Blow. Ted Demme.







Ficha técnica:

Título original: Blow.
País: USA.
Año:  2001.
Duración:  119 minutos.
Dirección: Ted Demme.
Guión: David Mcenna y Nick Cassavetes, basado en el libro de Bruce Porter.
Casting: Avy Kaufman.
Vestuario: Mark Bridges.
Música: Graeme Revell.
Montaje: Kevin Tent.
Dirección artística:  David Ensley y  Bernardo Trujillo.
Diseño de producción: Michael  Z. Hanan.
Director de Fotografía: Ellen Kuras  ASC.
Productores  ejecutivos : Georgia  Kacandes, Michael de Luca.
Productores: Ted Demme, Joel Stillerman, Denis Leary.
Compañías: New Line Cinema, Alliance Atlantis,  Ted Demme Film.

Intérpretes:

Johnny Deep: George Jung.
Penélope Cruz: Mirtha.
Paul Robers: Derek Foreal.
Franka Potente: Bárbara.
Ray Liota: Frad Jung.
Jordi Molla: Diego Delgado.

Premios:

En 2001 Penélope Cruz  recibió una nominación de los Premios Razzie  a la peor actriz


Sinopsis:

Film basado en hechos reales, narra  el vertiginoso ascenso y la posterior caida  de George Jung,(Johnny Deep) el mayor traficante  de los años 70 de los Estados Unidos,  un hombre de familia humilde que consiguió hacerse multimillonario gracias a su propia versión del sueño americano. Su estancia en la cárcel, la auténtica Universidad de la droga, le transformó  en  un  auténtico gángster distribuidor de cocaína  a  las clases altas nortemaricanas, contactando  sin intermediarios con el Jefe del cartel de la droga  en Colombia, Pablo Escobar . Con la colaboración  de  su esposa Mirtha (Penélope Cruz)  y de Diego  Delgado (Jordi Molla), formarán un triángulo que compartirá situaciones límite dominadas por la pasión, el odio, la amistad y una desmedida ambición de poder.

Comentario.

El film recibió en su momento una respuesta airada de la prensa. Miguel A.Refoyo (La Butaca) escribió un largo artículo lleno de descalificaciones, acusando a Demme de moralista, y Carlos Boyero,  más franco,  mostró  su  disgusto por  la relación amorosa que mantenía el director con la cocaína. De hecho Demme murió  en enero de 2002, mientras jugaba a basketball, tras consumir esta peligrosa sustancia, de la que se hallaron restos en la autopsia de su cadáver. No obstante y , a pesar de la superficialidad  con la que trata el comercio y consumo de la droga,  demasiado extendido entre actores,  músicos y  clases altas norteamericanas, que daban sustanciosos beneficios a los traficantes, entre ellos George Jung, no es menos cierto que en épocas de crisis económica, como lo era la década de los 70, muchos hombres no se resignaron a la pobreza y buscaron el ascenso social y económico por cualquier resquicio que dejara abierto la jerarquía social, ya fuera la droga o el juego. Éste era el dilema de Jung, que vio a su padre constantemente ninguneado, incluso por su propia esposa. Cualquier mirada atenta podría dar el mismo juego en este momento.

En cuanto al baile de disfraces de que habla Refoyo sólo hay que darse una vuelta por cualquier playa de moda, en la que se concentran ociosos turistas de todo el año, para poder disfrutar de estos carnavales; el panorama cambia cuando la cámara se traslada a los países productores, ya sea Méjico, Colombia o Panamá, donde ejércitos de miserables venden su vida a los 'capos' de los carteles por un poco de dinero, que no les permite, no sólo disfrutar de esos disfraces, sino ni tan siquiera vestir  o vivir con dignidad, siempre  bajo la bota de dictadores como Noriega, en cuyo banco blanqueaban los traficantes el dinero procedente de la droga, o como  Pablo Escobar, lider del Cartel de Medellín y jefe máximo de la mafia colombiana. Ésto es algo que queda bastante claro en la película de Demme, por muy poco que nos guste.

Es cierto que cada espectador, de acuerdo con sus percepciones, hará una lectura u otra de la propuestas cinematográficas, por lo que donde unos ven un discurso púdico, ético y adoctrinador, yo veo justo lo contrario, al menos en la primera parte del film. Johnny Deep encarna a un personaje totalmente amoral, cuyo objetivo es el mismo que el de la protagonista de Lo que el viento se llevó: no volver nunca a ser pobre, y conseguir, en efecto, el sueño americano  de triunfar a cualquier precio, aunque haya de pasar temporadas recluido en las cárceles del país. La facilidad con la que obtiene  montañas de dinero, que le permiten gozar de bellas mujeres en paraisos playeros, ya sean como la bella Franka Potente o la vulgar Penélope Cruz, puede hacerles a muchos pensar que  París  bien vale una misa. Muchos de los personajes relacionados con este mundo del crimen organizado, gordos y vulgares,  es posible que se parezcan más a los reales que el romántico  y literario Robert de Niro, que a todos nos encanta ver representando  sus magnificos papeles de gángster. La introducción de la droga en los negocios de las mafias aumento su violencia y alteró el perfil de sus protagonistas, muchos de ellos enganchados y víctimas de su propio tráfico.

La última parte del film, la de la decadencia y la imposible redención, roza lo melodramático y contrasta claramente con la primera .Convertido en drogadicto, degradado y encarcelado, añora a su padre y a la hija con la que no pudo convivir; no sé hasta qué punto puede hablarse de un discurso moralizante, o de la reflexión de un perdedor, que no saldrá de la cárcel hasta el año 2015.  Sobran pasteles de cumpleaños, fiestas y numeritos como los protagonizados por Penélope Cruz, y no tanto la caracterización de Johnny Deep, envejecido y degradado para acercar su imagen a la del auténtico George Jung, un  verdadero presidiario sin recursos, que poco o nada tiene que ver con los líderes de la Cosa Nostra, que mantienen su poder entre rejas. La foto del auténtico mafioso que cierra el film, así como la leyenda que la precede, se puede conceder que sobraban.

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