Novecento Bernardo Bertolucci.



Ficha técnica:


Título original:  Novecento (1900)
País: Italia.
Año: 1976.
Duración: 314 minutos.
Dirección: Bernardo Bertolucci.
Guión: Franco Arcalli, Giuseppe Bertolucci, Bernardo Bertolucci.
Asistentes de dirección: Massimo Arcalli, Giovanni Soldati y Claudio Taddei. 
Director de Fotografía: Vittorio Storaro (A.I.C.), en technicolor.
Música: Ennio Morricone.
Director de Producción: Paolo de Andreis,
Director de escena: Ezio Frigerio.
Edición: Enzo Ocone.
Montaje: Franco Arcalli.
Ambientación: Maria Paola Maino.
Operador máquina: Enrico Umetelli, Enzo Tossi (C.S.C.)
Vestuario: Gitt Magrini, Sartoria Veste y Sartoria Tirelli. 
Producción: Alberto Grimaldi.
Diseño de Producción: Mario Di Biase (A.O.D.C.)
Pea (Produzioni Europee Associate); Les Productions Artistes Associes S.A, Artemis Film GMBH, Berlino.


Intérpretes:

Robert De Niro: Alfredo Berlinghieri,
Gerard Depardieu: Olmo Dalcò,
Dominique Sanda: Ada Fiastri Paulhan,
Francesca Bertini: Sister Desolata,
Laura Betti: Regina,
Werner Bruhns: Ottavio Berlinghieri,
Stefania Casini: Neve,
Sterling Hayden:  Leo Dalcò,
Anna Henkel: Anita,
Ellen  Schwiers: Amelia,
Alida Valli: Signora Pioppi,
Donald Sutherland: Atila,
Burt Lancaster: Patriarca de los Berlinghieri.,


Sinopsis:


En el año 1901, en una finca en el norte de Italia, nacen el mismo día el hijo de un terrateniente y el hijo de un bracero. La película narra la vida de ambos y sus respectivas familias durante ochenta años. Es un relato apasionante de la amistad de dos hombres pertenecientes a clases sociales diferentes, cuya evolución les lleva a seguir ideologías opuestas. Tanto Alfredo (Robert De Niro) como Olmo (Gerard Depardieu crecen en Italia con el comunismo, el socialismo y el fascismo, pero la política es sólo uno de los muchos componentes de sus vidas. La extraordinaria fotografía de Vittorio Storato y la majestuosa partitura de Ennio Morricone subrayan la belleza de este film imprescindible en el que brilla un reparto internacional que incluye, además de a De Niro y Depardieu a unos Donald Sutherland, Burt Lancaster y Laura Betti en estado de gracia.


Cuando el escándalo  provocado por El último tango en París seguía vivo internacionalmente, Bernardo Bertolucci inició la producción de otro film también polémico, Novecento. El ambicioso reto de plasmar la historia de Italia, desde la muerte de Verdi en 1901 hasta  1945 con el final de la Segunda Guerra Mundial, implicó en la producción  a tres países, preacuerdos de distribución internacional de majors norteamericanas y cerca de cuatro años de trabajo. El resultado final, un film de cinco horas, obligó a dividirlo en dos partes para su exhibición. Una exhibición que fue arbitrariamente 'aligerada' en los diferentes países en los que se autorizó su estreno.

Comentario: 


Bertolucci realizó este film en un mundo bastante diferente al que ahora vivimos, cuando el Alcalde de Roma era Giulio Carlo Argan, que  escribió  una de las mejores Historias del Arte Moderno y Contemporáneo conocidas, y que pertenecía al PCI (Partido Comunista Italiano), en el que también militaba el director. Se ha dicho que realizaba sus películas en espacios intrascendentes y grises, pero en Novecento  sus representaciones y ambientaciones  evocan a los campesinos de Millet y a los movimientos de masas descritos por Émile Zola. La imagen de la manifestación no violenta de mujeres que se enfrentan a los militares y su resistencia pacífica tendidas en el suelo se ha incorporado al imaginario colectivo y se ha reproducido cientos de veces en la ficción y en la realidad.

La película narra la evolución ideológica hacia ambos extremos del arco partidista  de dos jóvenes nacidos el mismo día: Alfredo, Robert De Niro), el hijo del patrón, y Olmo, (Gerard Depardieu),  un bastardo de padre desconocido. Bertolucci hacía películas, como  El último tango en París (1973),cuya proyección estaba muy restringida y  provocaba emigraciones de espectadores hacía países con mayor libertad de expresión. Estas circunstancias explican el análisis del  nacimiento y  desarrollo de movimientos como el socialismo, el comunismo y el fascismo, unos inspirados en la esperanza de mejorar la vida de los hombres, otros basados en el resentimiento. La burguesía liberal dejaba hacer a los fascistas, pero procuraba apartarse de ellos, diferencia que separa a los hermanos Ottavio y Giovanni Berlinghieri, y la  crueldad  de Atila.

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