El Mago de Oz. Victor Fleming.







Ficha técnica:


Título original: The wizard of Oz.
País: USA.
Año: 1939.
Duración: 119 minutos.
Dirección: Victor Fleming, Mervyn LeRoy,  Richard Thorpe,  King Vidor.
Guión: Noel Langley, Florence Ryerson, Edgar Alan Wolfe, basado en la novela El maravilloso mago de Oz, de Lyman Frank Baum.
Música: Herbert Stothart. Canción Hidgets de The Munchkins.
Dirección de Fotografía: Harold Rosson.
Montaje: Blanche Sewell.
Producción: Mervyn LeRoy, Arthur Freed.
Compañías: Metro Goldwin Mayer.

Interpretación:


Judy Garland: Dorothy.
Frank Morgan: Profesor Marvel.
Ray Bolger:: Hunk,
Bert Lahr: Zeke,
Jack Maley: Hickory,
Billie Burke,
Margareth Hamilton: Miss Gulch,
Charley Grapewin: Tío Henry.
Pat Walshe: Nikko,
lara Blandick: Tía Em,
Toto: Toto.


Sinopsis:


Uno de los grandes clásicos del cine musical y una película legendaria que continúa conmoviendo, generación tras generación, a niños y mayores de todas las edades. La maravillosa tierra de Oz nos traslada a un mundo de fantasía de brujas y hadas, bosques encantados, espantapájaros que bailan y leones que cantan, que nos envuelve con su magia en una aventura repleta de canciones inolvidables..

Un tesoro cinematográfico basado en los preciosos cuentos de L.Frank Baum, El Mago de Oz ha sido aclamada como la mejor película familiar de todos los tiempos por el Instituto Cinematográfico Norteamericano. Un cuento maravilloso en el que Dorothy, el Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y el León recorren el camino de baldosas amarillo más famoso de la historia que conduce a la Ciudad Esmeralda, donde reside el poderoso Mago de Oz, más allá del arco iris.

Comentario.

Judy Garland, una crecidita adolescente de 17 años, enfundada y constreñida en un traje de una niña de a lo sumo catorce, protagoniza el musical más representativo de la cultura cinematográfica estadounidense de pre-guerra. Baz Luhrmann en su film Australia convierte su canción Somewhere over the rainbow  en el símbolo de la cultura occidental, que cuenta historias, como hacen todos los pueblos,  para constatar su existencia. Dorothy es una joven huérfana que vive con sus tíos Henry y Em y adora a su perro Toto, pero una vecina amargada, la más rica del contorno, molesta con el animal, que le ha mordido, se lo arrebata para entregarlo a la justicia, aunque él consigue escapar y retorna a casa. La niña intenta escapar para que no la separen de su mascota, pero se produce un tornado y regresa a casa. La frecuencia de estos fenómenos atmosféricos en Kansas hace que sus vecinos construyan refugios bajo tierra donde guarecerse cuando se producen. Dorothy llega tarde y se queda sola en la casa que es elevada por los aires, recibe un golpe en la cabeza y comienza un sueño, o una pesadilla, según se mire, en la que van a participar todos los seres de su entorno  familiar: sus tíos, tres peones de la granja, la Señora Gulch, y su perro Totó.

Fleming semantiza el color, sepia para la vida real y color para la ficción dentro de la ficción. Cada uno de los personajes tiene su réplica en el cuento, y es analizado psicológicamente en Munchkinland (Pequeñilandia), donde habita Glinda, la Bruja Buena del Norte ( Emilie Burke), : Hunk (Ray Bolger) se convierte en un espantapájaros sin cerebro, Zeke ( Bert Lahr) en un león cobarde, e  Hickory (Jack Haley)  en un hombre de hojalata sin corazón; Miss Gulch (Margareth Haley), la odiosa vecina, interpreta dos horribles papeles, la Bruja mala del Este, que muere al caerle la casa encima, y su hermana la Bruja Mala del Oeste, ambas  perversas por pasiva y por activa. La única que no tiene su avatar en la vida real es  Glinda, que simboliza a la madre ausente,  protege a Dorothy  y le da esos chapines rojos tan emblemáticos, propiedad de la fallecida bruja mala,  y tantas veces homenajeados en el cine de todos los tiempos (El laberinto del fauno de Guillermo del Toro), que le llevarán de vuelta a casa, tras conseguir la ayuda del Mago de Oz, aquel al que conoció durante su breve escapada, que se llamaba Marvel (Maravillas). Con  la Bruja Buena no hay conflicto generacional ni humano, sólo puede recibir de ella protección y ayuda.

Llegados a la  Ciudad Esmeralda los cuatro descubren que no hay milagros ni prodigios que ayuden al hombre a sobrevivir: la falta de cerebro se resuelve con un diploma académico, el valor se consigue con una medalla, y la falta de corazón se subsana con el tiempo. Magnífica metáfora en la que el Mago de Oz le da a Hickory  un reloj en forma de corazón, cuyo tic-tac le recuerda su condición humana y el deebilitamiento con el paso del tiempo. Los milagros son en realidad sabios consejos de un charlatán, que se ha ganado el prestigio y la admiración de los habitantes de la Ciudad Esmeralda, idealizada por todos los que combaten la intransigencia de las señoras Gluch de Este a Oeste del mundo.

Victor Fleming nos regala este maravilloso testimonio de lo que significa ser un ser humano, al que se valora por lo que es y no por lo que tiene, visto a través de la mirada inocente de una niña, que lucha por combatir  las  inseguridades e incrementar la  autoestima. Pero el film tiene su lado perverso: Dorothy deseaba  que Miss Gulch hubiera perecido aplastada por la casa durante el tornado, sencillamente porque era una bruja malvada, que despreciaba a los hombres sencillos y odiaba a los animales. Formalmente es un musical con números memorables, entre los que merece especial mención la actuación del Hunk, cuyos movimientos son los de un ser, no solo  sin cerebro, sino ni tan siquiera con esqueleto; un auténtico espantapájaros. Cuento y película denuncian la titulitis, la imprudencia, la deshumanización oxidante y la avaricia, combatidas por una joven que todavía no ha ingresado en el mundo de los adultos ni en la competencia inhumana. El final es concluyente: como en casa, rodeado de los que te quieren, no se está en ninguna parte.

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