El extraño. Orson Welles.




Ficha técnica:

Título original: The stranger.
País: USA.
Año: 1946.
Duración: 94 minutos.
Dirección: Orson Welles.
Guión: Anthony Weiller, basado en una historia de Victor Trivas, adaptadapor él mismo y Decla Dunning.
Director de Fotografía: Russell Metty, A.S.C.
Diseño de Producción: Perry Ferguson.
Editor: Ernest Nims.
Maquillaje: Bob Cowan.
Sonido: Corson JJowett, Arthur Johns.
Música: Bronislaw Kaper.
Producción: Sam Spiegel.
International Pictures Inc.

Intérpretes:

Edward G.Robinson: Sr. Wilson,
Loreta Young :  Mary Longstreet,
Orson Welles: Doctor Charles Ranking/Franz Kindler .
Philip Merivale:: Juez Adam Longstreet,
Richard Long: Noah Longstreet,
Konstantin Shayne: Konrad  Meinke,
Byron Keith: Dr. Jeffrey Lawrence,
Billy House: Sr. Potter,
Martha Wentworth: Sara.

Sinopsis.

Después de la segunda guerra mundial un dirigente nazi, Franz Kindler (Orson Welles), se instala en un pequeño pueblo de Connecticut, bajo la falsa identidad de un profesor de instituto,amante de los relojes antiguos. Su tranquila vida se verá truncada con la aparición de un detective, Wilson,  interpretdo por Edward G.Robinson,  del servicio especial sobre crímenes de guerra.

Comentario.

El director del claroscuro, los picados y contrapicados cargados de contenido semántico, realiza un filme noir, que él mismo protagoniza, en el que el asesino es un nazi, resposnable  de la muerte de miles de personas, y que espera la  ocasión en que de nuevo se pueda reavivar la llama del nacionalsocialismo. Objetos como los relojes o la pipa desvelan a los personajes y funcionan como signos indiciarios de la  presencia del delincuente o su perseguidor; el perro se convertirá en un segundo sabueso.

La torre del reloj que preside la localidad, a la  que se llega por un atajo que atraviesa el cementerio, domina la vida de la pequeña localidad y la máquina, en cuya restauración trabaja Kindler,  marca el tiempo de sus habitantea; es la  guarida del asesino, en la que aguarda el momento de la revancha y  donde se teje su destino final;   el escenario donde  la sociedad democrática, simbolizada por los ciudadanos que acuden en masa a ejercer su venganza, hace justicia a sus víctimas. Años más tarde Hichtcock hará un  brillante homenaje a  estas imágenes en Vértigo.



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