Nueve semanas y media. Adrian Lyne.


Nueve semanas y media es el tiempo que tarda Elizabeth (Kim Basinger ) en descubrir el trato humillante y el maltrato psicológico a que la somete el hombre por el que se ha sentido fuertemente atraída, dejándose arrastrar por la omnubilación propia de esa mezcla de amor romántico/sometimiento sexual. El, John ( Mickey Rourke), es un hombre de Wall Street, un yuppie, un jugador de riesgo, al que le gusta andar por el borde del precipicio incluso en su vida privada, hasta el punto de rozar el desequilibrio emocional propio y de su pareja.

En la última secuencia muestra al 'hombre' que hay en él, hijo de una familia modesta que ha ascendido en la escala social, aunque esta revelación llega tarde, cuando la mujer ya ha experimentado el 'mal amor' y la ruptura supone la liberación para ella.; se ha atribuido a este film el mérito de desacralizar el sexo en la gran pantalla, en un producto mainstream. Lo cierto es que el streptease de Kim Basinger no es uno cualquiera, ha pasado a ser el 'streptease' más parodiado e imitado en la historia del cine, y ha dado lugar a múltiples espectáculos con el fin de ganar dinero para diferentes causas ( los parados en Full Monty). Pero a quien ha idealizado la cámara, quien es portador de la sermiradaidad es el hombre, a pesar de los contorneos de la mujer, filmada tras una persiana o a contraluz. Otras fantasías con hielo o comida también han pasado a la iconografía cinematográfica.

Pero, independientemente de ese final complaciente, si este personaje masculino ha aprendido algo en su ascenso es el poder del dinero, que proporciona al que lo posee la libertad de un dios. Él abusa de la mujer porque puede, del mismo modo que usa la cama de los comercios, se manosea delante de los 'serios' hombres de Wall Street, juega con una fusta ante unos armeros, que lo miran con temor... y todo ello sin encontrar ningún obstáculo a sus acciones. Más de veinte años después de su estreno, cuando el erotismo en el cine es casi imprescindible y ya nadie lo sacraliza, lo que vemos es la hipocresía de una sociedad que transige con todo tipo de abusos, siempre que los cometa el que puede.






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