El apartamento. Billy Wilder.



Ficha técnica:

Título original: Te apartment.
País: EE.UU.
Año:  1960.
Duración: 128 minutos.
Dirección y producción: Billy Wilder.
Gión: Billy Wilder y  L.A.L. Diamond.
Director de fotografía: Joseph Lashelle, A.S.C.
Director artístico: Alexander  Tranner.
Música: Aolph Deutsch.
Productores asociados: L.A.L. Diamond, Doane Harrison
Edición: Daniel Mandell, A.C.E.
Decorador del set: Edward G. Boyle.
Sonido: Fred  Lau.
Manager: Allen K. Wood .
Efectos especiales: Hilt Rice.
Maquillaje: Harry Ray, S.M.A.
MGM  Trade Mark; United Artists, The Mirisch Company, Inc,




Intérpretes;

Jack Lemon.
Shirley MacLaine.
Fred MacMurray.
Ray Walston.
Jack Krushen.
David Lewis.
Hope Hollyday
...




Sinopsis,


 C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento (Fred MacMurray).

Premios:
1960: 5 Oscars: Película, director, guión original, dirección artística, montaje. 10 nominaciones
1960: Globo de Oro: Mejor película: Comedia
1960: BAFTA: Mejor película
1960: Festival de Venecia: Mejor actriz (Shirley MacLaine)





Comentario.

Es muy difícil escribir sobre un filme que ocupa los primeros puestos en el ranking de cineastas y críticos de cine. Lo cierto es que el personaje interpretado por Jack Lemon  está dotado de ternura, bondad y espíritu de sacrificio', y su partener, Shirley MacLaine es la compañero adecuada, una cara de ángel ingenua,  honesta, incorruptible; entre ambos consiguen que el tiempo transcurra sin percatarte, viendo una de las películas más bonitas de la historia del cine. Pero el personaje de C.C. (Calvin de Clifford) Baxter, al que todos  llaman Buddy, tiene un lado oscuro, perverso y poco inocente, a pesar de  su apariencia . El joven trabaja en una compañía de seguros, ubicada en un 'rascacielos' que alberga casi treinta y dos mil empleados y él se presta a un juego un tanto sucio para progresar y ascender a un cargo de ejecutivo: prestar su apartamento a los jefes para que disfruten en él de la agradable compañía de algunas de las muchas mujeres que trabajan en la empresa, convirtiendo su casa  en un picadero, en el que pocas veces faltan  galletitas de queso, bebidas e incluso decoración navideña. Como él mismo afirma, no trabaja, sólo arregla citas; los constantes resfriados por  pasar la noche en la calle, y los conflictos con sus vecinos por los escándalos de los desconsiderados y ruidosos hombres de negocios, reducirán su eficiencia laboral, lo que no será un obstáculo en su carrera.

Esta situación se mantendrá hasta que intime con la ascensorista incorruptible que todos desean. Más tarde se desvela que no es tan dura como parece, sino que es la 'amiguita' del gran jefe, Sheldrake (Fred McMurray), casado, que acaba chantajeando a Buddy como los demás y que ha dejado demasiadas víctimas femeninas en el camino, entre ellas su propia secretaria. El intento de suicidio de la joven precipitará su toma de conciencia y le ayudará a encontrar el camino para convertirse en un mensh, un hombre de verdad, abandonando la vida sin dignidad  por la que había optado. Billy Wilder usa la cámara como un observador objetivo, que no se implica ni  destruye a un  personajes que usa el único método válido para progresar en una empresa  cuya población supera la de una ciudad media americana. Cuando puede disfrutar de su apartamento como un inquilino normal y sentarse delante de la televisión, manejando un prehistórico aparato para cambiar de canal, casi la única oferta atrayente que encuentra, entre los abundantes westerns, género épico que recoge las bases en que se asentó el nacimiento de la nación, encuentra un canal que emite el filme de Edmund Goulding, Gran Hotel, interpretado por Greta Garbo; las connotaciones personales le invitan a apagar el  televisor y retirarse a dormir. No hay  posible escapatoria.

 Muchos prefieren recordar detalles cómicos de la película, como la llave que va de unas manos a otras y se deposita debajo del felpudo de la puerta; el uso de una raqueta para colar los spaghettis o baiilando solo al rimo de la música de su tocadiscos de vinilo. Pasado el tiempo el filme nos proporciona imágenes muy significativas de la evolución del hombre. Hoy nadie concebiría las oficinas de una compañía de seguros con tantos empleados, alojados en grandes espacios que recuerdan las empresas textiles chinas llenas de trabajadoras, con máquinas de calcular muy  primitivas, en un edificio con 16 ascensores que permiten su evacuación escalonada y evitar tragedias en la salida de  hombres y mujeres, concluida su jornada laboral. En la actualidad  el cine nos muestra espacios más reducidos en los que los ordenadores han sustituido a gran parte de estas plantillas.

La  discreta denuncia de una sociedad sexista y clasista es efectiva, a pesar de las aparentes buenas relaciones entre Baxter y los jefes que ocupan su casa a cualquier hora del día y disfrutan de las jóvenes y bellas secretarias, que cumplen el papel de un clinex. La facilidad con que unas y otros dejan sus empleos    refleja una época en la que cambiar de trabajo no era difícil si se estaba dispuesto a cambiar también de lugar, situación que los economistas llaman 'movilidad'. En las mudanzas vemos esas cotidianas cajas en las que los americanos introducen sus escasas pertenencias personales, para iniciar una nueva andadura. La diferenciación social y racial, ese 'arriba y abajo' que ha servido de título a series televisivas y  alguna que otra película, lo capta la cámara indiscreta que se introduce en el despacho de  Sheldrake mientras un negro, arrodillado delante de él, le limpia los zapatos, imagen que afortunadamente ya no se da en los países civilizados.


Comentarios