No habrá paz para los malvados. Enrique Urbizu.



Ficha técnica:

Tíulo original: No habrá paz para los malvados.
País: España.
Año: 2011.
Duración: 108 minutos.
Dirección: Enrique Urbizo.
Guión: Enrique Urbizo.
y Michel Gaztambide.
Fotografía: Unax Mendia.
Música: Mario de Benito.
Edición: Pablo Blanco.
Productores: Álvaro- Agustín y Gonzalo Salazar
Dirección artística: Antón Laguna.
Compañías productoras: Lazonafilms, Tele 5 Cinema.


Intérpretes:

José Coronado: Santos Trinidad.
Rodolfo Sancho: Rodolfo
Juan Artero : Leiva
Helena Miquel: Juez Chacón.
Nadia Casado: Celia.
Ricardo Dávila: Flavio.
Chema Ruiz: Abogado
Pedro Mari Sánchez, Julio Perillán, Eduardo Farelo.


Sinopsis.

El inspector de policía Santos Trinidad, de turbio pasado, se ve involucrado en un triple asesinato. Pero hay un testigo que consigue escapar… y podría incriminarle. Santos Trinidad inicia la caza del hombre y su eliminación mientras la juez Chacón, encargada de la investigación del triple crimen, avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino.


Comentario y críticas.

Antonio José Navarro define al tipo de persona que encarna Coronado, el policía Santos Trinidad: (...) borracho, indisciplinado, camorrista, putero, posee una moral: la del hombre de acción, que le empuja a hacer lo que es su deber. Es decir, a combatir la violencia con la violencia a fin de restablecer una justicia natural, cuya profundidad y honestidad están muy por encima de las deficiencias de las leyes humanas". Este pérfil ha sido muy repetido en las películas del género norteamericanas y contrasta con la inoperante lentitud de las indagaciones de la justicia, en este caso de la Jueza Chacón, una burócrata sin alma, entregada a su trabajo y desconocedora de las cloacas del sistema.
Su factura, con una narrativa clásica y dejando muchas veces que hablan las imágenes en medio de la ausencia de diálogos y el silencio, resulta muy eficaz, sin sumarse, ni sumar al espectador al festín de la violencia. Carlos F. Heredero (Cahiers du Cinema. Septiembre 2011), enlaza las creaciones conjuntas de Enrique Urbizu y Michel Gaztambide ( (La Caja 507, La vida marcha y No habrá pazpara los malvados), casí un catálogo pantone del héroe masculino en el cine, según el propio director, con la mejor tradición del thriller americano: ese cine capaz de hablar con vigor narrativo y con el escalpelo crítico bien afilado, de dolientes y sangrantes realidades sociales frente a las que otras instituciones- y también otros medios de comunicación . permanecen habitualmente ciegos e interesadamente sordos.
Pero es precisamente donde Heredero ve un valor donde yo encuentro una diferencia con el cine norteamericano, que no se anda por las ramas, A Urbizu no le interesan las tramas que condujeron al 11M, ni su reconstrucción ficcional, sino la indagación en la trastienda del Estado y en las cloacas de sus fuerzas y cuerpos de seguridad, como un mal incrustado imposible de erradicar, y que obliga al espectador a identificarse o rechazar lo que representa ese polícia que se tambalea como el teniente corrupto de Herzog. Los norteamericanos han dejado múltiples testimonios de los acontecimientos de la Guerra de Irak, sus causas y sus consecuencias : En el Valle de Elah (Paul Haggis);Caza a la espía (Doug Lima); Green Zone (Paul Greengrass) o En tierra hostil (Kathryn Bigelow). Los ciudadanos se han acostumbrado a hacer autocrítica y a no refugiarse en etiquetas generalizadoras, que al final no señalan a nadie, como 'los políticos', l'as cloacas del estado'... y acaban también por no interesar a nadie. Aún le queda terreno por recorrer al cine español.



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