Serenata nostálgica. George Stevens.


Ficha técnica:

Título orginal: Penny Serenade.
Duración: 119 minutos.
Año: 1941
País: EE.UU.

Dirección: George Stevens.
Guión: Marta Cheavens y Morre Ryskind.
Música: W. Franke Harling.
Fotografía: Joseph Walker.
Montaje: Otto Meyer.
Dirección artística: Lionel Banks.

Ficha artística:

Gary Grant: Roger Adams.
Irene Dunne: Julie Gardiner Adams.
Beulah Bondi: Tío Jack.
Ann Doran: Dotty.
Eva Lee Kuney: Trina a los 6 años.
Leonard Willey: Dr. Hartley.

Sinopsis:

Mientras se dispone a abandonar a su marido, Julie Gardiner escucha clásicos que han marcado su vida, desde su encuentro en una tienda de música. En un viaje a Japón perdió al hijo que esperaba. De regreso a Estados Unidos Roger se arriesgó a dirigir un periódico de provincias y aceptó adoptar a un bebé para satisfacer las ansias maternales de su esposa. Tras muchas penalidades la niña falleció a los seis años y se agudizó la crisis matrimonial.

Comentario:

Frente a la gran cantidad de películas en las que Gary Grant aparece rodeado de mujeres fatales llenas de glamour, éste es un claro ejemplo, muy didáctico, de un matrimonio para el que el único objetivo es procrear hijos, sin los cuales no existe nexo de unión, como afirma la propia Julie. De esta forma se redime un actor que había dicho en otros filmes que el matrimonio es una institución anticuada. Desaparecida Trina su relación ya no tiene sentido y sólo hay una forma de recomponerla: adoptar otro niño.

El film tiene un lado perverso, pues al adoptar en principio a la niña, Trina, Roger (Gary Grant) siente cierta prevención, pues el quería un varón, además con ojos azules; es preciso matar a su predecesora para que al final se colme su deseo. No obstante hay que decir que, una vez tiene en sus brazos a la niña, la quiere como un verdadero padre, lo que no es óbice para desvelar la ideología sexista y conservadora que subyace en el film. En ocasiones roza lo cursi, como la primera noche que pasan con el bebé.

El film tiene una mirada dura hacia las instituciones sobre las que descansa la adopción y las leyes del país, que pueden arrebatar a un niño adoptado a una familia en la que se ha integrado, y a quien ya reconoce como a sus padres, si cambian las condiciones económicas de éstos. La vehemencia del padre y el apoyo de una trabajadora de la casa natal ablandarán al juez.

Es cierto que esta crítica se hace desde el siglo XXI y las condiciones materiales y culturales han cambiado mucho, pero esto mismo convierte al film en una magnífica crónica de una forma de ver la vida en la primera mitad del siglo XX, que conviviría con propuestas mucho más arriesgadas. La actuación en este film le valió a Gary Grant una nominación al premio Óscar al mejor actor, que acabó llevándose Gary Cooper por El sargento York.

La música es el hilo conductor de un gran flashback, en el que la protagonista recuerda su pasado y los vinilos de un álbum que la propietaria títula como Historia de un matrimonio feliz , cuyo centro vacío permite el visionado de la siguiente secuencia, constituyen las transiciones en forma de cortinilla, muy apreciadas en el momento. Los primeros cortes directos fueron atribuidos a la falta de recursos.


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