El último verano.Jacques Rivette.








Ficha técnica:

Título:36 vues du Pic Saint-Loup (Around a Small Mountain)
País: Francia.
Año: 2009
Duración aproximada: 85 minutos.
Dirección: Jacques Rivette.
Guión: Jacques Rivette, Pascal Bonitzer, Christine Laurent, Shirel Amitay.
Diálogos: Pascal Bonitzer.
Fotografía: Irina Lubtchansky.
Sonido: Olivier Schwob.
Vestuario: Laurence Struz.
Música: Pierre Allio.
Dirección de producción: Pierre Wallon, Elisabetta Olmi.
Compañías: Cooperación Francia-Italia,Pierre Grise Productions. Distribuidoras: Baditri, Cameo

Ficha artística:

Kate. Jane Birkin.
Sergio Castellito: Vittorio.
Alexandre: André Marcon.
Marlo: Jacques Bonnaffé.
Clémence: Julie-Marie Parmentier.
Margot: Hélène de Vallombreuse.
Wilfrid: Tintin Orsoni.
Bárbara: Vimala Pons.


Sinopsis:

Alrededor del pico de St.Loup, Kate, (Jane Birkin) hija de un pequeño propietario de un circo, que muere repentinamente antes de iniciar el tour veraniego, es llamada por la compañía para ponerse al frente de ésta. La joven que se había negado hasta el momento a enrolarse en esta actividad, afectada profundamente por la muerte de su amante en la pista, acepta y deja todo para enfrentarse a la tragedia y realizar su catarsis Conoce casualmente a un joven italiano, Vittorio, que le ayuda en la carretera donde se encuentra estancada con su vehículo tan averiado como su vida. El joven decide integrarse en el universo de Kate con el objetivo de poner en escena la tragedia, l a evocación del pasado , y enrolarse en el show de un circo moribundo, en el que actores y públicos son seres desubicados y desclasados. Lo que le mueve en realidad es conocer los motivos de Kate para integrarse en una actividad que había rechazado hasta ese momento.


Crítica:

Para los amantes del cine europeo y de autor un estreno de Jacques Rivette,uno de los críticos que propulsaron la política de los autores, es un acontecimiento importante. La revista especializada, que nació con la Nouvelle Vague, Cahiers du Cinema, le dedica una parte destacada de su espacio en el número 43, de marzo de 2011.





" (...) Rivette ha desviado siempre hacia campos ajenos (el teatro, la pintura, etc.) lo que en el fondo no dejaba de ser una reflexión sobre el propio cine; de la misma forma que, ahora, ese modesto y decrépito circo provinciano sin apenas espectadores no puede escapar a la idea de otro espectáculo, el cine, cercano a su fase terminal..." .José Enrique Monterde. Cahiers du Cinema. Marzo 2011.

"El feliz estreno en España de El último verano, por ahora la última realización de Jacques Rivette, nos devuelve al cine de uno de los creadores esenciales de la modernidad, figura clave de la 'Nouvelle Vague' francesa y referencia teórica fundamental del pensamiento fílmico contemporáneo. Los misterios del arte y de la vida recorren toda su filmografía y se dan cita..." . Violeta Kovacsics. Cahiers du Cinema, marzo 2011.

Admirador del Hollywood clásico, de Jhon Ford y Howard Hawks es amante de los planos largos, tanto en su duración como en su encuadre y de los cuerpos enteros, frente a Godard que lo es del montaje, de los cuerpos fraccionados. Su cine, al igual que la literatura de Balzac, está impregnado, está dominado por un secreto que nunca se llega a desvelar, una trama latente que nunca llega a materializarse, en un lugar que contiene las posibilidades de la puesta en escena.

" (...) con sus improvisaciones, juegos escénicos y movimientos coreográficos, ha funcionado siempre como un particular sistema fílmico orientado hacia la constatación del enigma.No importa tanto descubrirlo como hacer evidente su existencia (...) El último verano no expande la búsqueda del secreto en el tiempo, sino que persigue su rápida solución". Su corta duración (86 minutos) le otorga el carácter de obra de síntesis de la cinematografía del autor, según Ángel Quintana (Cahiers du Cinema. Marzo 2011).

El Diario El País afirma que "El último verano" es la mejor muestra de la capacidad de riesgo de un hombre que ya no tiene nada que demostrar".

Comentario:

Todos los dragones son princesas que precisan ser liberadas (Vittorio)

Allí donde se cruzan el western, la movie road y la representación teatral, ubica Jacques Rivette su film. En la primera secuencia, un incidente en una carretera pone en contacto a Kate con un italiano, Vittorio, dos personas desplazadas: la mujer en pasiva, atada por sus circunstancias, el hombre desplazándose por voluntad propia; ella iniciando un viaje para comprender su dolorosa ruptura con el pasado, lleno de confesiones, propias y ajenas, huidas; él un simple voyeur en busca de cosas nuevas, confiando en el azar, y que, como un auténtico hombre del far west ayudará a resolver el conflicto de Kate y proseguirá su camino. El escenario la pista de un circo, plataforma ambulante, donde los hombres esconden su ego tras una máscara, y no saben cómo recomponer los platos rotos.

Kate sentirá como un cuchillo su duro viaje al pasado: su castigo fue irse, pero también volver; no puede olvidar, pero tampoco recordar. Sólo Kate pagó los errores de la familia durante toda su vida, y no sirve de nada hurgar en la herida. Las películas adquieren color emocional cuando por azar conectan con algunas de nuestras experiencias, buenas o malas, y comprendemos que, aunque nos creamos únicos, son bastante universales. Es el caso de El último verano. Cuando algo se rompe, por la circunstancia que sea, es difícil recomponerlo, y se encuentra la paz cuando se entiende. Kate ve finalmente que su padre ha muerto, su amante Antoine también, los conflictos familiares son cosa del pasado, pero ella es capaz de representar de nuevo, en otras circunstancias, el número que desencadenó su tragedia; en su mente le dolían las palabras de su padre: "Estás muerta para el circo". El circo se descompone y cada uno de sus miembros emprende su camino. Así es la vida. Curiosa despedida del público.

Al igual que ocurre con las relaciones personales, las formas tradicionales de representación, ya sean teatrales (múltiples cortinajes separan al público de los actores) o cinematográficas, deben encontrar la forma de superar este trauma y reemprender el necesario camino de contar historias ala gente, que hagan más llevadera su vida cotidiana.

Jacques Rivette crea su diégesis usando el lenguaje clásico de los maestros del encuadre, (Dominique Villain. El encuadre cinematográfico) de algunos cineastas de la Nouvelle Vague: planos largos, travellings semi-circulares,escasa fragmentación y edición, entradas y salidas de campo, yuxtaposición de secuencias en un mismo encuadre, cámaras fijas muy teatrales...




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