El paciente inglés. Anthony Minghella.




Ficha técnica:

Título original:  The english patient.
País: Estados Unidos.
Año: 1996.
Duración aproximada: 169 minutos.
Dirección:: Anthony Minghella.
Guión:  Anthony Minghella, basado en la novela de Michael Ondaatje.
Casting: Michelle Guish, David Rubin, C.S.A.;  canadiense: Deirdre Browen; alemán: Risa Kes.
Edición:  Walter Murch, A.C.E.
Dirección de Fotografía:   John Seale, A.C.S.
Script supervisor: Dianne Dreyer.
Score musical: Gabriel Yared.
Vestuario: Ann Roth.
Maquillaje: Fabrizio Sforza.
Producción: Saul Zaent.
Diseño de producción: Stuart Craig.
Productores dejecutivos: Bob Weinstein, Harvey Weinstein, Scott Greenstein,
Productores asociados: Paul Zaentz y Steve Andrews.
Productor  Line : Alessandro Von Normann.
Unión de Productores Managers: Franco Ballati y Lynn Kamern.
Compañías: Emon; Productora:  Miramax Films con Saul Zaentz Production.


Intérpretes:

Ralph Fiennes: Conde  Laszlo de Almásy
Juliette Binoche: Hana
Willem Dafoe: David Caravaggio
Kristin Scott Thomas: Katharine Clifton
Collin Firth: Geoffrey Clifton.
Naveen Andrews : Kip.
Julian Wadham: Madox.
Kevin Whately: Sargento Hardy.
Jürgen Prochnow: Mayor Muller.
Peter Rühring: Bermann.

Premios (Filmaffinity) :

1996: 9 Oscars, incluyendo película, director, actriz reparto (Binoche). 12 Nominaciones
1996: 2 Globos de Oro: Mejor película: Drama, bso. 7 nominaciones
1996: 6 premios BAFTA, incluyendo película, fotografía, montaje. 13 nominaciones
1996: Nominada al Cesar: Mejor película extranjera
1996: Nominada al Goya: Mejor película europea
1996: 2 premios National Board of Review: Actrices de reparto (Binoche - Scott Thomas)
1997: Festival de Berlín: Oso de Plata - Mejor actriz (Juliette Binoche)
Sinopsis:

Al final de la Segunda Guerra Mundial, en una villa en ruinas de la Toscana, se reunen cuatro personajes: un enigmático hombre con el cuerpo  completamente quemado; una joven enfermera, un cínico superviviente y un zapador sij, especialista en desactivar explosivos. Atrapados  en un limbo de brumosos claroscuros, estos cuatro extranjeros de sí mismos irán recomponiendo el mosaico de sus respectivas identidades a través de una serie  de recuerdos, revelaciones que discurren paralelamente a una bellísima historia de amor y celos.

Comentario.

Anthony Minghella, guionista y director británico y Presidente del British Film Institute hasta su fallecimiento en el año 2008, consiguió nueve Oscars por este film  en 1996 (mejor película, director, actriz secundaria, dirección artística, fotografía, diseño de vestuario, montaje, banda sonora original y sonido). Los astros se conjuntaron para premiar la obra  del director inglés, que había comenzado su trayectoria  profesional  trabajando en series para la BBC o la ITV. A este éxito siguieron otros como El talento de Mri. Ripley (1999)  y Cold Mountain  (2003). Su hijo Max representó su primer papel de co-protagonista  en el cine, en el film de Alejandro Amenabar, Ágora (2010).

La cuidada fotografía, impersonal y fría recuerda sus orígenes televisivos e intenta entroncar con la tradición indigenista y exótica de directores como David Lean  (Lawrence de Arabia)  o Bernardo Bertolucci (El cielo protector /refugio para el amor, 1990), salvando hondas distancias. No se puede confundir  extensión con intensidad, hecho que se puede comprobar con facilidad en las dos historias de amor narradas en el film: la de Katharine, mujer de un fotógrafo británico,  y el Conde Laszlo de Almásy, y la de Hana y Kip, una enfermera y un teniente artificiero indio. El lirismo romántico, muy próximo al arte por el arte, eleva por encima del común de los mortales a dos personajes elitistas, fríos, casi salidos de una novela rosa, que  se expresa  en la mirada gris y penetrante del hombre, sin lugar para la calidez, para aquellos que identifican  la expresión de amargura con la magnitud del sentimiento, y que  reconstruye a lo largo de  casi  tres horas este relato de amor y celos, pasión y venganzas, que hace bueno el axioma de que a veces lo privado es político, cuando Almasy,  miembro de la Real Sociedad Geográfica, vende los mapas a los alemanes, resentido por el trato que ha recibido de los ingleses. Este personaje, un apátrida tras perder su memoria, bautizado como 'el paciente inglés', recibe un mensaje de despedida de su amante: "Somos los países auténticos, no las fronteras marcadas en los mapas con nombres poderosos". Es aquí donde reside la perversión del relato, en un lugar en el que se reunen todos los iconos de la aventura soñada por las clases altas europeas: aviones, jeeps, boys que rezan a Allah, ropa convencional  de safari, cuevas con pinturas rupestres...

Pero hay una diferencia entre este planteamiento teórico, muy peligroso, como se encargará de hacerle entender en sus postrimerías un espía británico, David Caravaggio (Willem Dafoe), víctima, entre otros  como su amigo Madox, de su resentimiento, y  la pasión  alegre y carnal de Hana (Juliette Binoche), una mujer franco-canadiense,  y Kip, un zapador de origen sij, que se han entregado uno al otro, cuidando la poesía en cada uno de sus encuentros (camino marcado con velas hacia el santuario de su amor, en las dependencias de una iglesia),en un templo en el que cada uno de los refugiados realizará su catarsis personal. Las capillas se transforman en dormitorios para acoger a moribundos y atormentados y practicar in extremis la ansiada eutanasia.

El uso de la música como elemento diegético ,   un cameo de Bertolucci que rememora la secuencia en la que su protagonista en El cielo protector, regresa a la ciudad 'europea', lo sentimos en el momento en que los amantes, Katharine y Almásy se despiden de uno de sus habituales encuentros tocándose ligeramente la mano en la calle mientras suena  la pieza musical que Irving Berlin compuso  para Sombrero de copa (March Sandrich, 1935),    Cheek to cheek. El conde es presentado como un gran amante de la música, siempre canturreando, pero la única vez que hace patente este sentimiento lo hace inspirado por el resentimiento y el alcohol; el resto del film se esconde tras la máscara del dolor que adquiere la apariencia de la deformidad física, producto de un intento fallido de acabar con su vida. El amante de la independencia se transforma en esclavo de sus pasiones, inmovilizado de por vida y pagando sus culpas a la sociedad.



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