Apocalipsis Joe. Leopoldo Savona.




Ficha técnica:

Título original: Un uomo chiamato Apocalisse Joe
País: Italia/España:
Año:1971.
Duración: 86 minutos aproximadamente.
Dirección: Leopoldo Savona.
Guión: Eduardo Manzanos Brochero y Leopoldo Savona.
Música: Bruno Nicolai.
Director de Fotografía: Julio Ortas y Franco Villa.
Montaje: Amadeo Giomini.
Productores:  Eduardo Manzanos, José Luis Galicia y Amando Novelli.
Director de Producción: Gregorio Manzanares.
Jefe de Producción: José Luís de la Serna.
Vestuario: Giovanni Deodato.
Compañías: Impulso. Copercines (Madrid), Italian International Film (Roma).

Ficha artística:

Anthony Steffen: Jose Clifford,
Eduardo : Fajardo Berg,
Mary Paz  Pondal Rita,
Stelio Candelli : Braddox,
Fernando Cerulli: Doc Klan,
Giulio Barachini:  Sheriff Floyd,
Silvano Spadaccino: Al,
Gilberto Galimberti: Moe.

Sinopsis:

 Joe(Anthony Steffen) llega al Oeste Americano donde todavía la justicia y los hombres no tienen más ley que las balas de su revólver. En estas circunstancias va a hacerse cargo de una mina que ha heredado de un tío suyo. Al iniciar Joe su  contacto con los mineros, duros aventureros, ponen en tela de juicio la legalidad de la herencia, alegando que antes tiene que aclararse su situación y la muerte de su tío, ante un tal Berg (Eduardo Fajardo). Este sujeto es un cacique jefe de una banda de pistoleros, temido por su calculada frialdad y crueldad. Joe se percata de que su situación es complicada, pero decide presentar batalla contra el cacique Berg.

Comentario:

Si alguna vez el calificativo popular atribuido a un western ha sido el de película de tiros nunca se ha hecho con tanto justeza como en Apocalipsis Joe, en la que éstos son casi el  único argumento. La mayor intriga se crea  si el espectador se pregunta cómo podrá salir el protagonista de las situaciones tan bizarras en las que se introduce. Casi el único momento de cierta comicidad es aquel en el que el médico, uno de los dos que le ayudan en su lucha contra el feroz y sanguinario cacique le pregunta a Joe qué tiene que hacer, y este le responde: " haz de contable.! Yo  los mato y tú los cuentas". Esta frase resume el film.

Filmada en escenarios muy modestos, esta película de bajo presupuesto no sólo es pobre en recursos, sino en imaginación. Los personajes son auténticos arquetipos muy manidos: el malo es malísimo y el justiciero un actor  que   que se disfraza de pistolero. Tras restablecer la justicia en el poblado se marcha  con una excusa de peso:" Tengo una cita muy importante en Londres". Está claro que se marcha a la metrópolis británica  para  representar un papel en  una obra con toda seguridad  de William  Shakespeare,  un homenaje a John Ford en Pasión de los Fuertes. No es difícil deducirlo ya que en la primera secuencia interpreta el monólogo de Hamlet con la calavera, y  la historia está jalonada de secuencias en las que interviene en la acción disfrazado de diferentes personajes, entre los que no falta el de la mujer con niño, acompañada de un carrito lleno de pólvora.

La excesiva matanza hace perder el norte al espectador, que olvida que  la historia nos está recordando cómo eran los poblados del oeste en los tiempos en que reinaba la Ley de la Selva y la del Talión, y en los que el más poderoso, que solía ser el más asesino dominaba a la colectividad por medio del terror. El noventa por ciento del metraje son escenas de intercambios de tiros repetidas en todas las situaciones imaginables: desde los tejados, a ras de suelo contra los balcones, laterales...; las víctimas necesitan generalmente ser rematadas.  Lo excepcional del film es la ausencia de peleas.


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