Hombres intrépidos John Ford.


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Como es característico de John Ford en Hombres intrépidos más que narrar la historia de un barco, el Glencairn, que transporta explosivos en plena guerra mundial, se esmera por involucrar al espectador en la complicidad con unos hombres desarraigados, sin familia, cuya patria es la base inestable del barco, un mundo claustrofóbico, en la que se producen conflictos humanos, aunque prima la solidaridad entre los marineros y el recuerdo de su querida Irlanda con sus verdes valles y montañas, tema recurrente en el director. Aunque al final de cada viaje juran no volver a embarcar, vuelven al único hogar que conocen.

El film termina con esta leyenda: "Y de esta forma hombres como Oli vienen y van y los Driscolls viven y mueren y los Yanks y Smitty dejan..."

Estupendo y humano film, que frente a los épicos y gloriosos, nos muestra los sufrimientos y anhelos de tantos hombres anónimos que viven y mueren en las guerras.

Es un film coral en el que John Wayne, actor fetiche de Ford, realiza un papel secundario, a pesar de encabezar el cartel.

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