Camino de Oregón (The way weat) Andrew V.McLaglen.




Ficha técnica: Año: 1967. Duración: 122 minutos. País: EE.UU. Dirección: Andrew V.McLaglen. Guión: Ben Madow y Mitch Lindermann, basado en la novela de A.B. Guthrie. Música: Bronislau Kaper. Fotografía: William H. Clothier.

Ficha artística: REPARTO: Kirk Douglas, Robert Mitchum, Richard Widmark, Lola Albright, Harry Carey Jr., Stubby Kaye, Jack Elam, Michael Witney, Sally Field.


Si el western simboliza la marcha de los colonos blancos hacia el far west, el film de Andrew V. McLaglen representa la 'marcha' misma que inicia un grupo de familias en 1843 desde Missouri, Independence, hasta Obregón, enrolados en la empresa de construir un nuevo pueblo dirigida por el Capitán William J. Tadlock (Kirk Douglas), ex-senador por Illinois, cuya mujer se suicidó y le dejó con un niño del que hacerse cargo. Como guía elige a un hombre que también ha perdido su mujer, que al parecer es india aunque no se hace explícito, Es un blanco que habla el lenguaje de los aborígenes, se alimenta de lo que le da el río y la montaña y se convierte no sólo en el guía, sino en la conciencia de los colonos, personaje habitual en el género. Entre los primeros que se unen a la caravana está Lije Evans, (Richard Widmark) , un granjero ansioso de aventuras, de conocer lugares donde nunca ha estado, acompañado de su mujer y su hijo. El toque irónico lo pone un sacerdote, necesario para las grandes tragedias como matrimonios, bautizos ...y muertes.

En una marcha con reminiscencias bíblicas, en las que ni Tadlock ni el guía llegan a la tierra prometida, como sucediera a Moisés; hay hitos de gran espectacularidad con tragedias colaterales, tales como el cruce del caudaloso río en el que los animales se revuelven y tiran a jinetes y carros; la inclusión de la caravana en la marcha de una manada de búfalos, arrostrando el peligro que conlleva, o la bajada con poleas de caballos, vacas y carretas por las paredes de un cañón; tormentas, tránsito por desiertos o zonas nevadas. Eran tiempos en los que el hombre conocía y soportaba la dureza de las grandes empresas y sabía que no hay atajos para alcanzar la cima. Cuando el ambicioso Tadlock intenta utilizarlos las pérdidas de vidas humanas y de aquellas cosas que forman parte de la historia de los individuos, incluido su propio hijo., son cuantiosas No duda en mentir y manipular a los hombres para lograr sus objetivos, hasta el extremo de provocar una rebelión que está a punto de costarle la vida.

Film misógino en el que dos mujeres son las responsables de las únicas muertes no accidentales , mal papel en la gran epopeya del pueblo americano en la que el hombre hizo uso de una gran paciencia y un tremendo esfuerzo y que se cobró gran número de víctimas, entre aborígenes,a los que por error llamaron indios, y colonos. La redención de las féminas está simbolizada en la mujer de Lije, Rebecca, que cree en la empresa del capitán y defiende a muerte a su hijo Brownie; no está claro si se llega a enamorar de Tadlock, pero siempre mantiene la actitud de una Lucrecia. Como sucede con Moises y su éxodo a la tierra prometida, aunque el líder se deje llevar por la ira y el desprecio a los que considera un montón de ignorantes, su empresa es lo que importa, el resto, como diría Duncan Jones, es irrelevante. La muerte de su propio hijo no le resta ni un ápice al empuje que precisa para completar su proyecto.

La película está repleta de acciones espectaculares y cuenta con los actores más brillantes del género, pero le falta pasión y le sobra angelismo y beatitud, especialmente en el encuentro entre indios y blancos que es de un 'buenismo' difícil de creer, a pesar de mostrar a un pequeño indio, muerto por Mack, un recién casado tentado por un perversa adolescente, sentado en su montura y amortajado. El personaje encarnado por Robert Mitchum, el más humano del grupo, nunca llega a integrarse con los granjeros, investido de un espíritu salvaje, libre, que le lleva a unirse con el colectivo indio, con el que se siente identificado. La pérdida progresiva de la vista le hace añorar un fin tranquilo rodeado de mujeres de pelo largo.

Si nos quedamos con algo del film es con la escenificación del gran esfuerzo que requiere cualquier aventura humana duradera, en la que el hombre es capaz de realizar acciones espectaculares en las que el tiempo no cuenta. En cierta ocasión Perez-Reverte escribió un artículo en el que narraba la ascensión a las elevadas montañas de un hombre de otras épocas, en la que todo estaba medido, incluso el riesgo. Hoy el hombre vive angustiado, intenta alcanzar las cimas batiendo records, y el resultado es la sensación de fracaso y la depresión.


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