Distrito apache. Daniel Petrie.


Ficha técnica:

Título original: Fort Apache, El Bronx.
País: USA.
Año: 1981
Duración: 125.

Direreción: Daniel Petrie.
Guión: Heywood Gould,  basado en las experiencias de Thomas  Mulhearn y Pete Tessitore.
Casting: Juliet Taylor
Director de Fotografía: John Alcott.
Director artístico: Christopher Nowak.
Música: Jonathan Tunick.
Edición: Rita RRoland, A.C.E.
Decorador del set: Philip Smith.

Maquillaje: Alan Weisinger; maquillaje Paul Newman: Monty Westmore.
Vestuario: John Boxer.

Diseño de producción: Ben Edwards.
Director de Fotografía: John Alcott.
Producción: Martin Richards y Tom  Fiorello.
Productor ejecutivo: David Susskind.
Co-producción: Mary Lea Johnson y Gill Champion.
Supervisor postproducción: Christina Friedgen.
Producción manager: David Golden.
Compañías : The Producer Circle Co., Time-Life Films, David Susskind Production.


Intérpretes:

Paul Newman: Murphy.
Edward  Asner:  Connolly.
Ken Wahl: Corelli.
Danni Aiello: Morgan.
Rachel Ticotin: Isabelle.
Pam Grier: Charlotte.
Katheleen Beller: Theresa.
Tito Goya: Jumper.

Sinopsis:


En el Bronx, el barrio más peligroso de Nueva York, dos jóvenes policías son asesinados a tiros en el interior de un coche patrulla por una mujer que les había ofrecido sus servicios. La asesina iba drogada y nadie la denunciará. La comisaría de este conflictivo distrito, más conocida como “Fort Apache”, soporta muchos más delitos de los que puede esclarecer. Murphy es uno de sus agentes más veteranos y lo sabe muy bien.

Comentario:
A pesar de  estar protagonizada por Paul Newman y Danni Aiello no ha concitado gran interés ni de crítica ni de publico, y el paso del tiempo ha dejado su huella en el celuloide. A pesar de todo es una buena crónica del Bronx del último cuarto del siglo XX, una zona sin reglas en la que la comisaría era un fuerte, al que los agentes denominaban coloquialmente Fort Apache, donde se refugiaban los más débiles: los viejos y los enfermos. Asesinos en serie, camellos, suicidas, ladrones y policías corruptos que los combatían con sus mismas armas. La omertá  y el corporativismo eran  la norma.

Esta concentración humana con un elevado nivel de delincuencia era la consecuencia derivada de generaciones en paro, subsidiadas, sin acceso a la cultura ni a la formación, y sometida cotidianamente a la violencia estructural y directa. Un agente, Murphy (Paul Newman) era apreciado por perseguir el delito sin violar los derechos humanos, hasta que llega un nuevo Comisario y ofrece un día de vacaciones a sus agentes por cada detención, lo que colapsa  la comisaría y provoca la rebelión en la calle. El asesinato de un joven por un policía provocará la salida del cuerpo de Murphy, no dispuesto a seguir guardando silencio.

Magníficas secuencias en las que Paul Newman pone alguna nota cómica en una situación tan deprimida. Filmada  según un modo de representación convencional y poco arriesgado para estar realizada en 1981, pasó desapercibida para el gran público, a pesar de constituir una crónica de gran interés-


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