¡Qué noche la de aquel día! Richard Lester


Muchos jóvenes de hoy se sorprendería si fueran capaces de comprender la revolución que supuso a todos los niveles,- música, indumentaria, usos y costumbres-, la aparición de esos melenudos, que hoy parecen de colegio de monjas, con sus pelos tan bien cortados y sus trajecitos tan correctos. El tsunami fue tan tremendo que se llevó por delante la copla, el bolero y el tango, pero tarde o temprano las aguas retornan y nos traen de nuevo aquellas viejas melodías y el engolamiento anterior a la rebelión que protagonizaron los jóvenes de los 60, que sentían el orgullo de serlo y la suficiente inocencia para intentar cambiar el mundo.





Los 'rebeldes' de hoy siguen escuchando a los Beatles, los Rolling, Jimmy Hendrix, Eric Clapton, Bob Dylan... o se inclinan por lo indie, mientras muchos de los jóvenes de entonces vuelven una mirada nostálgica hacia lo que rechazaron entonces (film de Trueba Chico & Rita), seguidos por manadas de adolescentes que oyen a Luis Miguel, Bisbal...cantar Soy minero de Antonio Molina.

Es conveniente ver de nuevo ¡Qué noche la de aquel día! y sentir el bofetón de la libertad que encarnaron estos jóvenes que hicieron del pop una nueva forma de vida. El carácter documental por el que optó Richard Lester nos permite reconstruir aquellos tiempos con fidelidad.




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