Cómo acabar con tu jefe. Seth Gordon.






Ficha técnica:

Título original: Horrible bosses.
Año: 2011.
País: EE.UU.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Seth Gordon.
Guión: Michael Markowitz, John Francis Dayle, Jonathan M. Goldstein.
Música: Christopher Lennertz.
Fotografía: David Hennings
Compañías productoras: New Line Cinema, Rat Entertainment.

Intérpretes: Jason Bateman, Charlie Day, Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Colin Farrell, Kevin Spacey, Jamie Foxx, Julie Bowen, Donald Sutherland, Lindsay Sloane, Kevin Pennington, John Francis Daley, Isaiah Mustafa


Sinopsis.

Para Nick, Kurt y Dale, lo único que hace que su rutina diaria sea tolerable es la idea de pulverizar a sus intolerables jefes. Dejar sus empresas no es una opción aceptable, así que, con la ayuda de muchas copas y el dudoso consejo de un impresentable expresidiario, los tres amigos diseñan un intrincado y en apariencia, infalible plan para liberarse de ellos definitivamente. Solo hay un problema: incluso los mejores planes son infalibles solamente en la medida en que lo son las mentes que los han creado.


Comentario:

Estos carteles que publican los multicines de Valencia, ABC Park, en su página web, sirven para ilustrar el espíritu de nuestro post. En el contexto de la primera crisis global, cuyas consecuencias más cercanas al ciudadano que se creía inmerso en una economía sostenible, son el paro y los contratos precarios, algunos cineastas intentan desdramatizar y sublimar en tono de comedia los instintos que se pueden estar generando en muchas mentes. No es el primer film, ni será el último, en el que unos trabajadores deciden 'liquidar' a sus jefes; están los cercanos ejemplos de Louis Michel y Mammuth, de Benoît Delépine y Gustave de Kevern.El film norteamericano ha sido mucho mejor recibido por la prensa que los de los franceses, e incluso ha sido saludado por A. O. Scott de The New York Times como un vislumbre del despertar de las conciencias frente a la cruda realidad de descomposición social. La prensa más conservadora, sin restarle mérito, la califica de gamberrada, grosera y sin prejuicios.

El cine no se mantiene nunca al margen del acontecer de su tiempo y no podía dejar de reflejar, bien eligiendo el género documental, el drama de tema económico, o la comedia, cuyo registro permite llegar más lejos al hacerlo precisamente en clave cómica. Pero esta eclosión en los últimos dos años de películas que destilan el resentimiento de los grupos sociales afectados, no es fácil saber si responde a ese despertar de las conciencias de que habla The New York Times o no, pero sí que prueba que algo huele a podrido en Dinamarca.Algo que debiera hacer reflexionar una vez más a los cineastas europeos es el hecho de que hasta en cuestiones en las que el viejo continente era el portador de la antorcha, ahora defrauden y acaben en una especie de terapia de auto-ayuda de un hombre que se siente solo y desprovisto de la vieja y perdida solidaridad, y que sea el cine norteamericano el que concite mayor unanimidad, incluso cuando trata estos temas en clave de comedia, que no obstante provoca reflexiones, cmo la citada del New York Times.

La sociedad moderna mantiene compartimentos estancos, clases sociales y modos de vivir que jamás se relacionan ni se encuentran. Los miembros de un grupo consideran que  el acceso a una buena casa, un buen coche, colegios privados caros para sus hijos, golf, piscinas... son signos de ostentación que muestran que un individuo ha conseguido el 'triunfo social', aunque, como dice uno de los protagonistas,  para alcanzarlo hay que tragar mucha mierda; otros no están dispuestos a pasar por estas humillaciones y automáticamente pasan a ser los 'come-mierda' oficiales, lo que les resulta absolutamente indiferente. Los primeros están tan alejados del resto del mundo que, cuando deciden acabar con los jefes que les amargan la vida o abusan sexualmente de ellos, como el dentista acosado sexualmente por su jefa, creen que cualquier negro es capaz de matar por unos euros y resolverles el problema, pero son víctimas muy vulnerables de su propia ignorancia. Un hombre de color que ha estado en la cárcel por piratear  Ben-hur en una sala de proyecciónes (diez años de condena), acepta el dinero, y después les confiesa que jamás ha matado ni piensa hacerlo y sólo puede asesorarles en un terreno por el que no ha transitado jamás.Es una bula que bien merecen.


El problema se les resuelve porque sus jefes son auténticas víboras y se matan entre ellos. Resuelta la situación descubren que su esfuerzo ha servido para poco, pues los sustítutos son aún peores que ellos. Sólo hay una solución: el chantaje o la adaptación a los abusos. Comedia, si, happy end no tanto.






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