Pequeñas mentiras sin importancia. Guillaume Canet.



Ficha técnica:

Título original: Les petits mouchoirs.
Año: 2010 .
Duración: 145 min.
País: Francia.
Director: Guillaume Canet.
Guión: Guillaume Canet.
Música: Varios.
Fotografía: Christophe Offenstein.
Productora: Les Productions du Trésor / Europa Corp. / M6 Films / Caneo Films / Canal+ / Cofinovag / La Compagine Cinematographique Europeenne / Panache Productions

Ficha artística:

Reparto: François Cluzet, Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche, Jean Dujardin, Pascale Arbillot, Edouard Montoute, Valérie Bonneton, Laurent Lafitte, Anne Marivin, Louise Monot, Joel Dupuch, Hocine Merabet, Maxime Nucci, Mathieu Chedid, Nikita, Jeanne Dupuch, Marc Maire, Neo Broca, Edouard Montoute.


Sinopsis:

Max, el propietario de un restaurante de éxito, y Véro, su esposa, una mujer ecologista, .invitan como todos los años a un grupo de amigos a su casa de la playa para celebrar el cumpleaños de Antoine y el comienzo de sus vacaciones. Pero este año, cuando iban a abandonar París, su amigo Ludo sufre un serio accidente. Este accidente tendrá reflejo en las vacaciones del grupo, y afectará a las emociones de sus integrantes que irán revelando poco a poco su personalidad, y las pequeñas mentiras en que se sustentan la relaciones humanas y en las que los espectadores se irán viendo reflejados en un sentido u otro. Pequenos trucos, tics contagiados del audiovisual mainstream, que sin embargo no anulan la naturalidad del intenso retrato grupal de Canet. (Elena Duque. Cahiers du Cinema, mayo 2011).

Comentario.

Pequeñas cosas sin importancia es un film coral, una sucesión de scketches y gags al estilo de Woody Allen, pero en vez de ser realizada por un americano enamorado de Europa, está hecho por un francés con influencias norteamericanas, que ambienta su film con música de Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Anthony & The Jhonsons... y referencias al cine de Gus Van Sant o Dennis Hopper. Sus personajes no van al psiquiatra o el psicoanalista, aunque buena falta les hace. Max es el personaje más neurótico, cínico y perverso del film y cree que la amistad se puede comprar; está cargado de prejuicios pequeño-burgueses y manías; no es capaz de plantearse la vida como el huraño Boris Yelnikoff (Si la cosa funciona) y se siente amenazado y atormentado por una confesión de uno de sus mejores amigos. Su actitud provoca constantemente la carcajada abierta del espectador.

La droga, la marcha nocturna, la ambigüedad sexual, lastra a ciertos miembros del grupo, y uno de ellos, Ludo, cae víctima de los excesos de unos jóvenes ya no tan jóvenes. Ni la crisis económica, que se cita de pasada, ni la gravedad del amigo, suponen una barrera para salir de vacaciones, pasearse en barco, disfrutar de la buena mesa y el buen vino y mostrar con el discreto encanto de la burguesía sus grandes contradicciones. El personaje encarnado por Marion Cotillard, cuya cama está rodeada de libros por todas partes y muestra la actitud más librepensadora de todos ellos, sin importarle la raza, sexo o condición de sus amantes, compensa sus frivolidades con la huida a países exóticos, para colaborar con alguna ONG.

Hubiera sido una comedia más que aceptable si el director no hubiera sentido la necesidad de compensar este retrato algo despiadado de la clase social que representa con un final regeneracionista, lacrimógeno y melodramático, que causa sonrojo; implícitamente ya estaba todo dicho. Grandes pecados exigen grandes arrepentimientos. A pesar de hacer un canto al respeto de la sexualidad ajena, consigue muchas sonrisas cada vez que Max teme por su integridad física, cuando se le acerca un pretendido 'marica'. Sin embargo si que acepta el numerito de su amigo Ludo, evocado en una película casera, travestido e imitando los espectáculos gays. Dice Elena Duque que sus reacciones, gestos y dinámica es fácil verse reflejado. Creo que todos no.





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