The Internacional. Dinero en la sombra.Tony Tykwer.


The Internacional. Dinero en la sombra es ante todo un intento de probar que en el 'viejo mundo' se puede hacer un thriller con una factura moderna, de acción, en la que las críticas se van a centrar en el climax, la acción, el ritmo o el equilibrio del film, como de un producto más de la meca del cine, lo que para un europeo ya es bastante. Pero Tony Tykwer es un cineasta alemán, enamorado de la profesión, que va a poner sobre el tapete la perspectiva moral y política de esta lado del charco, con un envoltorio más americano y con actores estadounidenses como Clive Owen y Naomi Watts.

Un agente de la Interpol, que sufrió un grave contratiempo dos años antes a los hechos que se relatan en una investigación similar a la que plantea el film, Louis Salinger (Clive Owen), está decidido a desvelar los entramados financieros y políticos de un gran banco, el IBBC (Internacional Bank of Business and Credit), responsable de traficar con armas y proveer de éstas a terroristas o tiranos de todo el planeta. En este empeño contará con el apoyo de la ayudante del fiscal de Manhattan, Eleanor Whitman (Naomi Watts), evitando una historia de amor entre ambos para acercar los personajes al público. El nombre del banco es ficticio, pero la historia se basa en un escándalo de los años 90 en torno al BBCI, siglas muy parecidas a las ficticias.

La Interpol no vela por el cumplimiento de la Ley, sino que colabora con la justicia de los diferentes países en los que actúa, pero la idea que tiene Salinger de la esta institución es una ilusión, ya que en el sistema está involucrado todo el mundo, desde Hezbollah hasta su gobierno, pasando por la CIA, el narcotrafico, el crimen organizado o cualquier estado mundial, la policía y los jueces y fiscales; la conclusión a que llega Sallinger es que no se puede derrotar a esta entidad bancaria desde dentro del sistema, sacrificando sus ideas y hasta su moral por un bien mayor.





Director y guionista se enfrentaron a un reto mayor: demostrar que la modernidad no reside unicamente en EE.UU. y que asuntos de gran calado político o económico se dirimen en la vieja Europa, en la que se están realizando transformaciones importantes (perspectiva alemana). Con el objetivo de demostrarlo convierten la arquitectura en uno de los personajes principales de la película. Los edificios emblemáticos de la modernidad que se están construyendo en muchas ciudades del continente simbolizan el conglomerado multinacional y a la vez al 'pequeño individuo' que entra y sale de estos edificios, espacios claustrofóbicos que representan la idea de que hay un mundo perfectamente diseñado ( idea escalofriante por su veracidad) para satisfacer los intereses del diseñador, no de la gente que vive en el mundo.

Las nuevas tecnologías se ponen también al servicio de lo que Tykwer y su guionista Eric Singer, que hace un pequeño papel en el film , quieren representar. Necesitan usar las lentes de manera limpia, sin romper las racionales lineas rectas y planos tan nítidos como fuera posible, razón por la que filmaron en 65 mm., que tiene una precisión cuatro veces superior a los 35 mm. Su intención era crear un mundo 'aparentemente' perfecto. Salinger representa a la gente, atrapada en esta telaraña indestructible intentando escaparse de ella; la primera imagen de la cinta es un primer plano del héroe estresado, desaliñado, observando ante la estación de trenes de Berlín, el edificio reciente más emblemático tras la caída del muro, una situación desconocida para el observador, en lugar de un plano general de situación.





Berlín muestra su cara más moderna, frente a Nueva York que ofrece su lado más viejo y decadente; el recorrido acaba en el antiguo Estambul. Para representar al ficticio banco se ha elegido el hall de la Wolkswagen, en la Autostad, parque temático del automóvil en Wolfsburg; en Italia la receptora de la acción será la estación de Milán, pieza neoclásica fascista, legada por Mussolini. Cada ciudad está caracterizada por unos colores que la definen y dotan de significado: Berlín, azul y marrón; Lyon,verde; Milán,rojo, Luxemburgo, negro, gris y blanco y Nueva York como Berlín. Muy interesante. La acción termina en los tejados del Gran Bazar de Estambul, mercado de la humanidad.

En este thriller político el mundo de los negocios se ha convertido en un sistema criminal mundial, con epicentro el el IBBC, cuya sede en Auostad, es un enorme palacio de cristal invisible, un entorno virtual moderno, en el que el individuo Salinger se ve como un insecto insignificante; constantes planos cenitales insisten en esta idea. La secuencia de acción en el Museo Guggenheim de Nueva York, está narrada al más puro estilo americano; al llegar la historia a territorio americano la película se hace más física, más cinematográfica, con más ritmo y algún toque de humor, como la escena del ortopeda. Pero la mítica ciudad americana se convierte en un lugar de paso, desde el centro neurálgico del conflicto al viejo mundo oriental, donde se producirá la acción decisiva.

Tyjwer tiene varias obsesiones: dosificar las informaciones para mantener el interés; ajustar el tiempo de la ficción (cronómetro del terrorista de Milán, que mide justo el tiempo que se necesita para realizar la acción ), para que el espectador tome conciencia de la distancia; planos alternos para combinar el movimiento rápido y la quietud (Clive Owen en el paso de cebra ante los coches parados). Pero también huye de mostrar a los malvados como villanos de una película de James Bond; quiere representar a hombres de negocios pragmáticos, reales, padres de familia, que pagan un precio por pertenecer al sistema dentro del sistema y toman decisiones políticas implacables. El objetivo de estos hombres no es sólo el dinero o la rentabilidad, sino el control de individuos y estados, para transformarlos en esclavos usando como instrumento su deuda.

Situados en los tejados del Gran Bazar, en el medio de la vida, dos hombres se van a enfrentar, como en los antiguos westerns y Salinger sabe que reta a Skarsen, no como individuo sino como símbolo del sistema. No logra vengarse, lo que le permite mantener su integridad moral al no tener que cruzar la línea. Tykwer advierte que este banquero será sustituido por otro, por eso en sus comentarios al film, concluye afirmando que la lucha continúa. La globalización y la mundialización han quitado peso específico a EE.UU. y el dinero se concentra en cualquier ciudad del mundo, donde construyen monumentales edificios, símbolos del poder en la sombra. Film con patrones antiguos y nuevos planteamientos.

Como todo buen cineasta rinde homenaje a grandes maestros norteamericanos como Carpenter y su film Halloween, cuando el asesino asesor al que esperan Salinger y sus compañeros de la policía de Nueva York pasa por su lado en un momento en que están distraidos; el espectador lo ve, ellos no; también a Hitchcock en Estambul, cuando bandada de pájaros asustan al protagonista.



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