Noche de miedo. Tom Holland



Ficha técnica:

Título original: Fright Night.
País: USA.
Año: 1985. 
Duración: 106 minutos. 

Dirección: Tom Holand. 
Música: Brad Fiedel. 
Fotografía: Jan Kiesser. 

Productora: Columbia Pictures. 

Intérpretes: 

Chris Sarandon, William Ragsdale, Amanda Bearse, Roddy McDowall, Stephen Geoffreys, Jonathan Stark, Dorothy Fielding, Art Evans.

Sinopsis:

Charley Brewster (William Ragsdale) es el típico adolescente americano, cuya madre cree que ve demasiadas películas de terror. Su vida es muy tranquila, hasta que se convence que su nuevo vecino, Jerry Dandridge, Chris Sarandon) es un vampiro. Nadie, y menos aún la policía, está dispuesto a creer que Dandridge es responsable de un montón de extraños asesinatos. Charley encuentra un aliado en Peter Vincent, ( Roddy McDowell) un antiguo actor de películas y presentador de programas de terror en la televisión. Peter intentará salvar a Charley y a su amada de los mortales colmillos de Jerry.

Comentario.

Noche de miedo, de Tom Holland, es más que un film de terror una comedia teen, en la que no faltan los signos que caracterizan a los no-muertos nacidos de la pluma de Bram Stoker, y que han sido llevados reiteradamente al cine; ahora llega a las pantallas en forma de cine dentro del cine, con un intermediario de la época contemporánea, la televisión, que desmitifica y desacraliza los monstruos que ha generado la literatura, a la vez que engendran temores en los jóvenes adictos al género. La asistencia a una sala de proyecciones es un rito para el cinéfilo, que entra en la estancia oscura y se sienta en su sillón frente a la gran pantalla dispuesto a identificarse con una trama y unos personajes, y al que suele molestar el vecino de al lado mientras mastica las irremediables palomitas (El viaje de Sullivan. Preston Sturges); el cine en casa se vive de otra manera, y , aunque cada vez menos sometido a las interrupciones de los anuncios, que producen una constante fragmentación del discurso tanto en cadenas públicas como en las de pago, esta quiebra se produce por la distinta actitud del espectador, generalmente en una habitación con las luces encendidas y levantándose constantemente del silllón para realizar todo tipo de funciones domésticas ajenas al film.

Este hecho está muy bien representado por Tom Holland, que inicia su película con unos diálogos en off visual, y que a medida que penetra la cámara en la estancia vemos que responden a una película de vanpiros que se emite en la televisión, mientras el joven Charley se pega un revolcón con la novia, dividiendo su atención entre la llamada del sexo y la atracción vampírica; el film termina con una secuencia semejante, en la que cambia el género, aunque sigue siendo la ficción la protagonista. Se sustituyen los cansinos vampiros por aliénigenas, que despiertan de nuevo la imaginación del joven que mira por la ventana y ve ahora unas luces, cuya interpretación se deja al espectador.

Cine pues dentro del cine, pero mediatizado por la pantalla desacralizadora de la TV, con una estructura circular que al final de la narración retorna al principio, en un bucle constante, infinito, mientras haya jóvenes dispuestos a sembrar de monstruos su imaginación. En la opera prima de Tom Holland no falta de nada: sexo, aristócrata misterioso chupa-sangre, relaciones afectivas dudosas con un ¿sirviente? que no reune los requisitos del estándard vampírico, se refleja en los espejos y se diluye en un líquido verde cuando es destruido; cruces que sólo son efectivas si el que las exhibe tiene fe; hombres-lobos que se metamorfosean al revés, de lobo a hombre; viejo farsante caza-vampiros que lleva un programa en la televisión sobre un tema en el que no cree; madre convertida en cabeza de familia, que se siente atraida por el agresivo y guapo vecino...,iconos usados con tal profusión que acaban deslizándose por la ladera de los guiños a los adictos al género, desembocando casi involuntariamente en la comedia. No obstante la cinta está bien hilada y mantiene el interés, a pesar del tiempo transcurrido, y tiene la frescura de una película teen en la que un ingenuo adolescente se mide las fuerzas con un apuestos vampiro (Chris Sarandon, ex-marido de Susan Sarandon), apoyado por un viejo showman televisivo, en la que el premio definitivo es la chica. Es curiosa la transfiguración extrema de las nuevas criaturas en los momentos de máxima agresividad.

Revolcones, sustos, magníficos primeros y medios planos del atractivo vampiro, combinados con momentos de gran comicidad, en los que se desvela el espíritu de esa América profunda llena de crucifijos, sexo reprimido o entre adolescentes que aprovechan la ausencia de los padres, que reacciona ante los recién llegados convertidos en auténticos monstruos de la imaginación, garantizan una tarde entretenida al espectador, aunque el amante del género pondrá algunos reparos a una película que no sólo usa la imaginería que lo caracteriza, sino incluso la manosea.


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