El otro Señor Klein. Joseph Losey.


La indiferencia de la población europea ante los crímenes del nazismo es objeto de una inquietante denuncia de Joseph Losey en su film El otro Señor Klein. Un anticuario de la alta burguesía francesa, recibe en su tienda a un judio que le vende un cuadro antiguo de su familia, y al que él no duda en estafar ante la urgencia de la venta; al abrir la puerta ve delante de su casa un periódico, de difusión entre la población semita, y descubre horrorizado que viene a su nombre. A partir de ese momento comienza un relato kafkiano en el que debe demostrar la pureza de su raza, visitando Strasburgo, donde vive su anciano padre, para obtener una partida de nacimiento de su abuela.





La primera secuencia es premonitoria: un médico realiza una observación minuciosa de una mujer judia, humillantemente desnuda, describiendo una a una sus características raciales y realizando una ficha con su diagnóstico. La burguesía francesa era plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo, pero seguía con sus rituales de comuniones, bodas y bautizos, hasta que fue tocada por la vara de la sospecha. Acorralado, el Señor Klein sufre también el intento de estafa de su propio amigo y abogado, que intenta quedarse con su tienda y antiguedades a precio de saldo, de modo que prueba en su propia persona sus prácticas habituales, cuando su vida no corría todavía peligro. Al padre lo que más le indigna es que se dude de su pureza racial.




El film tiene aspectos kafkianos y otros no explicitados. No se entiende bien que habiendo dos señores Klein, el perro del judio le siga a él como si fuera su amo. Los perros tienen buen olfato. por lo tanto sólo puede ser interpretado como una metáfora Tampoco por qué su mujer toca delante de la policía la internacional, y él se lo consiente, siendo los comunistas un grupo perseguido. El personaje interpretado por Delon no permite extraer conclusiones fáciles por su hieratismo e impenetrabilidad, al igual que los paisajes con una fotografía en la que predominan los tonos fríos, en paisajes privados de vitalidad. Losey utiliza técnicas de extrañamiento inspiradas en el formalismo ruso y la literatura brechtiana. Robert Klein se autosacrifica y se deja llevar a los campos de exterminio, cuando han aparecido ya los papeles que demuestran su no contaminación con otras razas. ¿ Qué busca ? ¿La redención por sus abusos con el pueblo judío marcado, como él ahora ? Mientras el tren marcha hacia su destino fatal se oye el regateo con el judio que le vendió el cuadro; puede que ésta sea la explicación. Nöel Simsolo sostiene que " lo único que parece interesar a Losey es la dualidad compleja del ser humano y la impostura que utiliza para hacer trampa con él mismo y con los demás (...) En 1976 con Mr. Klein (El otro Señor Klein realizará una síntesis entre el cine político y esa actitud que le queda del cine negro en la que todos los hombres van buscando la pérdida" (Nöel Simsolo. El cine negro. pág. 381). Recibe una influencia muy fuerte de Nertolt Brecht y sus técnicas de extrañamiento, marcadas por la ostranienie rusa, país en el que pasó algún tiempo.

Losey construye un relato sin subtramas, ni nazis con uniformes espectaculares que distraigan de lo que nos quieren transmitir. El film fue producido por el propio Alain Delon, estuvo nominado a la Palma de Oro de Cannes y recibió tres premios César.


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