la habilidad y el talento de un director, ni por temas que pudieran interesar, sino por los nombres de sus actores preferidos, por la satisfacción de su pulsión escópica de espectadores y la ilusión de una imagen soñada como especular de sí mismos.



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