El cabo del miedo. Martin Scorsese.




Ficha técnica:

Título original: Cape Fear.
Título secuencias: Elaine y Saul Bass.
País: Estados Unidos.
Año: 1991.
Duración: 130 minutos.
Dirección: Martin Scorsese.
Guión: Wesley Strick, basado en  el de James R.Webb, basado en la novela de D.MacDonald.
Score musical de Bernard Herrmann, adaptado, arreglado y conducido  por Elmer Bernstein.
Casting: Ellen Lewis.
Director de Fotografía: Freddie Francis.
Productores ejecutivos: Kathleen Kennedy y Frank Marshall.
Vestuario: Rita Ryack.
Editado: Thelma Schoonmaker.
Producción: Barbara de Fina.

Diseño de Producción: Henry Bumstead.


Universal, Amblint Entertainment con Cappa Films y Tribeca Productions.

Intérpretes:

Robert de Niro: Max Cady,
Nick Nolte: Nick Nolte,
Jessica Lange: Leigh Bwden
Joe Don Backer: Claude Kersek,
Robert Mitchum: Lieutenant Elgart,
Juliette Lewis: Danielle Bowden,
Gregory Peck: Lee Heller,
Martin Balsam: Juge,
Fred Dalton Thompson: Tom Broadbent.
Illeana Douglas: Lori Davis.


Premios (Filmaffinity):

 1991: 2 nominaciones al Oscar: Mejor actor (De Niro), actriz de reparto (Lewis)
 1991: 2 nominaciones al Globo de Oro: Mejor actor (De Niro), actriz de reparto (Lewis)
 1991: 2 nominaciones BAFTA: Mejor fotografía, montaje
 1992: Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes

Sinopsis:

Max Cady (Robert De  Niro) es un delincuente que acaba de salir en libertad tras pasar quince años en prisión por la violación de una adolescente. Durante su estancia en prisión lee y estudia todo tipo de libros y se convierte en su  propio defensor. Al volver a la calle, decide ir en busca del abogado Sam Bowden ( Nick Nolte) para vengarse de él, pues considera que deliberadamente hizo una mala defensa del caso. La película es el relato de la presión que Max ejerce sobre la familia de Sam, cada vez más intensa y amenazadora (Jesús Duva. 1976, El País, 2011. 35 Aniversario).

Comentario.

El cabo del miedo es un remake, un refrito, de otra película titulada El cabo del terror, realizada  en  1962 por J.Lee Thompson e interpretada por Gregory Peck y Robert Mitchum, que vuelven a intervenir aquí con un papelito menor y episódico. Esta es la valoración de Jesús Duva para la selección que  ha realizado El País  en la conmemoración de sus 35 aniversario.La primera hora de la película, concluye, aunque sin convencer, es aceptable. Pero, conforme avanza el metraje, se torna a veces insoportable y casi risible (por increíble). Hasta llegar a la escena final, en la que el abogado y el violador luchan de forma feroz. Lo que pudiera ser la traca culminante, resulta algo falso, hueco, carente de ritmo e interminable por culpa de unas indignas tácticas dilatorias de alguien del talante y la categoría de Scorsese. En resumidas cuentas, una película que resulta a veces inverosímil y con demasiados cabos sueltos.

El problema de estas críticas es que dejan a su vez demasiados cabos sueltos en su análisis, que siempre resultan  más cómodos que  la realización del objeto de su crítica. Lo verdaderamente inquietante del film es el background ideológico que lo condiciona: el hecho de que el abogado ocultara un informe que abundaba en la promiscuidad de la joven víctima de Max Cady, como si dicha actitud justificara de alguna manera o pudiera ser causante de la disminución de la pena de su agresor; la hija del letrado, interpretada por  Juliette Lewis, es una joven adolescente, que disfruta desafiando a sus padres y  provocando al delincuente, que la somete a una 'constante violación psicológica', favorecida en una sociedad dominada por el miedo, elemento constituyente de la tradición cultural del Sur de los Estados Unidos. Es verdaderamente preocupante una sociedad que considera que la promiscuidad sexual de una mujer constituye en sí misma un crimen casi equiparable al del infame asesino que la desfigura. ¿Sería más justo el veredicto que habría tenido en cuenta esta circunstancia para atenuar la pena del violador? La hija, Danielle,  del abogado esconde información importante a su padre, juguetea con el ex-presidiario, pero ¿Justificarían estos hechos una posible violación y mutilación de la joven?

En cuanto a lo de emocionar, asustar o carecer de ritmo son apreciaciones muy subjetivas, pero a mí me  provocan indignación los abusos de que son objeto  todas las mujeres del film ; una mujer quizás hubiera hecho otra película sobre este tema del maltrato como pecado original y objeto de la venganza de un hombre que se cree con derecho a destrozar  a alguien que como mucho hizo lo mismo que él estaba haciendo y que llama 'historial de la víctima': mantener relaciones sexuales consentidas con él. Haber tenido tres amantes  podía haber  librado de la cárcel a su agresor. Terrible consecuencia, nada risible por otra parte; como hemos dicho, una mujer quizás hubiera hecho otro film, el que lo haya hecho un hombre, Martin Scorsese,  es aplaudible y no risible. Lo verdaderamente truculento es que en países desarrollados como los Estados Unidos, en un caso como el que centra la historia de la película, un juez o cualquier otro organismo, realice una investigación de la vida  privada de una víctima, y que el hecho de haber tenido tres amantes se considere promiscuidad y en definitiva un atenuante de cualquiera agresión que pudiera sufrir en el futuro. El film denota algo mucho más profundo que un atentado criminal contra un ser humano, y es la  actitud de condescendencia con las mujeres que intentan vivir como si fueran hombres; la propia cámara se deleita con las desnudeces y lo que deja ver la ropa de madre  e hija haciéndolas en cierta medida culpables de provocación al sexo opuesto; Sam Bowden pide a su hija que se tape porque ya no es una niña, cuando entra en su habitación y la encuentra tendida en la cama vestida únicamente con ropa interior.


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