Trainspotting. Daniel Boyle.


El film de Daniel Boyle, Trainspotting, ha marcado a varias generaciones desde que se estrenó. Atrae especialmente el espíritu de rebeldía del protagonista, un joven de los suburbios de Edimburgo, que realiza un viaje hacia su regeneración. Comienza y termina con la misma reflexión: la vida es tan nociva como la droga, que tiene dos caras: el dolor y el placer. Mark Renton (Ewan McGregor) y sus amigos padecen situaciones que horrorizarían a un hombre no adicto, pero las viven en una situación de semiconsciencia.




Boyle se adentra en el mundo de la droga desde la perspectiva del adicto , compartiendo con el espectador su travesía desde que aparece huyendo de la policía con sus amigos hasta que se escapa cargado con el botín, como un observador privilegiado que asiste a todas las fases de la drogadicción: intento de desenganchararse, limbo yonki, mono, alucinaciones... y al final del túnel siempre queda la posibilidad de que te espere el precipicio.




En el fondo subyace el rechazo a la sociedad de consumo, que convierte al hombre en esclavo , al tiempo que le susurra: "Elige la vida, elige el amor, elige una carrera, elige un empleo,elige una hipoteca, elige un reproductor de CDs, elige una hipoteca, elige la ¿salud?...Por el contrario el drogadicto sólo se preocupa de 'pillar', cuando está consciente; los otros tiempos no cuentan. Mark Rento eligió no elegir la vida, y esta elección exige dedicación exclusiva. La presión familiar y de los amigos provoca pequeños conatos de abandonar el caballo, pero el medio en que se desenvuelve no contribuye a una recuperación absoluta. La fotografía, las fachadas de los suburbios, las casas etc, recrean el clima sórdido en que se desenvuelven estos jóvenes desempleados, que cobran subsidios de paro, pero carecen de oportunidades. Daniel Boyle deja claro que no siempre proceden de familias desestructuradas, y los ambientes que frecuentan son compartidos con jóvenes burgueses que también consumen sustancias adictivas. La secuencia del retrete escocés es probablemente la más escatológica de la historia del cine.




Los amigos 'limpios' no están en mejor situación: el pobre y bueno Tommy, que nunca había tomado sustancia alguna, abandonado por su novia se engancha a la heroina y es el único que adquiere del SIDA. Todos ellos son 'un puñado de perdedores, truhanes, psicópatas, rateros y yonkies". Por mucho que realicen pequeños hurtos, siempre necesitan más.

Mark vive en un mundo que cambia rápidamente, incluso su ídolo musical, Iggi Pop, está desfasado. Piensa que dentro de poco ya no habrá hombres ni mujeres, sólo gilipollas. Consigue 'desengancharse', pero sus reflexiones son las del drogadicto, que piensa que inicia un viaje en el que hipotecarse, esclavizarse comprando objetos innecesarios, casarse y formar un hogar, se irá convirtiendo en una rutina hasta el día que muera. ¿Qiere realmente decir sí a la 'vida'?; la vida también mata.

El film es un relato en primera persona, de introspección y afianzamiento de aquellos a los que no satisface la imagen especular de su mundo. Su opción, no tolerada por una sociedad culpable es la de permanecer en un estado de permanente inconsciencia y disfrutar con la ilegalidad de su actitud. Mark dice: 'Si la vitamina C fuera ilegal nos la hubéramos inyectado.




Irvine Weksh


La película está basada en la novela Trainspotting de Irvine Welsh, quien aparece como Mikey Forrester, un punk que vive en una habitación con tan solo un colchón.



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