Louis Michel .Benoît Delépine y Gustave Kervern.




Los directores del film Benoît Delepine y Gustave Kervern, realizan un juego de palabras con el propio título Louise Michel, que es el nombre de una anarquista francesa de finales de siglo XIX y una de las principales figuras de la Comuna de París. Fue también escritora, poetisa y educadora y la primera en enarbolar la bandera negra, que bajo su impulso se convertirá en el símbolo del movimiento anarquista. Pero también es el nombre de los dos protagonistas de la película : Louise (Yolande Moureau), una mujer anarquista, con un oscuro pasado, cuyo alias es matrícula..,y cuyo verdadero nombre es Jean Pierre, y Michel (Bouli Lanners), un sicario de mala muerte, que en realidad se llama Caty. Por exigencias del mercado de trabajo han intercambiado los sexos.

El desarrollo del film no responde al humor negro, sino a algo más que roza lo blasfemo y lo escatológico. Jordi Costa del Diario El País asevera que tiene "un planteamiento cercano al poshumor que lleva los hallazgos visionarios de Tati a un territorio donde la risa parece haber sido encerrada en la nevera de un forense. En 'Louise-Michel' humor y compromiso son dos formas de una misma lucha". Y es precisamente éste el espíritu del film.



Una fábrica textil de la Picardie francesa se desmantela durante la noche para ser trasladada a otra población, en busca de salarios más bajos, fenómeno frecuente en la economía globalizada. Las trabajadoras, que habían soportados recortes salariales y sociales para no perder su medio de subsistencia deciden entonces juntar sus ridículas indemnizaciones (dos mil euros tras veinte años de dedicación a la empresa) para financiar un proyecto de reubicación laboral. Louise, la más extraña de todas, propone contratar un asesino profesional para que mate al jefe. Tras la búsqueda fallida de un antiguo camarada anarquista, que se ha reeducado y trabaja 'decentemente' en el negocio inmobiliario, encuentra a Michel, un pobre hombre que vive en un poblado de caravanas y fabrica sus propias armas. La visita a este núcleo de 'viviendas' es alucinante. Podemos observar que hasta en este mundo hay clases: caravanas ordenadas en círculo, formando una plaza, con entradas pretenciosas emulando a las grandes mansiones, y tras ellas un montón de otros remolques tan iguales que es difícil encontrar la 'vivienda' propia. Una cámara fija nos muestas esta aglomeración mientras oímos en off las voces de Louis y Michel y los suponemos dando vueltas hasta encontrar el refugio del pretendido asesino.




A partir de este momento se va a desarrollar lo que parece un despropósito, pero no es tanto: 'ingenieros' que juegan a volar maquetas de lo que parecen las torres gemelas; 'terroristas suicidas' que no son tales, sino enfermos terminales, que igual les da perder su vida en un hospital o en un trabajo como éste; pateras en las que viajan a América Michel y Louise, capìtalistas que se hartan de comer en fiestas de negocios, (mientras derriban el edificio en el que vive Louise), accionistas que invierten en stocoptions, que deslocalizan empresas...(plano/contra plano que diría Godard).

A pesar de que la diégesis se construye con grandes dosis de humor (negro o estrafalario,según los gustos), los dos 'desgraciados' socios van matando a los responsables de la deslocalización de su empresa, aunque van descubriendo que siempre hay alguién con más responsabilidad que el anterior en su desgracia. Ante la imposibilidad de encontrar un sicario adecuado a su venganza deciden llevar a cabo la empresa las propias trabajadoras.

Es un film francés (una bobada francesa según Carlos Boyero) que ha intentado reproducir en clave de humor a lo Alex de la Iglesia, la situación por la que estamos pasando, y que quizás no haya sido muy comprendido fuera de la República Gala; Galia se llama el hotel donde Michel y Louis se hospedan en Bruselas.



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