Nine. Rob Marshall.









Ficha técnica:

Título original: Nine.
País. EE.UU.
Año: 2009
Duración: 112 minutos.
Dirección: Rob Marshall.
Guión: Michael Tolkin y Anthony Minghela, basado en el musical de Broadway Nine,
Productores: Marc Platt y Harvey Weinstein, John  DeLuca y Rob Marshall.
Co-producción: Cattleya.
Productores ejecutivos: Ryan Kavanaugh, Tucker Tooley, Bob Weinstein, Kelly Carmichael, Michael Dreyer.
Productores asociados:  Jodi Hurwitz, Michael Zimmer.
Director de Fotografía:: Dion Beeb, ASC, ACS,
Diseño de Producción: John Myhre.
Edición: Claire Simpson, Wyatt Smith.
Vestuario: Colleen Atwood..
Coreografía: John DeLuca, Rob Marshall.
Sonido: Maury Yeston.
Maquillaje y peluquería: Peter 'Swords' King.
Score musicaL: Andrea Guerra,
Casting: Francine Maisler, CSA.
Mike Baldassari, Theatrical Lighting Consultant, Jac Film and Television LLP,  Weinstein Brothers/Marc Platt/Lucamar Production, Relativity Media Production, Rob Marshall Film,Wide Pictures, Relativity Media, Cinecitá Film Studios

Intérpretes:

Fergie: Saraghina
Kate Hudson: Stephanie,
Judi Dench: Lilli,
Nicole Kidman: Claudia,
Penélope Cruz: Carla,
Marion Cotillard: Luisa Contini,
Sophia Loren: Mamma,
Daniel Day-Lewis: Guido Contini,
Ricky Tognazzi: Dante,
Giuseppe Cederna: Fausto.



Sinopsis.


Adaptación de un musical de Broadway de 1982 que, a su vez, era un remake modernizado de Fellini  "8 y medio" . Narra la crisis personal y profesional de Guido Contini, un conocido director de cine (Daniel Day-Lewis). En la vida de Guido hay demasiadas mujeres: su esposa (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su musa (Nicole Kidman), su confidente y diseñadora de vestuario (Judi Dench), una periodista de moda americana (Kate Hudson), el amor platónico de su juventud (Fergi) y su madre (Sophia Loren) 

Comentario.
El film de Marsahall  es la adaptación de un   musical  de Broadway,  un drama con algunas piezas musicales,  muy pretencioso,  con referencias a  Proust o  Miguel Ángel..Comienza como un número musical  que promete más de lo que va a ofrecer, en algo que para los redactores de Cahiers de Cinema " (...) se parece a una partida de ese juego que se conoce como el de las películas". Pero lo peor de todo es la comparación con su referente, Felini 8 1/2; ahora Guido Contini (Daniel Day-Lewis) aparece como un ser atormentado, con un complejo freudiano de Edipo, buscando un tiempo perdido y evocando a una madre (Sophia Loren) que le lleva de la mano de niño. La presencia de los curas y las amantes está desprovista de toda pulsión, ya sea física, emocional o creadora,  incluso la elección de las mujeres es desafortunada: una Claudia Cardinale (Nicole Kidman) que se ve obligado a transformar en la Anita Ekberg (grande y exhuberante) de La dolce vita (con fuente incluida, no la de Trevi, pero fuente), una Penélope Cruz, que está espectacular en su número músico/circense, pero que se hunde en la emulación de la amante de Contini ( papel más apropiado para una Shirley Whinter), una esposa, Luisa (Marion Cotillard) que más que el personaje que encarnaba Anouk Aimeé, recuerda la Maria de West side story. Incluso Roma, ya no es Roma, si no se viera el Coliseo u otros monumentos emblemáticos  de la ciudad eterna. La diferencia del Guido/Marshall y el Guido/Fellini es que éste último es un amoral, iconoclasta y cínico, un hombre que usa a las mujeres a su conveniencia, que, incluso, cuando se siente bloqueado intelectualmente, intenta huir por debajo de la mesa en la que están todos comiendo, como si fuera un niño, y que despierta y se pone en acción cuando el crítico de cine le pone delante del espejo y le muestra el camino, que no es otro que abandonar cuando no se tiene nada que decir. 

La madre, cuando Fellini  le pide ayuda, le abandona y va detrás de su marido. La música de Nino Rota es incomparable, y respecto a la Iglesia, cuya educación ha sufrido, sólo tiene que poner a unos cuantos de sus representantes en escena, y lo hace de tal manera que no necesita decir nada para comprenderlo todo. Fellini es más liviano y a la vez más profundo, se ríe de sí mismo, de Italia, de los críticos, los actores, las mujeres, y a la vez te hace sentirlos a todos ellos como un conjunto digno de ser amado. Y ¡qué decir del Contini/Masttroiani y el Contini/Daniel Day-Lewis! Las mujerers de Fellini no son mártires que se intentan quitar la vida; él las usa, pero ellas lo usan a él, en todos los sentidos. Son inteligentes, dignas, altivas, bellas, incluso en el ocaso de su madurez. Claudia es una diosa y la madre, antes que madre es mujer. Nada que ver con una amante que se arrastra, con una esposa que llora como una niña y con una madre sobreprotectora. Creo incluso que ese tono liviano a la vez que crítico, esa Italia libertina bajo la bota del Vaticano, hubiera sido un tono más adecuado para un musical que ese tinte existencialista y freudiano que ha querido dar a su obra Rob Marsahall con una gran dosis de arrogancia y pretenciosidad. Fernando Bernal afirma que "Rob Marshall,  en teoría uno de los renovadores del género,  abre las puertas al homenaje a un maestro del cine y observa con más rigor las normas del drama que la espectacularidad propia de Broadway. De este modo, la película, en lugar de Nine, podría llamarse a manera de acertijo Fellini/Contini. Un juego de palabras que se puede disfrutar de manera íntima, pero que no tiene el ritmo frenético que se le supone a un musical".

El film está dedicado a Anthoy Minghella, que falleció en marzo de 2008.

Comentarios

Entradas populares