También la lluvia. Iciar Bollain.






Sinopsis oficial.

Sebastián y Costa, ambos en la treintena, se han propuesto hacer una película sobre uno de los grandes iconos mundiales, Cristóbal Colón. Mientras que Sebastián quiere como director darle la vuelta al mito y presentar al Colón obsesionado por el oro, cazador de esclavos y represor de indios, a Costa sólo le importa sacar la película adelante con el modesto presupuesto del que disponen, incluso si para ello hay que rodar en Bolivia, uno de los países más baratos y con mayor población indígena de América Latina. Costa, Sebastián y su equipo van a rodar a la ciudad de Cochamba y alrededores, donde la privatización y venta del sistema de aguas de la ciudad a una multinacional está sembrando el descontento entre sus habitantes. La película avanza con dificultad mientras la violencia crece de día en día hasta que toda la ciudad explota en la tristemente famosa Guerra Boliviana del Agua (ocurrida en la realidad en abril del año 2000). 500 años después de Colón, palos y piedras se enfrentan de nuevo al acero y la pólvora de un ejército moderno. Solo que esta vez no luchan por el oro, sino por el más simple de los elementos vitales: el agua. Pasado y presente, ficción y realidad, se mezclan y toman forma a través de las decisiones y del enfrentamiento entre dos hombres jóvenes cuyas conciencias les guiarán hasta donde nunca hubieran imaginado








El guionista Paul Laverty había elaborado un guión sobre la conquista de América, en el que estableció un paralelismo entre lo que sucedió hace 500 años y lo que pasó en Bolivia en el año 2000, cuando el pueblo boliviano luchaba por su derecho a disfrutar de un bien tan preciado como el agua. También la lluvia, cine dentro del cine (rodaje de una película sobre Colón), uso del metalenguaje cinematográfico para crear una doble ficción cinematográfica e histórica, es un proyecto ambicioso, que según Fernando Bernal (Cahiers du Cinema, enero 2011) sitúa al espectador ante un juego de referencias temporales que, en ocasiones, parece tener un fin puramente didáctico. Eso propicia la sensación de que la tesis ideológica desdibuja los matices del resto del relato.

A través de los 'actores' del rodaje del film dentro del film, Iciar Bollain reencarna a personajes reales como Colón, Montesinos o Bartolomé de las Casas. Esta tensión entre realidad y ficción, entre lo filmado y lo que sucede alrededor de los personajes, consigue extraer la esencia de la (H)istoria(...) Gracias a este diálogo entre el hombre moderno y los 'fantasmas' del pasado la película consigue ser una sugerente aproximación a un tema cuya capacidad para generar polémica no parece tener fecha de caducidad. (Fernando Bernal)





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