Source Code (Código Fuente) Duncan Jones.



Ficha técnica:

Año: 2011.
Duración: 93 minutos.
País: EE.UU.
Director: Duncan Jones.
Guión: Billy Ray, Ben Ripley.
Música: Chris Bacon.
Fotografía: Don Burguess.
Productora: The Mark Gordon Company. Vendome Pictures.

Ficha artística:

Reparto:Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga, Jeffrey Wright, Russell Peters


Sinopsis oficial.


El capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal), un soldado que forma parte sin saberlo de un programa experimental del gobierno para investigar un atentado terrorista, despierta en la piel de un viajero del tiempo cuya misión es vivir una y otra vez el atentado a un tren hasta que consiga averiguar quién es el culpable. Guiado por una oficial de comunicaciones (Vera Farmiga) que controlará a Stevens en su viaje a través del tiempo, en el tren el joven conocerá a una viajera (Monaghan) con la que se implicará emocionalmente








El filmn de Duncan Jones es una película honesta, dura, directa sobre los avances científicos y su aplicación a la lucha antiterrorista, que no permite una mirada hipócrita ni una evasión fácil. Como ocurrió con Moon, el hijo de David Bowie no se amilana al abordar cuestiones morales, duras de digerir para ciertos sectores del público y que no podemos desarrollar aquí y ahora para evitar el spoiler. Aconsejamos esta obra de ciencia-ficción, que da libertad al realizador de plantear cuestiones muy series sin caer en lo panfletario.

A pesar de la denuncia del uso espurio de la ciencia, no tiene una posición negativa frente al desarrollo científico, cuya alternativa es ponerlo al servicio de la mejora de las condiciones de vida del ser humano, frente a quienes ponen objeciones morales pero prefieren ignorar los procesos, sus experimentos en los laboratorios y de dónde viene el nivel de vida de que disfrutan.




Como ya sucedió en su primera película parece que la historia es un cameo de Déjà vu de Tony Scott, pero también aqui el camino elegido es muy diferente. El programa desarrollado por los militares, Castillo sitiado, no tiene como objetivo modificar el pasado sino prevenir y abortar atentados terrorristas en el futuro. En cada regreso al pasado el capitán Colter Stevens va obteniendo informaciones útiles para la lucha antiterrorista, pero sufre el traumatismo recurrente de la explosión del tren. El fim, muy bien valorado por la crítica, también ha recibido duros ataques y se ha acusado a Duncan Jones de creerse más inteligente de lo que es (Andrew Barker. Variety), de hacer un cameo de Atrapado en el tiempo (Peter Travers. Rolling Stone), de no saber lo que hace (Ty Burr. Boston Globe), y cosas parecidas, lo que prueba que ha dado en el blanco.






Incide de nuevo en la importancia de rescatar los restos, lo que queda fuera del concepto y que es irrelevante para el equipo pero de la mayor trascendencia para el individuo. Esos detalles despreciables para la oficial de comunicaciones, interpretada por Vera Farmiga, encuentran su correlato en la lógica onírica que descubre una dimensión social que se opone al mundo empírico, pues el mundo imaginario funciona negativamente en relación con el espiritu objetivo. Gracias a su empeño logra escapar a su destino y crear una línea del tiempo paralela, que, como Scott, asocia a factores al margen de la ciencia ¿el propio destino? Por ejemplo: si el número de parados de un país desciende es un dato favorable para la macroeconomía y las agencias de calificación, pero el hecho de que haya hombres parados que sufran esta lacra como seres individules es un dato irrelevante; si los procedimientos de la lucha antiterrorista avanzan es irrelevante las personas que se sacrifican en el camino. No sé si Duncan Jones se cree más listo de lo que es, lo que si parece claro es que a los que se pasan de listos les ha salido un serio competidor. EE.UU. es así, y a sus ciudadanos les preocupan estas cuestiones.

La muerte preside el film desde el primer momento; frente a ella el instinto humano de aferrarse a la vida en las peores condiciones (capsula inhabitable llena de cables). El código fuente se basa en el hecho de que como sucede con una bombilla, cuando un hombre muere queda un remanente de memoria y unos ocho minutos de actividad cerebral. La combinación de ambos elementos puede ser muy eficaz como arma de combate. No estamos ante un programa de software que actúa al margen del hombre, sino que parte del hombre mismo. Problemas como la distanasia o su contrario, la eutanasia, surgen a la palestra y obligan al espectador a cuestionarse este dilema. Son escalofriantes las imágenes del hombre muerto clinicamente pero enchufado a una máquina dentro de un sarcófago.

Impresionantes panorámicas y planos cenitales de la moderna ciudad de Chicago, atravesada por lazadas de autopistas, gozo de los especuladores inmobiliarios, en cuyas cercanías se produce el atentado del tren. Severa crítica a los militares que ven perdida su oportunidad de demostrar la valía de su programa al alterarse el curso de los acontecimientos y que esperan una nueva oportunidad . Podrá gustar o no el film, pero se entiende muy bien.



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