Yuma. Sam Fuller.


El pueblo norteamericano es joven y su cultura se cimenta en la búsqueda de sus orígenes y la creación de historias que hagan surgir un sentimiento nacional en unas gentes de origen diverso que acudieron a las tierras recientemente descubiertas huyendo de la pobreza en el viejo continente. Apenas transcurridos doscientos años, los últimos descubrimientos que sentaban las bases de la era industrial favorecieron el surgimiento del pensamiento racional y revolucionario, que dio sus primeros frutos en las nuevas tierras y en sus guerras de Independencia. La Declaración de los Derechos del Hombre (4 de julio de 1776), único vínculo de unión actual en los EE.UU. fue la primera del mundo, pero la industrialización exigía algo más: la eliminación del antiguo régimen y la liberación de los esclavos de las grandes haciendas. Esto provocó la Guerra de Secesión, que dejó muchas heridas abiertas entre los perdedores, cuya derrota era interpretada como el fin de la libertad del Sur y la desaparición de una sociedad patriarcal, blanca y cristiana; para los yanquis supuso, por el contrario, el nacimiento de los Estados Unidos, federados y representados por su bandera de barras y estrellas.

El western simbolizó la marcha de muchos hombres hacia el oeste, como un viaje de búsqueda, y a la vez de huida, que Sam Fuller contempla como la superación del odio contra el vencedor, usando como paliativo el refugio entre los aborígenes salvajes, los Sioux (nombre dado por los franceses a los cortadores de cabezas). Yuma es un western de manual, en el que O'Meara, (Rod Steiger), un soldado sureño que no acepta la derrota, inicia su trayecto en solitario por los caminos, sin la protección de su grupo social, mientras una bandada de cuervos amenaza desde el cielo; en el camino entra en contacto con un sioux que ha combatido en la Guerra fraticida entre americanos, que le iniciará en la lengua y las costumbres de su etnia. No falta la hoguera en torno a la cual ambos hombres reflexionan y establecen fuertes lazos de amistad, ni la penosa india representada por Sara Montiel, bien dotada de atributos femeninos, pero nada creíble.





Los cuerpos de los idealizados indios, fornidos, musculosos y brillantes, parecen de cartón barnizado, y la batalla en la que apenas unos cincuenta siouxs derrotan al invencible ejército yanqui es inverosímil. Film contemporizador con todos los grupos en conflicto, buscando en las actitudes individuales la bondad o maldad del ser humano. El protagonista acaba asesinando a su enemigo yanqui con la misma bala que desvió su trayectoria en la guerra, (la última del conflicto) mientras un soldado del norte sacrifica su vida para salvar a un niño indio.

La construcción del ferrocarril acabó con este mundo de buscavidas, y el género fue sustituido por las roads movie,que continúan la tradición cultural norteamericana, en la que distintos grupos inician un viaje de evasión, búsqueda o iniciación. Se ha calificado el film de fordiano, pero la diferencia en la sensibilidad de ambos directores, por muy amigos que fueran, es notable.


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