Attack the block.Joe Cornish.





Fotografía cedida por BMA House a cinelodeon.com


Ficha técnica:


Nombre ogirignal: Attack the block.
País: Gran  Bretañaq/Francia.
Año: 2011.
Duración: 88 minutos,
Guión y Dirección: Joe Comish.
Fotografía: Thomas Townend.
Música: Steven Price.
Montaje: Jonathan Amos.
Productores: Nira Park y  James Wilson.
Diseño de producción: Marcus Rowland.
Vestuario: Rosa Dias.
Distribuidora: Avalon. Producción: Big Talk Pictures, Film4, Studio Canal.


Intérpretes:


Jodie Whittaker (Sam), John Boyega (Moses), Alex Esmail (Pest), Franz Drameh (Dennis), Leeon Jones (Jerome), Simon Howard (Biggz), Luke Treadaway (Brewis), Nick Frost (Ron).


Sinopsis:


Un suburbio del sur de Londres es invadido por unos alienigenas letales, de aspecto simiesco  monstruoso, de pelo negro oscuro, fauces fosforescentes, sin ojos,  que han llegado del espacio exterior en una especie de meteoritos . Un grupo de chav's, jóvenes agresivos y arrogantes de clase baja, vecinos de barrios pobres de la periferia de las grandes ciudades, que visten chandals de marca, chaqueta hoodie con capucha, gorra de béisbol y pantalones muy anchos, son su objetivo. Éstos no se amedrantan y deciden plantarles cara. Metáfora clara de los disturbios que se producen en Inglaterra, en que jóvenes sin futuro se enfrentan a las fuerzas policiales en algaradas de consecuencias graves, sin que hagan acto de presencia representantes de las instituciones políticas o sociales.

Comentario:


Los cineastas  abordan la  primera crisis global de consecuencias inciertas, bien explicando sus causas y desvelando a sus autores, bien proclamando el Apocalipsis desde una perspectva savonaroliana ; Joe Cornish opta por la ironía y la relativización. No nos resistirnos a citar un fragmento de Antonio José Navarro (Dirigido por...diciembre 2011), quien afirma que : "La cultura y el pensamiento contemporáneo viven del saqueo, del préstamo selectivo e inconsulto (...) La posmodernidad insinúa que la obra cultural humana ha concluido y que sólo nos queda entrar a gozar en ese gran supermercado donde todo está disponible y donde la combinatoria abre un número infinito de posibilidades (1). Por el contrario, Joe Comish ha entendido que el cine fantástico es una tarea creativa inacabada, y que puede ser, y es, el reflejo de ciertas monstruosidades humanas cuyas raíces se  hunden en nuestra vida cotidiana". No podemos estar más de acuerdo, como ya saben los lectores que nos siguen, y  compartimos la idea de que el cine fantástico tiene siempre un background social, expresado con la libertad que permite el lenguaje de ficción.

Cornish rinde homenaje a sus referentes literarios y cinematográficos, y muchas calles  y lugares del film se llaman Wyndham Tower ( John  Wyndham), Huxley Court (Aldous Huxley), Wells Court (H.G.Wells), Clarke Court (Arthur C. Clarke)  o Herbert Way (Frank Herbet). Attack the Block profundiza de tal manera en las condiciones socio-económicas de estos barrios marginales que se convierte en una profecía, en el sueño de Casandra que avisa de la tormenta que se avecina y que cuajó en los disturbios del 6 y 10 de agosto de este mismo año en el barrio de Tottenham,un suburbio de Londres,  acaecidos  tras  la muerte, el 4  de agosto, del joven de 24 años Mark Duggan a manos de la policía. El conflicto se extendió y llegó  a Brixton, al sur del Támesis, con una extensa comunidad caribeña y africana, lugar donde se ubica la acción de la película de Cornish.

El cineasta no excusa a los delincuentes juveniles, que,  curiosamente, van a la cárcel después de acabar con los monstruos, pero si explica sus ansias de libertad personal en un mundo que les priva de todo futuro, criados en el seno de familias desestructuradas que viven en colmenas. Son finalmente héroes morales, pero en la práctica unos perdedores. Pero el director tampoco exhibe una actitud cómplice con el establishment.

Antonio José Navarro concluye su artículo afirmando que es una película muy divertida e inteligente, la cual señala que hacer cine para jóvenes no es sinónimo de estupidez, de mediocridad. Gore y violencia jalonan una narrativa efectiva sin que en ningún momento decaiga el relato.



(1) Jugando con Lyotard, por Antonio Mockus. Magazin Dominical. "El Espectador". Bogotá, 1989. 

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