Habemus papam. Nanni Moretti.

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 Ficha técnica:

Título original: Habemus papam
País: Italia.
Año: 2011.
Duración: 104 minutos.
Dirección:Nanni  Moretti.
Guion:  Federica Pontremoli, Francesco Piccolo, Nanni Moretti
Diseño de producción: Paola  Bizarri.
Efectos especiales: Franco Galiano, Tiberio Angeloni.
Efectos visuales: Andrea Baracca.
Fotografia: Alessandro Pesci.
Edición: Esmeralda Calabria.
Música: Franco Piersanti.
Sonido: Alessandro Zanon.
Vestuario: Linda Nerli Taviani.
Productora: Eurimages, Fandango, Rai Cinema, Backup Films, Sacher Film, France 3 Cinéma, Le Pacte; Distribuidora: Vértigo Films. 


Intérpretes:


Nanni Moretti, Michel Piccoli, Margherita Buy, Jerzy Stuhr, Roberto Nobile, Renato Scarpa, Massimo Dobrovic, Cecilia Dazzi, Roberto De Francesco, Teco Celio, Franco Graziosi, Gianluca Gobbi, Camillo Milli, Kevin Murray, Dario Cantarelli, Manuela Mandracchia, Leonardo Della Bianca, Rossana Mortara, Erik Merino, Chiara Causa, Camilla Ridolfi 

Sinopsis.

El nuevo Papa electo sufre un ataque de pánico justo antes de salir al balcón de la basílica de San Pedro para saludar a los fieles que han esperado pacientemente la decisión del conclave. Sus consejeros incapaces de convencerle de que es el hombre adecuado para el trabajo, buscan ayuda de un renombrado (y ateo) psicoanalista. Pero el miedo a la responsabilidad es algo que debe afrontar por sí mismo. 

Comentario.

Nanni Moretti, director italiano, hecho que no podemos olvidar, si tomamos en consideración que el estado Vaticano está incrustado en el corazón de Roma, realiza un film sin ánimo de molestar, ni crear  una polémica regligiosa,  pero que a la vez denuncia, en tono irónico, tres contradicciones básicas de la iglesia: su incompatibilidad con el mundo actual, la edad de los preferiti o posibles papables, débiles, entrañables, llenos de dudas y la posibilidad de que un papa abdique, poniendo en grave riesgo a la institución. y el dogma de la infalibilidad de un sumo pontífice elegido por dios, Desacraliza el rito de elección del dirigente de la iglesia, convirtiéndolo en un simbolo de  la falta de liderazgo y credibilidad del poder político, incluido el  temporal de la Iglesia.

Elegido el nuevo papa,  representado por el mítico acto francés Michel Piccoli, el cardenal ficticio , también francés,  de nombre Melville,  sobre el que ha recaido la elección, tras varios intentos frustrados  de alcanzar  la unanimidad, se ve afectado por un pánico escénico,  incapaz de hacer frente a sus nuevas responsabilidades, sentimiento que comparten la mayoría de los papables. La llegada de un  psicoanalista, que permite la entrada en acción del director/actor Nanni Moretti, ofrece   una de  las secuencias  divertidas del filme, pues pone  en evidencia la imposibilidad de   diagnosticar al paciente  ante la severa advertencia   de   que  conceptos  como alma y subconsciente son incompatibles para la iglesia. 

La cámara  se introduce en el Vaticano y escudriña  a unos candidatos que precisan de medicación para conciliar el sueño, fuman  en exceso y no pueden soportar un encierro demasiado largo. El psicoanalista, secuestrado hasta que se resuelva el conflicto, introduce una terapia de entretenimeinto en esta pausa, el deporte, y  distribuye   a los cardenales-electores, mirados como si fueran niños, en equipos de  voleibol,  mientras  el ojo indiscreto de la cámara,  se desplaza a sus anchas desde el aposento  papal hasta  las  estancias de la guardia suiza, mientras los fieles  esperan en la emblemática plaza, sin entender lo que sucede,  pero aceptando  el silencio del Vaticano como parte del ritual comunmente aceptado.

La segunda parte el film adquiere tintes surrealistas  por el  contacto del nuevo papa con  la calle,  especialmente cuando se mezcla con  los fieles en la plaza, en la que  una canción de Mercedes Sosa nos advierte de que la realidad cambia más rapidamente que las rígidas instituciones del poder.Todos los críticos coinciden en que no es un filme sobre la fe o  las creencias religiosas, sino sobre el poder y la representatividad, en la que la imagen del vacío en el balcón, ese agujero negro según Moretti, es un lugar que muchos querrían ocupar, y  se convierte en símbolo del escaso compromiso de la sociedad actual. El Cardenal Melville, como  Bartleby (personaje del cuento de Herman Melville),  lo expresa de forma contundente con una frase del literato: "Preferiría no hacerlo".

Junto a  a esta incapacidad del poder Nanni Moretti muestra con su lente la solemnidad de la puesta en escena de la elección papel, ante la que se retrae un elegido que prefiere la  intimidad que le da su palco en un pequeño teatro, en el que irrumpen los cardenales con capa y sombrero, como personajes de una novela de aventuras para interrumpir la representación de ?La Gaviota' de Antón Chejov,  cuyo actor principal también requiere tratamiento psiquiátrico.

Nanni Moretti pretende resaltar la simetría entre el psicoanalista que acude al Vaticano para ver al  papa y termina allí encerrado y  el papa que huya para vagar libre y anónimo por la ciudad de Roma. No busca un acercamiento provocativo o transgresor, sencillamente porque no es creyente, pero consigue colocar la idea de que cualquier  individuo, incluido el sumo pontífice,  puede elegir su destino y no aceptar que se lo imponga nadie.

Críticas.

La Iglesia comienza a oscuras y termina muda en Habemus Papam. Frente al dogma que afirma la infalibilidad del Sumo Pontífice y la dimensión espiritual de las decisiones vaticanas dentro de su cónclave supremo, Nanni Moretti coloca la lupa penetrante de su cámara ante la más profunda y dubitativa humanidad de un hombre enfrentado a una tarea que le sobrepasa (José Luís Álvarez  Cedena. Entrevista a Nanni Moretti.Cahiers du Cinema, Noviembre 2011).

El mundo se rige a partir de una serie de ceremonias que perpetúan una tradición sin tener en cuenta que, en el exterior, el tiempo fluye, que las cosas cambian, -como explicita la canción de Mercedes Sosa utilizada en una escena musical-, y que los ornamentos del poder no pueden regir una comunidad que, más allá de su posición religiosa, tiene un marcado carácter político.(Ángel Quintana. Teatro, Psicoanálisis y voleibol. Cahiers du Cinema. Novimebre 2011).

Evitando el debate religioso, la crítica anticlerical o el enfrentamiento espiritual,  Habemus Papam ofrece una disección original y muy contemporánea de las paradojas del poder, la responsabilidad y la representación. Un curioso análisis de las problemáticas sociales más actuales a través de la institución eclesiástica.( Aurélien  le Genissel. Bartleby en el Vaticano. Dirigido por...Noviembre2011)






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