Wall Street. El dinero nunca duerme.DVD.


Ficha Técnica.

Twentieth Century Fox
Producción: R. Pressman Productions.
Dirección: Oliver Stone.
Música:
Craig Armstrong
Intérpretes: Michael Douglas, Shia LaBeouf, Josh Brolin, Susa Sharandon, Frank Langella...Oliver Stone en un papel secundario.


A los amantes del buen cine, Wall Street.El dinero nunca duerme lo es, el DVD les permite analizar con más detalle el lenguaje visual y profundizar en aquello que les ha pasado por alto en el primer visionado en el que se capta la ideal general y se siente si la realización ha resultado atractiva por el ritmo, la profundización en los personajes y otros aspectos que gustan a los críticos y que son altamente subjetivos.

Socialmente, si el primer film empujó a muchos jóvenes a dirigirse al camino del dinero por la atracción de los lagartos económicos y el dogma religioso de la avaricia buena, el segundo ha recluido a muchos otros en su exilio interior demolidos por la impotencia unos y avasallados otros por el nuevo criterio moral que aplican los poderosos pero no se aplican, de que no se puede dejar dinero a quien ha cometido el error de ser avaricioso, para que no vuelva a caer en él. Cinismo en estado puro.

El film comienza con una gráfica de esas horrorosas que todos los días nos enseñan en la 'tele' para amedrantarnos porque el miedo vende. Esta gráfica sigue la curva roji-verde de ascensos y descensos del skyline neoyorkino; termina con unos burbujas de jabón que se elevan al cielo en el cumpleaños del nieto de Gekko (Michael Douglas). La primera y nefasta burbuja se produjo según Moore (Johs Brolin) con la explosión cámbrica, cuya consecuencia fue la aparición del hombre dotado del 'don' de la avaricia .





Muchos 'ciudadanos' del mundo, no sólo norteamericanos, creen que el capitalismo, poblado de hombres empoderados y jóvenes buscaprimas, es necesario pero también creen que precisa de una economía wudú que genere la gran mentira de que la riqueza se extenderá sin límites. Esta es la causa de que estemos donde estamos y podamos estar peor, ya que algunos pretenden mantener esta ilusión errónea con un planteamiento fullero (Gordon Gekko) que echa la culpa a los gobiernos. Hacer lo mismo una y otra vez y esperar que de un resultado distinto es propio de inconscientes. La mayoría lo somos, pero no todos al mismo tiempo, lo que nos hace mantener la confianza; si todo el mundo entrara en el juego el sistema sería insostenible y se transformaría en un mal sistémico como el cáncer. Las burbujas son evolutivas, eliminan el 'excedente' (acumulado por todos nosotros con mucho esfuerzo), reducen la manada, pero los lagartos no mueren sino que vuelven con otras formas. Cuando estallan siempre generan cambios.

La madre de todas las tormentas es el pago del crédito hipotecario y los pasivos de los bancos. La forma de doblegar a los gobiernos es sencilla: contarles la verdad de un hundimiento inevitable cuyas consecuencias nadie es capaz de prever. Esto es grave para una sociedad que ha dejado sin futuro a sus hijos, la juventud NINJA (ni ingresos, ni jornal, ni actividad). La codicia ha empujado a numerosas familias a refinanciar sus viviendas para aumentar su nivel de vida, a los bancos a comprar valores de alto riesgo, a los gobiernos a bajar los intereses para impulsar el consumo. Los créditos tienen nombres que nadie conoce, ni se preocupa en conocer, sólo que le amplien el préstamo, pero en realidad, segun Gekko, todos responden a una sigla ADM (armas de destrucción masiva).

Gordon Gekko tiene siempre presente la bulbomanía, que creó la primera burbuja económica, en torno a unos bulbos de tulipanes en Holanda, que llegaron a valer cada uno de ellos más que una mansión junto a un canal de Amsterdam. La estafa hundió a miles de personas. Pero el hombre no aprende y en 2007 se descubrió que el 40% de los beneficios empresariales estadounidenses los habían originado los servicios financieros, no la producción de lo que demandan las necesidades de los ciudadanos. A esto se le llama apalancamiento y ha convertido en su víctima a toda la humanidad, a la que se ha arrancado de golpe su excedente, mientras los beneficios empresariales duermen en paraísos fiscales. Estamos, según Gekko, que tras su años de encarcelamiento se ha convertido en el capitalista moralizante que escribe libros, los vende y da charlas en la Universidad, ante un modelo capitalista actual en quiebra, porque ésta es sistémica. El dinero es una prostituta que nunca duerme y si te descuidas, cuando te levantas ya se ha ido. Gracias a que no enloquecemos sincronizadamente unos perderán sus excedentes y otros se transformarán, como un lagarto, en los creadores de una nueva burbuja, no importa en qué aguas cenagosas se hayan de bañar: energía verde, campañas benéficas....No obstante hay una cuestión que no podemos olvidar: el sistema es insolvente y la próxima crisis será la definitiva. La refundación del capitalismo, que uno de los miembros de la Reserva Federal llama socialismo, se ha mutado en un capitalismo cada vez más feroz y salvaje que está atento a distraer unos euros al confiado ciudadano con nombres como reforma laboral, subida o bajada de intereses, austeridad de las masas, como última novedad. Gekko aumenta su riqueza en plena crisis , siete años después de salir de la cárcel, comprando valores de riesgo, pero ese es el privilegio de los tiburones.





El resto de personajes tampoco es inocente. La hija de Gekko, Winnie (Carey Mulligan) dirige un blogg, La verdad congelada, sin ánimo de lucro, pero con espectaculares oficinas y mucho personal, que de algo viven; odia el mundo del dinero pero su novio es un caddie, un broker. Los ricos no buscan la buena formación de sus hijos, sino sus buenas relaciones que les faciliten el ascenso social. Moore (Shia LaBeouf) no duda en engañar a su novia porque quiere el dinero de Gekko para sus proyecto de energía verde, y su madre es una enfermera que ha considerado que no valía la pena perder su vida cuidando enfermos, cuando tenía a su alcance el dorado. Los dueños del dinero, los señores de la crisis, saldan la cuestión con una víctima propiciatoria, que unas veces es Gekko, otras Zobel (Freank Langella) y otras Bretton James (Josh Brolin). De este modo se salvan los demás de la quema.

Creo que Oliver Stone ha hecho bueno el principio de que el cine es una ventana abierta al mundo. A muchos les parecerá que ha profundizado poco: que se pongan a ahondar más en el tema que más le importa al hombre de hoy. Oliver Stone ha intentado una buena aproximación al medio en el que fraguó tanta desgracia para los hombres, y lo ha hecho con un film moderno, documentalista y actual, con homenajes a Sergio Leone y Ennio Morricone (sintonía del teléfono de Moore), y a la obra de Goya que representa a Saturno devorando a sus hijos. Así son los tiburones de Wall Street. Los barrios deprimidos de cualquier ciudad del mundo presentan la cara más dramática de las victimas, al lado de los hombres que se atreven a denunciar esta situación, a los que Bretton James llama 'abejas', porque les gusta picar a la gente.



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