Cara de Angel.Otto Preminger.




Ficha técnica:

Título original: Angel face.
País: EE.UU.
Año: 1952.
Dureación: 190 minutos.
Guión: Frank Nugent y Oscar Millard, según un argumento de Chester.
Fotografía: Harey Stradling.
Música: Dimitri Tiomkin.
Montaje: Frederic Knudtson.
Producción: Otto Preminger, Howard Hughes.
RKO, Radio Pictures.

Intérpretes:
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Robert Mitchum: Frank Jessup.
Jean Simmons: Diane Tremayne.
Mona Freeman: Mary Wilton.
Herbert Marshall: Charles Tremayne.
Leon Ames: Fred Barrett.
Barbera O'Neill: Catherine Tremayne.
Kenneth Tobey: Bill.
Raymond Greenleaf: Arthur Vance.
Griff Barnett: el juez.
Robert Gist: Miller.
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Sinopsis:

Frank Jessup, un modesto conductor de ambulancias, con novial formal y el sueño siempre aplazado de montar un garaje, conoce  a Diane Tramyne, una jovencita rica y caprichosa, que adora a su padre y odia a muerte a su madrastra. Diane seduce a Frank, le ofrece un cómodo trabajo de chófer en su mansión y promesas de futuro, al tiempo que logra que rompa con su novia. Atrapado en sus letales redes, Frank comenzará a tomar conciencia de la gravedad de su situación. Pero ya es tarde, su viaje al infierno no tiene billete de vuelta.




Comentario.

En los albores del cine la diégesis se  articuló  en torno a una juvenil y bonita cara femenina y un prototipo de hombre duro y viril, que hizo soñar a muchos de ellos en alcanzar este ideal de romance, con el que era fácil identificarse; hoy las cosas han cambiado y las  mujeres que se han incorporado al sector productivo  ya no buscan a un  hombre que las proteja y las rodee con sus fuertes brazos, sino  un  rostro bello  e infantil que tanto prestigio ha dado a actores como Brad Pitt, Jhonny Deep o Ewan McGregor.

En el film de Otto Preminger nada es lo que parece a simple vista, aunque todo es bastante previsible. Robert Mitchum no es el prototipo de modesto conductor de ambulancia, sino que tiene la arrogancia  y la soberbia de los profesionales de la medicina, con los que si te despistas un poco, lo confundes; ella parece una inocente y honesta chica, que grita su crimen al mundo entero, que sin embargo no la quiere escuchar; el amor entre ambos no es en absoluto creible, sino que cada uno sigue su juego carente de inocencia: Frank está enamorado de su novia y Diane de su padre. Tan ciega es o quiere ser la sociedad, que repite su hazaña en idénticas circunstancias, pero la segunda vez con botella de cgampagne y dos copas.

Lo que es ante todo Diane es una niña malcriada a la que su padre satisface caprichos muy caros, como coches deportivos, joyas, guantes y ropas de lujo. El problema es que la chequera la tiene su mujer, Catheryne Tremayne (Barbara O'Neill), con la que tiene e  que justificarse el padre, un escritor que ha perdido su inspiración. Diane está educada para conseguir todo lo que quiere y ve en su madrastra a una intrusa que le ha robado una parte del amor de su padre. Frank (Robert Mitchum) es sólo un instrumento para sus planes, al que no duda en involucrar cuando tira su paquete de tabaco en el lugar del 'accidente'.

Sea por las razónes  que sean, entre las que está presente  el  deseo  de Frank de montar un taller de reparación de coches deportivos,   se deja arrastrar e incluso seducir por Diane, pero sin dejar nunca en paz a su novia. Lo más pintoresco es la táctica defensiva del abogado de prestigio, que aconseja al hombre,  ajeno al crimen de los padres de la joven rica,   una defensa conjunta e incluso el matrimonio, con Diane para reblandecer al jurado con el argumento del amor, o el mal amor. Lo mejor es que lo consigue.

Una perversa cara de ángel, una máscara que esconde la verdadera naturaleza de una joven caprichosa e irreductible,algo que el espectador advierte casi al principio del film. Los arrumacos amorosos carecen de credibilidad, y la historia en su conjunto es inverosímil, a pesar de que la ausencia de trucos y efectos especiales de sonido te permiten seguirla con serenidad y reflexivamente. Pero la conclusión está implícita  al principio. Parafraseando a Noël Simsolo podríamos afirmar que recoge tanto la opinión de los que piensan que el film  revela la otra cara del espejismo del sueño americano,  como la de los que ven en el cine negro  una  amalgama las complejidades del alma humana en cualquier circunstancia.

Filmada en blanco y negro, se incluye en colecciones de filmes noir, cuya cracteristica fundamental es que las luces y las sombras persiguen  a unos seres que se debaten en un  no man's land funerario, de baja intensidad en Cara de ángel. Es difícil para un 'conductor de ambulancias', por  emular  la profesión  del protagonista,  identificarse con el personaje de Robert Mitchum y sus demonios. En lo único que podría conseguir el personaje cierta empatía es en el deseo tan humano de progresar, conseguir la independencia de un jefe y mejorar su estatus económico. Lo malo del film es que  Otto Preminger coloca a sus personajes en esa tierra de nadie, en la que parecen amarse y no se aman y en la que las cartas del juego están más o menos boca arriba siempre. El desenlace responde a la instisfacción de Diane de ser contrariada, aunque complacerla implique su ruina.

Con Angel Face (1952), Preminger presenta un versión espectaral de una historia banal: una criminal se casa con su amante en prisión para lograr la absolución, pero luego el hombre la abandona... Noël Simsolo. El nive negro. (págs. 258-261)


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