La red: poderoso instrumento de movilización social.



Cuando en la década de los sesenta semiólogos como Umberto Eco, McLuhan, Roland Barthes y otros muchos analizaban el mundo de la televisión y aún no podía soñar con la expansión de las nuevas redes de comunicación social, ya advertían de que estos medios de masas, menos complejos que la prensa de referencia, no debían despreciarse porque nada ni nadie garantizaba que un día se pudiera dar el salto de la cantidad a la calidad.

En aquellos tiempos, hace ya más de cincuenta años, los movimientos estudiantiles dieron lugar a un florecimiento cultural sin precedentes, cuyos frutos aún siguen disfrutando los jóvenes más informados. Hoy en que las sociedades de occidente dan muestras de inmovilidad y envejecimiento, empieza a apuntar un movimiento, desorientado en principio en cuanto a la estrategia, como lo fue el mayo francés del 68 o el movimiento hippie, iniciado en Madrid al que la prensa internacional denomina spanishrevolución o primavera de los jóvenes, y que gracias al programa Erasmus europeo está extendiéndose por todo el mundo.







El movimiento comienza en un país perteneciente al bloque más desarrollado de la economía mundial y arranca en la Plaza Puerta del Sol de Madrid que ha sido rebautizada como Plaza de las Soluciones, y el lema que va adquiriendo más fortuna es el que mejor define la situación de los acampados: Sin casa, sin curro, sin pensión...sin miedo.

La influencia del cine en la representación visual de algunas manifestaciones es obvia, en las máscaras de V de Vendeta que luce alguno de los jóvenes, que se resiste a pertenecer al grupo que Gekko, personaje ficticio creado por Oliver Stone, denominó generación NINJA, que los jóvenes rebelados reproducen en el lema citado de 'sin casa, sin curro...'. De acuerdo también con este personaje creen que no estamos ante una crisis sino ante una estafa, lo que nos remite también a este monstruo de las finanzas que se ríe de los fulleros que responsabilizan a los políticos del desastre. Inside Job, el famoso documental de Charles Ferguson dirige las miradas en otra dirección.

La cultura llama a las puertas de la conciencia de unos jóvenes adormecidos por medios controlados por adultos con intereses, mundo al que no podrán entrar hasta que no logren el cada vez más angosto camino de la independencia económica.






De nuevo la voz de Joan Baez encuentra eco en la de los jóvenes deshauciados.

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