Quemar después de leer (Burn after reading).Ethan y Joel Coen.




Ficha técnica:

Título original: Burn after reading.
País: USA. Año: 2008.
Dureación: 96 minutos.
Dirección y producción: Ethan y Joel Cohen. Diseño de producción: Jess Gonchor. Productores ejecutivos: Tim Bevan, Eric Fellner, Robert Graf. Productores asociados: David Diliberto.
Director de fotografía: Enmanuel Lubecki, A.S.C, A.M.C. Edición: Roderick Jaynes.
Vestuario: Mary Zophres. Edición de sonido: Skip Lievsay. Música: Carter Burwell. Casting: Ellen Chenoweth.
Compañías: Focus Features, Working Title Production, asociados a Studio Canal y Relativity Media.

Ficha artística:

Intérpretes:

George Clooney: Harry Pfarrer de la policía judicial.

Francés McDormand: Linda Litzke, trabajadora del gimnasio.
John Malkovich: Osborne Cox, Ozzie, analista con problemas de bebida de la CIA.
Tilda Swinton: Doctora Katie Cox, esposa de Osborne.
Richar Jenkins: Ted, encargado del Gimanasio Hards bodys, 'Cuerpos duros', donde trabajan Linda y Chad.
Elizbeth Marvel: Sandy Pfarrer.
David Rasche: Oficial de la CIA.
J.K. Simons: Oficial superior de la CIA. Brad Pitt: Chad Feldheimer.


Sinopsis:

Un disco con uno de los secretos más irrelevantes de la CIA cae en manos de dos decididos, aunque ingeniosos en su idiotez, empleados de un gimnasio, 'Cuerpos duros', e intentan sacar provecho de su hallazgo. Al ser absolutamente inexpertos en asuntos de chantaje, comienzan a producirse encuentros cómicos por estúpidos, enredos de los que saca provecho unicamente Linda, por eso de que la ignorancia es atrevida.

Comentario:

Los Coen realizan un film sobre hombres y mujeres maduros en plena crisis sentimental, matrimonial y profesional, una historia que gira en torno al duro ex-agente de la CIA Osborne Cox, (John Malkovich), expulsado del servicio secreto por su adicción al alcohol, y una empleada de un gimnasio, Linda Lizke (Frances McDormand), que en plena crisis de los cuarenta aspira a recuperar la tersura de la juventud y pretende realizarse varias operaciones de cirugía plástica que no le cubre el seguro; no se amilana ante el hecho de tener que recaudarlos de forma fraudulenta, por medio del chantaje, con la ayuda de Chad (Brad Pitt), un compañero de trabajo.

La ignorancia y decisión de estos dos representantes de la clase trabajadora americana, que presume de su ciudadanía, choca con la desenvoltura de los miembros de la clase alta a los que pretenden chantajear y su acceso a la información privilegiada, que deja al descubierto a estos aprendices de gángster sin apenas esforzarse. La paradoja de los Coen es que convierten a los hombres más guapos del filme, George Clooney y Brad Pitt en dos 'capullos' integrales.

En este film es fundamental el diseño del vestuario, que ridiculiza a Brad Pitt, con una indumentaria de niñato descerebrado, que masca chicle constantemente y consume bebidas isotónicas; George Clooney, policía judicial timorato, narcisista e inseguro, lleva pantalones de tiro muy largo y ajustados para resaltar sus atributos masculinos; pero el caso más cuidado es el de John Malkovich, cuyo declive se manifiesta precisamente a través de su ropaje, que va pasando a lo largo de la proyección del elegante traje que utiliza como profesional de la CIA hasta su última imagen en la que viste ropa interior y batín de andar por casa. Los directores hacen un cameo del famoso gag de Chaplin en La clase ociosa, cuando Osborne Cox, tras ser acusado de alcohólico por sus jefes de la Agencia de Inteligencia, y dimitir digno e indignado, aparece tras un corte directo con unos cubitos de hielo preparando un cóctel.

El lío supermayúsculo que organizan entre todos, cuyas vidas se cruzan en las alcobas, sintiéndose espiados unos por otros, pone en evidencia el funcionamiento patético de la CIA, que acaba pagando las operaciones de Linda sencillamente porque no tiene ni idea de lo que está ocurriendo, hechos en los que se ve implicada incluso la embajada rusa y el agente doble, al servicio de los EE.UU., en cuyo despacho cuelga una fotografía de Putin. La confusión se incrementa por la intervención de bufetes de abogados que investigan a las parejas en pos de un divorcio ventajoso.

Los Hermanos Coen no olvidan su pequeño homenaje al cine dentro del cine, cuando Linda acude a una sala de proyecciones en compañía de un hombre con el que ha contactado en una agencia de contactos, a la que acuden otros personajes del film, donde proyectan Daisy en las alturas (Coming up Daisy), riendo a carcajada batiente, mientras su compañero sólo busca sexo.

El film comienza con unas imágenes de satélite que se acercan al planeta y descienden hasta Georgetowun, lugar imaginario de la acción; concluido el filme realizan la operación a la inversa y se retiran del escenario de la historia. En realidad, por muy importantes que nos creamos no dejamos de ser un pequeño punto, si abrimos el angular.




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