Corazones indomables. John Ford.


En Corazones indomables (nominada a los Premios Óscar en 1940) John Ford narra las peripecias de los colonos en Nueva Inglaterra al final de la Guerra de Independencia Norteamericana (1776), a través de una pareja de recién casados, Lana Borst y Gilbert Martín (Henry Fonda). Hombres corrientes, sin formación militar tuvieron que defenderse de los ingleses que se apoyaron en los indios para atacar a los norteamericanos, quemando y destruyendo sus haciendas, hasta la firma de la paz por parte de Wasshington.

Estos hombres, apoyados por sus mujeres, incluso con las armas, no eran héroes, ni pretendían serlo, pero las circunstancias les obligaron a coger las armas; muchos murieron, no por defender la nueva patria o la nueva bandera, con sus trece barras que simbolizan los trece estados de la nación y trece estrellas en círculo que simbolizan la unión. Lucharon por sus familias, sus casas y las tierras, que lograron con tanto esfuerzo y con la colaboración de otras tribus indias.

Lo que importa es la solidaridad entre los hombres, que rezan a dios, pero le piden que procure que cada disparo de en el blanco. Los héroes son sustituidos por esos seres anónimos que buscan la oportunidad de crear un nuevo hogar, en ocasiones muy lejos de la tierra en la que nacieron y donde quedaron sus familiares.

Algunas secuencias, como el asalto al fuerte, inspiraron a John Wayne en El Álamo.


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